martes, 26 de julio de 2011

Sociologías de Nuestra América: UBA 11/8/2011

Dios en junio

por Daniel Eduardo Galasso*

Nunca vi tan inquieta a la señora como esta mañana. Va; viene; camina todo el departamento; se asoma permanentemente al balcón que da a Callao y mira al cielo; habla por teléfono y se tapa la boca para que yo no escuche lo que dice. ¿Tendrá algún problema con el coronel? ¿Habrán discutido anoche después de que yo me hubiera dormido? Me llamó la atención que me dijera que hoy no fuese a hacer las compras y que no saliera por nada del mundo, a menos que se tratase de una cuestión de salud de mi madre o de mi padre. ¿Qué me quiso decir? ¿Acaso se olvidó de que ellos viven en Catamarca, en el pueblito de siempre, en la misma casita blanca donde una tarde calurosa de Diciembre el mismísimo coronel y ella hablaron con mi padre para traerme a Buenos Aires porque ése era su próximo destino? ¿Y que mi padre y yo nos creímos lo que dijeron? Después de todo, mejor. Con este día gris y frío no dan ganas de moverse a ningún lado. Lo que me llama la atención es que desde temprano la señora encendió la radio y está pendiente de las informaciones. ¿A qué viene este interés en el noticiero como nunca lo había tenido? La última vez que la ví así fue hace tres años atrás, más precisamente el 26 de Julio, en otro día gris como éste y que marqué en un almanaque que todavía guardo en mi cartera. Ese atardecer me había cruzado con Pablo en la telefónica cuando iba a llamarlo desde allí, como siempre, para que la señora no se enterase de que yo salía con él. Pablo tenía la mirada triste y creo que yo también. Nos estamos por quedar solos, me dijo, y me abrazó como nunca lo había hecho antes. Trabajaba en una curtiembre, en Valentín Alsina, y algunas tardes rondaba por los lugares en los cuales sabía que me podría encontrar para caminar unas cuadras juntos, mientras me ayudaba a cargar los paquetes de ropa limpia que la señora me mandaba a buscar a la lavandería.
Cuando esa noche volví al departamento, el coronel ya estaba allí; había llegado más temprano que lo de costumbre y la señora estaba hecha un cascabel. Hablaba y hablaba sin parar de la justicia divina, de que todo al fin y al cabo se paga en este mundo, de no se qué cosas de la Nación, de que por fin algo se iba a terminar. Me había encargado que preparase una cena especial porque en un rato llegaría el matrimonio Iturbe Zavalía que regresaba de unas cortas vacaciones en Europa. Cerca de las ocho y media, mientras acomodaba los platos, escuché la noticia, porque todo fue silencio; un silencio interesado y perverso. Ni bien se interrumpió la cadena nacional, el coronel apagó la radio, mientras la señora y sus invitados propusieron un brindis. Dios es justo decían mientras brindaban, y yo me acordaba que esas mismas palabras se las había escuchado al padre Damián allá en mi pueblo. Me preguntaba si en ese momento, justo en ese momento, Dios no había dejado de serlo. Y sin poder evitarlo, imaginé una lágrima pesada y caliente como la mía correr por la cara de Pablo, tal vez preguntándose lo mismo.Van a ser las once de la mañana y siento en al ambiente que la de hoy no es una mañana más, de esas que comienzo tendiendo las camas y termino inevitablemente en la cocina. Es raro que la señora ni siquiera me haya hablado del almuerzo, así que mejor me encierro en la cocina, preparo un mate y hojeo tranquila la última Radiolandia. Hoy; tiene que ser hoy, es lo único que alcancé a escucharle entre el murmullo de la pava en la hornalla y un trueno que sonó muy cerca. Pasaron apenas unos minutos y otro estruendo hizo estremecer los vidrios de la ventana, seguido de un zumbido igual al de un avión que se aleja. Y yo lo vi alejarse cuando me asomé al balcón, dejando una estela negra y pesada, sin entender qué estaba pasando. Después fue el infierno y entonces sí creí en lo que Pablo me había dicho aquella tarde. No pude evitar ni el llanto ni el miedo. Cerré el ventanal y busqué a la señora en el living. La señora reía como enloquecida y verla de ese modo me dio más temor. No tengas miedo, no queda otra cosa que matarlo, matarlo… ¿Matar a quién? Es la patria, la patria levantada… ¿o es que no entendés?
¿La patria levantada? Pensé en la casita blanca de mi pueblo, en mi padre, en mi madre, en Pablo. Al fin y al cabo, ellos eran mi patria y me la estaban matando desde el cielo; desde ese lugar en donde habitaba la eterna bondad, como decía el padre Damián. Al atardecer, la señora me pidió que le sirviera un té mientras se escuchaban todavía algunas sirenas en la calle. El coronel no hablaba y escuchaba música, como ausente. A eso de las diez, tocaron el timbre. Servile un café a Monseñor ¡rápido! Y Monseñor lloraba; se agarraba la cabeza y lloraba ¡El templo, el templo…! ¡Salvajes! ¡Impíos! Mientras preparaba el café en la soledad de la cocina, volví a mirar la hoja del almanaque que guardaba en la cartera. Y recé. Le pedí a ese Dios del padre Damián, de Catamarca y de Valentín Alsina. por la casita blanca, por Pablo y por mí.
*Dios en junio fue publicado en una antología (Dunken) y en la revista cultural "La tela de araña" (UTN).

martes, 19 de julio de 2011

Lisardo Zía: La única aspiración de América es América misma

por Alberto Buela (*)

Si existe una disciplina olvidada en Suramérica en este último medio siglo pero que sigue produciendo en silencio, esa es la poesía y de entre los poetas son cientos los desconocidos. Acá hoy vamos a recordar a uno que ha sido, en su tiempo, muy conocido y que luego fue amurado al rincón de los olvidados. Se trata de Lisardo Zía (1900-1975), nacido en Rosario-Santa Fe y fallecido en Buenos Aires. Fue el mayor de siete hermanos, hijo de padres españoles don Lisardo y de Ramona García. Fue  un poeta con todas las letras cuyos poemas anduvieron y andan de aquí para allá sin ningún orden ni temático ni cronológico. La plenitud y fama como poeta la tuvo en el tiempo que se editó el diario El Pampero que dirigió Enrique P. Osés de mediados de los años treinta hasta 1946. Fue un periódico que llegó a editar 100.000 ejemplares por tirada y donde siempre aparecía un poema o una humorada de Lisardo Zía. Cuando en 1938 un grupo de amigos lo insita a publicar su primer libro de versos donde pudiera recoger los esparcidos por todos lados y en cuanto publicación reclamara sus poemas. Cuenta su biógrafo que “Hace un cuarto de siglo estuvo a punto de publicarlo, pero se arrepintió en cuanto llegó a sus oídos que existía, en la república literaria, el propósito de otorgarle un premio.” La publicación de su único poemario la realizó en 1962 el también periodista Luis Soler Cañas. Seis años más tarde publicó un pequeño trabajo de cincuenta y cuatro páginas titulado De Carolis: Introducción a la exégesis de sus sofosonetos, Ed. Colombo, Buenos Aires, del que se editaron sólo 530 ejemplares. Fue escrito en homenaje a Victorino de Carolis, poeta y pintor también santafesino, y lleva un dibujo original coloreado a mano por César López Claro.
Zía trabajó en la edición de varias revistas: Gaceta de Buenos Aires junto con Pedro y editó en muchas: La Fronda, Sur, Nosotros, Megáfono, Martín Fierro, El Hogar, Criterio, Poesía, La Protesta, La Hora, etc. Su poesía se inscribe en la línea romántica de Juan Ramón Jiménez y de Antonio Machado pero su poesía satírico política es de un claro y límpido nacionalismo popular revolucionario en la misma línea de Enrique Pedro Osés, una especie de Ledesma Ramos en estas tierras del sur. Luego, pasando el tiempo, creó junto con Luis Cané, también rosarino, la sección diaria de “Clarín porteño” en el diario homónimo. Los últimos años de Zía se hunden en una oquedad muy similar al de otros de sus colegas y amigos como Ramón Doll (1896-1970) o José Luis Torres (1901-1965). Es como un sino de los pensadores nacionalistas populares revolucionarios el llamado a silencio de sus últimos años. Es que en todos ellos, parece ser, que la Patria, que es el deber primero del pensar nacional, se transforma al final de sus días en un pensamiento sobre las postrimerías. De alguna manera, ellos vienen a aplicar en sus vidas aquel consejo de Platón de “la filosofía como preparación para la muerte”. Que Dios nos pille confesados, nos dice Castellani, otro poeta nacional. Como anécdota traigamos a colación el soneto más angosto de lengua castellana que nos recuerda Lisardo Zía. No conocemos otro unisílabo con sentido poético completo como este:

RESFRÍO

La
tos
nos
da
a
los
dos
ya.

Paz,
ve,
haz
te
con
ron.

Mostrando un puro dominio de las formas poéticas pero sin mengua de su específico contenido poético queremos copiar su Soneto Ambidextro, rimado tanto a la izquierda como a la derecha. Cuando salió publicado en el diario Clarín se dijo que era la primera vez en idioma castellano que se intentaba un doble juego de rimas extremas en cada verso.

Para jugar con una rima rara,
Sueño de ocioso artífice pequeño,
Compara mi compás el canto y cara:
Empeño fútil y arduo desempeño.
Alquitara de química preclara,
Ensueño de humo, perfumado leño,
Vara votiva, nardo sobre el ara,
Sedeño filtro, néctar y beleño,
Amapola sensible que tremola,
Estrella que luz música destella,
Ola en vigilia en la rivera sola:
Doncella, lira al viento, tras la huella,
Viola marfílea de la caracola,
Bella que esconde el canto de la estrella.

Habiendo tantas tesis al ñudo que realizan nuestros cientos de estudiantes de literatura, bien podría alguno de ellos ocuparse de recoger la inmensa cantidad de materiales poéticos y en prosa de un autor tan significativo para el campo nacional y popular. Es un trabajo que está pendiente y sobre el que no hay nada. El motivo de este artículo breve es despertar ese interés.
(*) alberto.buela @gmail. com


jueves, 14 de julio de 2011

Manuel Ortiz Pereyra: una luz entre tanta oscuridad



Por Daniel Eduardo Galasso

-I-

"Hermano y compatriota: ¿Quiere Usted saber que es la República Argentina? Tome un mapa plano del mundo, extiéndalo sobre una mesa y dóblelo por la mitad de abajo para arriba, de modo que el Ecuador quede como lomo de la dobladura. Observará enseguida que nuestra Argentina superpuesta sobre la América del Norte cubre un espacio que abarca desde la mitad de México hasta casi la mitad sud del Canadá. ¿Quiere saber más?: Mida la distancia que separa a la Argentina de la línea del Ecuador y de la línea del Polo. Encontrará que está equidistante de ambos climas extremos. ¿Quiere saber algo más?: Corte el mapa mundi por la dobladura y superponga la hoja que contiene el mapa de la Argentina sobre los mapas de Europa, de Asia, de África y de Oceanía teniendo cuidado de seguir la línea del Ecuador. No encontrará ningún otro país mejor colocado sobre la superficie del planeta. Eso le dice a Usted que debe inclinarse y rezar su oración más sentida loando a Dios por el beneficio que le ha hecho al ponerlo para vivir en la más privilegiada zona del mundo de su creación. Ahora lleve las manos a su bolsillo y cuente sus moneditas, ¡Qué contraste! Ahí está su vida en plena República Argentina en el siglo de la más esplendorosa civilización. No tiene Usted en definitiva más que un bello suelo, para ser enterrado. Nuestras grandes riquezas están en manos de media docena de firmas y los habitantes de la Argentina vivimos en permanente crisis económica".

El pensamiento de Ortiz Pereyra concibe a la soberanía nacional como un todo integralmente articulado que abarca al territorio, la política, la economía y la cultura. No concibe que un proyecto de país sostenido desde concepciones coloniales, producto de una erudición europea a la que caracteriza como enfermedad americana y muy especialmente argentina. Al respecto, expresaba en La tercera emancipación (1926): “Cuando Cristóbal Colón descubrió la América, según Parra y otros autores, los aborígenes no tenían libros. Después, los europeos que vinieron a poblar estas tierras, tampoco los tuvieron, porque parece averiguado que no les eran necesarios. Pasaron algunos siglos, desde 1492, hasta que los indígenas, mulatos, mestizos y criollos sintiesen la necesidad y tuvieran la oportunidad de leer libros. Cuando esto ocurrió, tampoco había libros en América y los americanos estudiosos tuvieron que encargarlos a Europa. (…) Durante estos largos años, algunos europeos publicaron estudios, especialmente históricos, sobre asuntos de América. Y todos miraron, según Perogrullo, las cuestiones criollas con sus ojos extranjeros. Y ocurrió que, cuando los americanos se vieron en la necesidad de publicar libros, se encontraron con la correlativa obligación de apoyar sus tesis en citas de los únicos autores de entonces, todos extranjeros.” Irónicamente, concluye diciendo: “Es curioso, no obstante, observar que los franceses, los ingleses, los rusos, los alemanes, etc. cuando tratan sus asuntos, no consultan nuestros precedentes, ni siquiera los de sus vecinos. ¡Qué gringos más raros!…” Así, esta sentencia expresada con simple agudeza, marca a fuego mediante la reducción al absurdo casi una constante en nuestra historia, cuyas muestras más visibles en el continente y más precisamente en la Argentina incluyen desde la intervención armada destinada al cobro compulsivo de deudas hasta el conflicto armado sostenido en 1982 con Inglaterra por las Islas Malvinas. Pero todo pensamiento colonial necesita de intérpretes, de técnicos y literatos, que divulguen teorías y doctrinas beneficiosas únicamente para aquéllos factores de poder que las impusieron. Fue la tarea que se impuso la “intelligentzia” argentina durante la Década Infame, que fuera derrotada en 1945 con el advenimiento del peronismo para retornar a partir de 1955 y mostrar su máxima expresión en la década de los ’90, ahora con un sesgo definido como “pragmatismo”.
Decía Manuel Ortiz Pereyra en El S.O.S. de mi pueblo (1935): “Para ocultar sus siniestras manipulaciones, destinadas a empobrecer técnicamente al pueblo, los monopolizadores extranjeros de los pingües negocios existentes en la Argentina, se sirven de técnicos alquilones que hablan o escriben sobre teorías o doctrinas de utilidad para sus alquiladores. Ellos son los sostenedores de comprar a quien nos compra, cumplir con dignidad nuestros compromisos en el exterior, de ahorrar sobre el hambre y la sed del pueblo, crear el consorcio ferroviario, hacer la coordinación de transportes, respetar los derechos y los intereses creados, congelar y descongelar, dictar las leyes de defensa social y otras leyes sociales protectoras del trabajo… de los patrones.” Asimismo, no concibe una literatura que no sea militante, que no se encuentre al servicio del esclarecimiento de la problemática nacional y más precisamente a los mecanismos de dominación por parte de los centros internacionales de poder. Al respecto, también en la obra citada precedentemente, manifiesta: “El literato argentino, representativo de la intelectualidad argentina, escribe versos, novelas, cuentos y narraciones de entretenimientos. Se inspira un poco más y hace poesías, de las buenas, de esas que hacen parar los pelos de punta. Sigue inspirándose y remonta su vuelo lírico cantando a las estrellas, a la mujer amada, a la patria, a la bandera azul y blanca… Entonces, entra en operaciones el descuidista y nos sustrae el trigo, el lino, el maíz, la carne, con una suavidad tan delicada como la del lancero auténtico, de la plataforma del ómnibus.” Introduciendo aún más la daga en lo profundo de la cuestión, Ortiz Pereyra señala al sistema educativo imperante en 1926 disociado de la realidad de entonces, permitiéndose de ese modo el accionar de los técnicos y literatos propagadores de intereses ajenos los unos y de una especie de arte vacío los otros: “La Escuela enseña, indudablemente, mucho. Tanto que cualquier caballero de 40 años, podría representar un buen papel de hombre erudito en sociedad, si retuviera en su memoria la mitad de lo que estudió a través de los 5 o 6 grados de su escuela elemental. Pero, ¿se leen los periódicos del día en las clases de lectura? Los periódicos son, sin embargo, incomparables libros, como que son el libro mismo de la vida. Y es así como tropezamos a cada paso con jóvenes aplicados e inteligentes que saben disertar con elegancia sobre las guerras Púnicas, por ejemplo, pero pierden la línea cuando se trata de asuntos de actualidad y de interés inmediato. La vida va, indudablemente, por un camino y la escuela, por otro.” El fruto de ese sistema lo resume sin ambages: “Los ingleses saben lo que dicen cuando igualan, mediante un anagrama, la palabra argentino con la palabra ignorante.” No obstante, de este dolor de Ortiz Pereyra, surgirá un faro que aún ilumina el pensamiento nacional: FORJA.

-II-

“A la patria se la llevan/con yanquis y con ingleses;/al pueblo mal le parece/ pero se hacen los que no oyen:/¡Desde que falta Yrigoyen/la han sacao de sus trece!” Así plasmaba Arturo Jauretche en un fragmento de su poema El Paso de los Libres, escrito en la cárcel en 1933, las dos cuestiones que desvelarán a los yrigoyenistas: el desvío principista e ideológico en que cayera la UCR a partir del golpe de 1930 y la abulia de las masas populares respecto del acontecer político y económico en la república agropecuaria. No obstante ello, las fallidas intentonas revolucionarias radicales encabezadas por los tenientes coroneles Gregorio Pomar en Enero de 1932 y Roberto Bosch en Diciembre de 1933, ésta última con epicentro en las ciudades de Paso de los Libres y Santo Tomé en la Provincia de Corrientes -que diera lugar al mencionado poema de Jauretche- mostraba que aún existían sectores del radicalismo dispuestos a retomar el cauce nacional y popular que le diera origen. El “Manifiesto de los radicales fuertes” de 1934, firmado entre otros por Ortiz Pereyra, Luis Dellepiane, Homero Manzione (Manzi) y Gabriel del Mazo, reafirmaba la abstención electoral como método hasta asunción del poder en prosecución de los fines que consideraba como “esencia de la UCR”, a saber: 1) “Promover la reconquista de la soberanía económica de la nación argentina y de todas las naciones latinoamericanas mediante la anulación inmediata de todos los tratados, contratos, leyes o sentencias por las cuales se han dado o reconocido concesiones a empresas mercantiles.”; 2) “Promover la reconquista de la soberanía política de la nación argentina y de todas las naciones latinoamericanas por la anulación absoluta de todas las facultades dadas o reconocidas a toda institución educacional que no se inspire en los principios de la revolución americana.”: 3) “Abolir todos los privilegios.”; 4) “Establecer las nuevas instituciones, basadas en la colaboración continental y en la seguridad económica y cultural de todos y cada uno de los habitantes.”; 5) Restituir al ejército la integridad de la misión que le asignara San Martín, de defender la soberanía nacional y cumplir los mandatos legítimos conducentes a asegurar la libertad y voluntad del pueblo.” Los principios apuntaban a desarmar la “factoría elegante”, concepto a través del cual Ortiz Pereyra definiera a la Argentina en 1928, en un marco de referencia continental y con una clara unidad de acción sobre tres ejes básicos: el cuestionamiento de las concesiones otorgadas a empresas extranjeras que permitían la explotación de los servicios públicos esenciales y el dominio de los resortes financieros, una educación americanista y la reconquista de la soberanía política de los pueblos de las naciones latinoamericanas. Ortiz Pereyra y su grupo afín sabían bien de qué cosa hablaban. Algunos políticos y periodistas ingleses o funcionarios locales de las empresas británicas también. Decía Guillermo Leguizamón, director de los ferrocarriles ingleses en la Argentina, en 1933: “La Argentina es una de las joyas más preciadas de la corona de su graciosa majestad”. En el mismo año, declaraba el parlamentario inglés Sir Herbert Samuel en la Cámara de los Comunes: “Siendo de hecho la Argentina una colonia de Gran Bretaña, le conviene incorporarse al Imperio”. También William Burton en “The Spectator” y en febrero de 1933, escribía: “En materia económica la Argentina hace tiempo que es prácticamente una colonia británica”. Escribe Ortiz Pereyra en El S.O.S. de mi Pueblo (1935): “Un litro de vino de San Juan o Mendoza cuesta, al bodeguero, cuando está listo para cargarlo y venderlo, esta sumita: 0,10 (diez centavos). El Ferrocarril Pacífico, por transportarlo a los centros de consumo, cobra seis centavos por litro, o sea: el 60 % de lo que cuesta producirlo. Queda asociado a los vitivinicultores llevándose el 60 % y dejándoles el 40 %. El Pacífico es, pues, dueño de las Provincias de Mendoza y de San Juan, en mejores condiciones y en mayor proporción que los dueños de campos, viñedos y bodegas. Estos tienen que sufrir todo género de contingencias climatéricas y de plagas. El Pacífico, en cambio, sólo tiene que cobrar, de contado y hasta por adelantado, su correspondiente flete leonino”. Prosigue diciendo: “El gobierno argentino conoce la existencia de esa sociedad, a la fuerza, entre las Provincias de Cuyo y el Pacífico. Conoce, además, que los Ferrocarriles del Estado pueden ganar fletes de millones y millones con sólo hacer llegar sus vías hasta Mendoza, desde Pie de Palo, donde la construcción está empantanada desde hace muchísimos años. ¿Por qué no se termina ese ramal entre Pie de Palo y Mendoza? ¿Ignora el gobierno que toda la producción vitivinícola de Cuyo se transportaría por su ferrocarril, con un 40 % de rebaja sobre las tarifas del Pacífico y redondeando grandes ganancias? ¿Ignora el gobierno que en el Ministerio de Obras Públicas existe una montaña de solicitudes de comerciantes propietarios y productores cuyanos reclamando esa obra y demostrando, con estadísticas, las conveniencias del Estado?” De igual modo y en la obra citada, Ortiz Pereyra pondrá su mira sobre los trusts de la electricidad: “Mientras los costos de producción de energía eléctrica van reduciéndose, día a día, como consecuencia del progreso de la técnica y la remuneración, cada vez menor, del trabajo nacional y mientras el consumo de electricidad aumenta, invadiendo todas las actividades de la vida, los trusts extranjeros de electricidad mantienen, en la Argentina, las tarifas más elevadas del mundo. Se ha llegado a comprobar que el costo del kw. no pasa, hoy, de un centavo y medio. No obstante, la C.H.A.D.E. y la Italo cobran: $ 0,25 por luz a familias, $ 0,45 a los negocios y $ 0,36 por calefacción y fuerza motriz. Se explica, por consiguiente, las millonadas que estas compañías giran, anualmente, a sus accionistas europeos en desmedro de la circulación fiduciaria nacional”. El 29 de Junio de 1935, Manuel Ortiz Pereyra, en conjunto con otros radicales de pensamiento afín respecto de los desafíos del momento -ser una nación o continuar siendo una colonia- , fundan la FUERZA DE ORIENTACION RADICAL PARA LA JOVEN ARGENTINA (F.O.R.J.A.), abogando por el radicalismo a la soberanía popular, por la soberanía popular a la soberanía nacional y por la soberanía nacional a la emancipación del pueblo argentino, encendiendo un faro que aún alumbra los rumbos del pensamiento nacional a la hora de determinar los caminos ciertos que deberán transitarse. Manuel Ortiz Pereyra fallece en Buenos Aires el 23 de Mayo de 1941. Expresará Fermín Chávez en el proemio de “La recuperación de la conciencia nacional” (1982): “Digamos, en suma, que este coprovinciano de Raúl Scalabrini Ortiz, deberá, un día, cuando la nación se libere de sus actuales estacas, dar su nombre a alguna Universidad argentina”.

Homero Manzi: militante de la Causa Nacional

Por Daniel Eduardo Galasso

                                         
 -I-

“Nos dicen que hay una cosa intocable entre los distintos eslabones de la economía: el gran capital, especialmente cuando se trata de accionistas extranjeros, y por eso es necesario crear la mentalidad opuesta, la mentalidad nacional, que frente a ese argumento diga sencillamente esto: ¡que se vayan a la puta que los parió esos accionistas!”

Seguramente las expresiones transcriptas no formarán parte de antología alguna rerferida a este santiagueño de Añatuya que se llamó Homero Nicolás Manzione Prestera, más conocido como Homero Manzi. El costado más difundido a nivel popular dirá que aún vive entre nosotros cuando alguien silba la melodía de “Malena”, de “Ninguna” o de “Sur”. Y si bien es cierto que sus creaciones residen en el bagaje colectivo que contribuyera a consolidar una identidad porteña a través de su poética, no resulta menos certero afirmar que el mundo creativo de Manzi descansa sobre una sensibilidad traída desde el origen de sus días, a partir de la cual las letras de tango han sido el canal expresivo más conocido por la sociedad. Los hombres sensibles suelen no descuidar las reflexiones que su ser y estar les motiva, y el ser y estar de Manzi fueron el país que habitaba y su destino. Dispuesto a dar batalla en ese terreno, funda a los diecisiete años un Ateneo de la Unión Cívica Radical (1924), por ese entonces partido gobernante bajo la gestión del Dr. Marcelo T. de Alvear que sucediera a Hipólito Yrigoyen en el ejercicio de la Primera Magistratura. Las crónicas más difundidas dirán que para ese entonces, Homero se compenetraba cada vez más con los paisajes de Boedo y Pompeya, cercanos a su casa de Danel y Av. Garay y que ya había compuesto su primer obra, el vals “Por qué no me besas” musicalizado por Francisco Caso. No obstante, a la par del descubrimiento de las vivencias urbanas de los barrios con “la luna chapaleando sobre el fango”, el sentimiento yrigoyenista y la conciencia política corrían paralelas en el intelecto y el sentir de ese joven que cursaba estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y dictaba las cátedras de Castellano e Historia en los Colegios Domingo Faustino Sarmiento y Mariano Moreno. El yrigoyenismo de Manzi no fue una simple simpatía política. Fue un compromiso militante que irá desarrollando progresivamente en su vida. A tal punto, que Arturo Jauretche, el creador una sociología nacional y el desmitificador de las “zonceras argentinas”, expresará que “mucho de mi yrigoyenismo se lo debo a Homero Manzi, que tenía 20 años por esos días. Él me dio una de las explicaciones más orgánicas y tal vez más poéticas del caudillo y de lo que significó.” El golpe de estado del 6 de Septiembre de 1930 que diera por tierra con el gobierno de Yrigoyen e inaugurara el lamentable ciclo de intervenciones militares sobre gobiernos constitucionales, lo encuentra ideológicamente erguido para saber qué vereda debe ocupar ante tal circunstancia histórica. Así, participa de la resistencia yrigoyenista contra la dictadura del General Uriburu y contra el gobierno ilegal del General Agustín P. Justo. Su militancia por la causa nacional y popular lo lleva a conspirar, a fabricar explosivos caseros y a dar con sus huesos en la Penitenciaría Nacional de la Avenida Las Heras, lugar que años después también albergará al General Juan José Valle por intentar oponerse a otra dictadura militar. Su casa de Garay y Danel se convertirá en un espacio clandestino no sólo de oposición a la dictadura gobernante, sino de debate acerca del rol que el yrigoyenismo debía adoptar ante la desviación ideológico-política que el alvearismo había impuesto al radicalismo. Mientras tanto, la recomposición del movimiento nacional y el retorno a la legalidad institucional pasa por las armas: las fallidas intentonas radicales encabezadas por los tenientes coroneles Gregorio Pomar en Enero de 1932 y Roberto Bosch en Diciembre de 1933 así lo aseveran. De ambas, resulta de mayor importancia ésta última, de la cual no participa Manzi, mientras que sí lo hace su amigo Arturo Jauretche. La revuelta radical del 29 de Diciembre de 1933 se centra en las ciudades de Paso de los Libres y Santo Tomé en la Provincia de Corrientes y culmina con la derrota de las fuerzas populares. Jauretche termina preso en una cárcel correntina, sitio desde el cual escribe su poema gauchesco “Paso de los Libres”, destinado a exaltar la gesta reivindicativa. El posterior exilio de Jauretche en el Uruguay y la estadía de Jorge Luis Borges al mismo tiempo en el país vecino, confluyeron en una de las tantas paradojas de la historia argentina: será Borges quien, a pedido del autor del “Paso de los Libres”, prologue la primera edición aparecida en 1934 y juzgue como “excelente” la obra de Jauretche. El devenir histórico argentino y la aparición del peronismo en el escenario político nacional, hará que los rumbos coincidentes de ambos compartiendo su adhesión al yrigoyenismo se bifurquen definitivamente. Homero sabe muy bien qué destino les aguarda a los hombres con convicciones profundas como las suyas. Sin embargo, nunca bajará los brazos. Por el contrario, volcará toda su inteligencia y su accionar a desentrañar los mecanismos de dominación extranjera que inmovilizan la Nación. Expulsado de la Facultad de Derecho, marginado en el seno del radicalismo oficial por su rebeldía y exonerado de sus cátedras de Castellano e Historia, su convencimiento interior no lo hacen claudicar. De manera lúcida, elegirá “no ser un hombre de letras y sí hacer letras para los hombres”, arrancándole al sistema la posibilidad de decidir sobre su propia vida, ganándole una batalla.

-II-

“Nuestra pobre América, a la que parecía no corresponderle otro destino que el de la imitación. Todo estaba bien hecho, todo estaba insuperablemente terminado. ¿Para qué nuestra música? ¿Para qué nuestros dioses? ¿Para qué nuestras telas? ¿Para qué nuestra ciencia? ¿Para qué nuestro vino? Todo lo que cruzaba el mar, era mejor, y cuando no teníamos salvación apareció lo popular para salvarnos, creación de pueblo, tenacidad de pueblo. (…) Por eso yo, ante ese drama de ser hombre del mundo, de ser hombre de América, de ser hombre argentino, me he impuesto a la tarea de amar todo lo que nace del pueblo, de amar todo lo que llega al pueblo, de amar todo lo que escucha el pueblo.”

El año 1935 lo encuentra participando de la fundación de FORJA (“Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina”) conjuntamente con Arturo Jauretche, Luis Dellepiane, Gabriel Del Mazo y Raúl Scalabrini Ortiz, agrupación que recogerá el pensamiento yrigoyenista y será un faro de luz del pensamiento nacional entre las tinieblas político-económicas de la década del ’30. Bajo el lema “Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina libre”, FORJA luchará sin descanso contra el sometimiento del gobierno a los intereses del imperio británico. Su sede será el sótano de la calle Lavalle al 1700, desde donde se alzará la voz denunciante que muy pocos querrán escuchar. Serán apenas puñados de oyentes quienes se acerquen a las alocuciones de Arturo Jauretche en plena calle Florida, trepado sobre un banquito y tratando de despertar la razón y la rebeldía anestesiadas por el aparato cultural de la dominación. La conciencia nacional sucumbía ante la crisis del movimiento popular y la entrega de resortes claves de la economía al extranjero, fruto del Pacto Roca-Runciman firmado con Inglaterra en 1933. FORJA denunciaba el Estatuto Legal del Coloniaje al que la Nación se hallaba sometida. A la par de sus tangos, Manzi dejó también su huella musical en FORJA. Coautor de la Marcha de la agrupación, sentó en sus estrofas su vocación revolucionaria al escribir “Forjista si estás de guardia y te preguntan dirás/dirás que velas las armas que mañana empuñarás”, dejando entrever el grado de compromiso con su escala de valores y la defensa de las cuatro P que esgrimían los miembros de FORJA: “Patria, Pan y Poder al Pueblo”.
“Se nos fue al mundo de la noche” diría, en 1934, Arturo Jauretche respecto al rumbo tomado por Manzi, quien a partir de allí dejaba de ser definitivamente Homero Nicolás Manzioni Prestera para insertarse en el universo de la poesía, allí donde la censura impuesta no llegaba. A diferencia del gran Enrique Santos Discépolo, quien recorrerá el camino de la creación hacia la política, Homero emprenderá el camino inverso, sin que pueda encontrarse en su obra, más que destellos de su forjismo e yrigoyenismo inclaudicable. No obstante, en “Milonga del 900”, musicalizada por Sebastián Piana, deja taxativamente sentada su raíz radical, al escribir: “Soy del partido de todos/y con todos me la entiendo/pero váyanlo sabiendo:/soy hombre de Leandro Alem”. Al respecto, cuenta su hijo Acho que su padre le aconsejaba no mezclar, y agrega: “El fue un maestro en eso. No mezclaba el tango con el cine, ni el cine con la política, ni la política con el periodismo. Y eso es mucho más importante de lo que puede parecer”. La aparición del peronismo en el escenario político argentino, significó en Homero Manzi la identificación de sus postulados con el pensamiento de FORJA, del mismo modo que en Arturo Jauretche. Diría en 1947: “Perón es el reconductor de la obra inconclusa de Irigoyen. Mientras siga siendo así, nosotros continuaremos creyéndole; seremos solidarios con la causa de su revolución, que es esencialmente nuestra propia causa”. Agregaba además: “Nosotros no somos ni oficialistas ni opositores: somos revolucionarios”. Así como fuera expulsado de la Facultad de Derecho y de sus cátedras de Castellano e Historia por su militancia radical, la toma de partido por el peronismo implica su expulsión de las filas de la Unión Cívica Radical. Otra vez, la decisión de ser consecuente con su pensamiento le cuesta una nueva segregación. Defender su yrigoyenismo a ultranza ante un gobierno ilegal y enrolarse en un nuevo movimiento popular fueron en Manzi dos partes de un todo inseparable: la incondicional adhesión a la causa del pueblo. Encontrándose enfermo a causa de la cruel dolencia que le arrebataría la vida, Homero es visitado por Hugo del Carril, quien le preguntará si se encuentra en condiciones de escribir dos milongas para cantárselas a Perón y Evita en un acto oficial. No obstante su estado de salud, Manzi concluyó las dos obras solicitadas.
La correspondiente a Evita comenzaba con estas estrofas: “No se acostumbra actualmente/este estilo de canción/se fue con la tradición/del payador elocuente/pero siento de repente/que en esta noble ocasión/debo hacer una excepción/para cantar gentilmente/mis décimas oferentes/que dedico a Eva Perón”.
En lo que hace a la composición dedicada al General Perón, la misma expresaba: “Va a perdonar su excelencia/que un payador del camino/le alce su verso genuino/ante tanta concurrencia./Quisiera en esta emergencia/tener el don de Gabino/para elogiar con más tino/la histórica presencia/que realizó su excelencia/en este suelo argentino”.
El 3 de mayo de 1951, con sólo 43 años y en su plenitud creativa y artística, murió de cáncer el gran Homero. Sus restos se inhumaron a las 16 horas del día siguiente. El presidente de la nación general Juan Perón y su esposa Evita enviaron sendas coronas de flores. En representación del primer magistrado asistieron al acto del sepelio el edecán comandante Eduardo Allio y el ministro de Industria y Comercio José Constantino Barro. A manera de final, me permito hacer mías las palabras pronunciadas por su amigo, Cátulo Castillo, despidiendo sus restos: “Su herencia es esto tierno que tenemos de nuevo florecido, porque también miramos hacia atrás, -Homero Manzi-, y te encontraremos de nuevo en la vidriera, mirando cómo llueve en un otoño. Adiós, Homero Manzi, amigo nuestro.”

Fuentes
Conferencia pronunciada por Osvaldo Vergara Bertiche el 16 de Noviembre de 2004 en el “Centro Cultural Bernardino Rivadavia”, en el marco de las actividades programadas con motivo del “III Congreso de la Lengua” celebrado en Rosario.

“Paredón y después. Entevista con Acho, hijo de Homero Manzi” por Diego Skliar en Revista “CABAL” Mayo/Junio 2007.





























Acerca de Castellani crítico de Diego Bentivegna

Reproducimos el reportaje realizado por golosinacanibal.blogspot.com a Diego Bentivegna, autor del volumen Castellani crítico: ensayo sobre la guerra discursiva y la palabra transfigurada, quien ha rescatado del olvido a través de un excelente trabajo a uno de los malditos de la historia argentina.




De cómo exhumar el cuerpo de un condenado

1. En Castellani crítico, queda claro el por qué de la elección de su obra, de su vida pero ¿cómo llegaste a conocerlo y a interesarte por sus textos?

D. B.: Llegué a Castellani como uno llega casi siempre a los temas que lo terminan interpelando: por varios caminos, algunos inesperados. En principio, me crucé con Castellani en los escritos de Daniel Link sobre Walsh; es claro que el jesuita ocupa un lugar fundamental en la formación intelectual, e incluso en la idea de escritor, de Walsh y de la generación a la que Walsh pertenece. Por otro lado, el nombre de Castellani fue surgiendo en zonas que iban mucho más allá de su carácter de autor de textos policiales, es decir, de su lugar en el canon como uno de los grandes autores del género. Fue apareciendo en otras series, a partir de algunos interrogantes de carácter teológico-político que hoy resultan insoslayables y que Castellani, de una manera u otra, desde una posición explícitamente política que no es ajena al clima antimoderno que atravesaba a una porción del pensamiento occidental, había planteado en la Argentina desde los años 40. Me refiero a las lecturas en clave histórica y política de cuestiones como el Apocalipsis, que Castellani traduce en los años 50, cuando está pensando no sólo a Carl Schmitt, que era ya una lectura habitual en ciertos autores nacionalistas, o a Erik Peterson -teóricos que hoy son la sustancia de una reflexión teológico-política seria- sino también a Simone Weil, a quien aprecia muy tempranamente. Hay, pues, una zona del saber que Castellani elabora de manera lateral a las articulaciones que van armando lo que hoy entendemos como literatura argentina del siglo XX, pero en relación directa con las grandes debates de su época, una discusión que, de una manera a otra, llega hasta el presente. Y veo una alternativa muy clara a la oposición cosmopolitismo/nacionalismo. Con todo, el mejor estímulo fue seguramente el vacío en torno a Castellani, más allá del Castellani policial: el borramiento de un crítico y de un novelista considerable de las historias literarias y de los programas universitarios, como si en esos textos hubiera un elemento efectivamente resistente al tipo de preguntas que la crítica académica plantea y con las que se viene armando desde los 80 el canon de lecturas legítimas. El vacío es un acicate invalorable, porque es producto de una denegación que funciona también como indicio de un modo en que se ejerce la crítica académica y, por supuesto, la crítica periodística en los medios hegemónicos. Quiero destacar que no me interesa hacer una apología de Castellani, ni tampoco levantar una condena indignada desde la koiné de la corrección política. No me interesa ese tipo de crítica que sólo muy raramente se corre de lo dado y que termina revalidando ese dado como válido, lo actualiza desde el punto de vista de lo que es apto para ser leído. Se puede pensar que ese estado de la crítica es "pregramsciano", una crítica depotenciada de su capacidad de intervención sobre lo que hereda y demasiado integrada desde el punto de vista de las instituciones y los mandatos. Sobre todo, una crítica que lee el canon, pero muy raramente los procesos de canonización, al contrario de lo que hace Gramsci con Croce o con Gentile. Una crítica para la que las disputas por el sentido y el debate en torno a la literatura -muchas veces postulados como declaración de buenas intenciones- se esfuma. Es esa carencia de una perspectiva conflictiva lo que hace que esa crítica sea tan reiterativa y previsible. El problema es sobre todo que los juicios encomiásticos plasman un modo de leer demasiado confirmatorio y, consecuentemente, no crítico. Un discurso que la retórica enmarcaría en el ámbito del género epidíctico, del orden de lo que se celebra -algo que está en relación, según Aristóteles, con el discurso fúnebre, y que es en consecuencia lógico que reaparezca ahora en los recordatorios borgeanos-, un género donde están los gérmenes, sí, de la crítica, pero que aun no llega a serlo. Bueno, Castellani -como varios otros escritores argentinos, por supuesto- es otra cosa, habla desde otro lugar, no es de derecha ni de izquierda, huye de esa dicotomía decimonónica. No admite ser acomodado con facilidad en los armados tradicionales de la crítica, no apela a un panteón difuso y prestigiado por la elite, no es simpático para la industria cultural. Castellani incomoda y exige, y esto lo subrayo, pensar la literatura en términos de conflicto, de choque por el sentido, de campo de fuerzas donde nada está clausurado del todo y donde todo cierre es provisorio. Por último, algo anecdótico, familiar. A principios de los años 50, Castellani, suspendido ya de la Compañía de Jesús, pasaba varias temporadas en la casa de su hermano, dentista, en la calle Libertad, a pocos metros de donde mi abuelo tenía su pescadería, en pleno centro inmigratorio -italo-árabe-judío- de Buenos Aires. Una de mis tías, además, era secretaria de ese hermano médico de Leonardo. Era común ver a Castellani deambulando por esas calles del centro, como una aparición (como dice Conti en su recuerdo publicado en la revista Crisis), como enfrascado o poseído, en una situación de profunda precariedad, puesto literalmente al bando. Todo eso, de lo canónico al relato familiar es, creo, una mezcla estimulante.

2. Con la recuperación crítico-teórica que realizaste de Castellani, puede encenderse la oportunidad de reeditar sus libros que, hoy, resultan inconseguibles más allá de las librerías de antigüedades. ¿Hay proyecto de reedición de alguno de sus libros?

D. B.: Sí, estoy trabajando en la reedición de algunas cosas de Castellani para la colección Los Raros, de la Biblioteca Nacional, una colección que es, creo, uno de los grandes proyectos culturales de los últimos años. Una apertura, hecha desde un organismo estatal, del campo de lecturas posibles, más allá de lo consabido.

3. Finalmente, en consonancia con esta exhumación de un cuerpo y una obra condenadas en la literatura argentina, ¿te interesan otros autores argentinos que han dejado de leerse por operaciones críticas, falta de ediciones, etc.?

D. B.: Por supuesto, me interesan muchos autores argentinos, que en general han sido tratados con desdén, sumariamente condenados o directamente ignorados por la crítica convencional. Por un lado, me interesan algunos personajes ligados a Castellani, con los que él está pensando permanente su producción, como Ernesto Palacio, que es uno de los críticos más lúcidos en los años 20 y en los años 30, además de traductor de Virgina Woolf, de Dante y de Céline, como Ramón Doll o como Hernán Benítez, que elabora desde los 30 una concepción material del arte y de la literatura con fundamento escolástico y que desde fines de los 40 va a dirigir la revista de la UBA. Me interesa la lectura que hace Benítez en esos años de la filosofía existencial a partir de Unamuno y la construcción de una concepción teológica de lo político a partir de la noción de solidaridad. Me interesa mucho, además, un grupo de autores que piensan el problema de la tradición en esos mismos años 30 y 40, gente como Canal Fiejóo, Juan Alfonso Carrizo o Bruno Jacovella. Ver ahí cómo se arma un dispositivo nacionalista, donde lo folklórico es un componente fundamental y problemático. Otro autor que rescato es Arturo Marasso; sus textos sobre Cervantes, Góngora o sobre Rubén Darío son un ejercicio de crítica a la vez académica y ensayística insoslayables, que se pueden leer en serie con los grandes momentos de la estilística, de la filología e incluso con la crítica iconográfica del siglo veinte. Es de una línea política y cultural totalmente diferente de la de Castellani, está en otra esfera, tiene serios problemas a partir del 43, con el ingreso de los nacionalistas al sistema educativo, pero también, por motivos que habría que elaborar, queda afuera de lo pensable desde la crítica hegemónica a la que me referí más arriba. Son textos que implican realmente un desafío para el lector, que ponen en juego paradigmas de lectura complejos como lo hacen en ese tiempo Spitzer o Warburg, autores que no generan ese efecto de estar participando de un mundo cultural aceptable de manera veloz y digerida, como en el caso de Borges o Cortázar. Me apasiona, además, la pregunta geográfica por la literatura, que me parece que en la Argentina está poco trabajada. Marasso, como Carrizo o Canal Feijóo o Jacovella, se arma a sí mismo desde lugares excéntricos de la Argentina, desde Chilecito y Catamarca. Primero “en provincias” y más tarde en Buenos Aires, Marasso se forma en los rigores de la crítica filológica y estilística y desde muy joven se dedica a la enseñanza en la Universidad de La Plata y en el Mariano Acosta, la Escuela Normal de Profesores. Es imposible pensar a Marasso prescindiendo de ese lugar profesoral, en el que su escritura se arma. Todo eso –lo provincial, lo erudito, lo profesoral- se elabora en sus ensayos y en su poesía. Es refractario a las lecturas veloces, no es reparatorio ni consolatorio ni sarcástico, y eso lo hace, desde mi perspectiva, especialmente atractivo.

domingo, 10 de julio de 2011

No me olvides por Arturo Jauretche



En plena vigencia del decreto ley 4161, cuando muchos compañeros andaban con un ramito de flores celestes en la solapa del saco, de la flor que se llamaba flor de no me olvides, como muestra de lealtad al líder que estaba en el exilio y de lealtad al proyecto nacional y popular, Jauretche publica el poema en el periódico "El 45" en el año 1955.


No me olvides, no me olvides
no me olvides,
es la flor del que se fue.
No me olvides, no me olvides.
No me olvides,
volveremos otra vez.
Es el novio de la patria
de la patria que le espera.
Volverán los nomeolvides,
volverán en primavera.
¡No me olvides, no me olvides,
no me olvides!
Canta el pueblo de Perón.
No me olvides sobre el pecho,
no me olvides pegadito al corazón.
Volverán los nomeolvides
cada año a florecer.
Con la flor de nomeolvides
no olvidando esperaré.
No me olvides, no me olvides.
No me olvides.
Es la flor del que se fue.
Nomeolvides, nomeolvides,
Nomeolvides
¡¡Volveremos otra vez!!

sábado, 9 de julio de 2011

Arturo Jauretche y el periodismo

por Aritz Recalde
Julio de 2011

“En esta serie de artículos sólo me propongo consolidar esa saludable desconfianza popular a la letra impresa y a la voz de la radio, que salva a nuestro pueblo en las grandes circunstancias históricas. Ya he dicho en otra ocasión que esa desconfianza y el buen sentido que apareja deben ser hijos del hábito del mate, y de esa pausa entre mate y mate, que abre un interrogante humorístico, mientras se leen los diarios mañaneros, y por donde se desliza esta preguntita socarrona: ¿Qué hay detrás de esto, qué finalidad persiguen, qué interés se mueve? Conviene que los hombres que han llegado al gobierno tomen mate. (…) O cumplen el programa nacional y popular que nos han prometido, y entonces los van a pintar como si fueran el diablo, o no lo cumplen, y entonces los van a pintar como angelitos de cielorraso.” Arturo Jauretche [1]

“Unificaron todo el periodismo, la radiofonía y la televisión. Volcaron sobre papel y sobre los oídos toneladas - ¿cómo se mide esto?- de injuria y difamación. Convirtieron en traidores a la patria a los que la habían redimido de las viejas coyunturas a que ellos sirven; presentaron como tiranos a los libertadores, y no hubo basura del rincón o de retrete que no se arrojaran sobre los hombres, sobre las ideas y sobre la fe de pueblo argentino. Llamaron patriotismo, esquizofrenia; demagogia, al amor al pueblo; paralelo 42, a la organización sistemática del contrabando; libre empresa, a la destrucción del capital argentino para subordinarlo al extranjero; y la libertad de trabajo y de asociación, a la destrucción de los organismos sindicales y patronales de defensa de los intereses nacionales. Llamaron jueces a los sicarios; policías, a los matones; virtud, al entreguismo; desfiguraron todo, anatematizaron lo argentino, exaltaron lo extranjero, llamaron valentía al asesinato impune, y cobardía a la resistencia popular. Volvieron a desfigurar la historia, exaltando al cipayo y al vendepatria y denostando al patriota de verdad. Y eso lo dieron por el periódico, por la radio, por el libro, por la universidad, por la escuela. Y lo dieron en dosis masivas, en dosis para adultos, se dormían oyendo la palabra mentirosa del locutor y despertaron oyendo la palabra mentirosa del locutor.” Arturo Jauretche [2]

A continuación, vamos a entregarle al lector algunas claves de lectura para interpretar la visión de Arturo Jauretche sobre los objetivos y las formas de funcionamiento del periodismo argentino. Las opiniones del autor se hacen con un profundo conocimiento del tema, ya que Jauretche desarrolló una importante tarea periodística en la prensa gráfica que se vio reflejada en artículos publicados, entre otros, en Marcha de Montevideo, Forjando, La Hipotenusa, Petróleo Argentino, Imagen del País, Comunidad Nacional, El Mundo, Ultima Hora, Palabra Argentina, Santo y Seña, Democracia, La Tarde, Todo, Cuadernillo de Cultura, El Nacional, Reconquista, Que sucedió en 7 días, El Líder, El 45, Primera Plana, Confirmado o Señales. El autor promovió un marco teórico para comprender los procesos de formación de la cultura en los países dependientes y en el cual se inscribía la actividad periodística argentina. En este marco, estableció que los diarios y la radio [3] formaban parte de un conjunto de instituciones forjadoras de cultura que denominó aparatos de la colonización pedagógica. El rol de la colonización pedagógica y de sectores importantes del periodismo, era el de hacer de la Argentina una “semicolonia” en la cual el trabajo y la riqueza interna del país puedan ser exportados a las metrópolis. En este sentido, es que Jauretche estableció que: “A la dictadura de los cabos y sargentos de la gran guerra reemplaza, en los países llamados democráticos, la dictadura de los grupos financieros. Los efectos son los mismos aunque el modus operandi de las imposiciones sea otro más sutil, menos perceptible pero no menos eficaz. Va de unos a otros la diferencia que media entre el asalto a mano armada y la estafa. Mientras los totalitarios reprimen toda formación y toda manifestación de la conciencia popular, los cabecillas de la plutocracia impiden, por el manejo organizado de los medios de formación de las ideas, que los pueblos tengan conciencia de sus propios problemas y los resuelvan en función de sus verdaderos intereses. Grupos capitalistas tienen en sus manos la universidad, la escuela, el libro, el periodismo y la radiotelefonía. No necesitan recurrir a la violencia para reprimir los estados de conciencia que le son inconvenientes." [4] Con el objetivo de profundizar la apropiación de los recursos del país, los factores de poder económicos internacionales y la oligarquía interna, organizaban el aparato de la colonización que se caracteriza por su manejo monopólico de los medios de comunicación. En su opinión: “Un director del trust eléctrico, o de cualquier otro trust, tiene hoy en sus manos el control de todas las noticias, de todos los editoriales, de todos los comentarios periodísticos. Desde sus despachos sale debidamente controlado el material informativo con que ha de nutrirse el ciudadano. De su visto bueno depende el buen nombre de un candidato, de un partido, de una acción cualquiera”. [5] Los intelectuales, profesionales o periodistas eran permeables a la colonización cultural y: “Como se ha explicado con la alucinación de los intelectuales, se constituyó un sistema, en la misma relación en que se consolidaban y agrandaban los instrumentos materiales de la influencia exterior que constituían factores de poder mucho más poderosos que el mismo Estado o que la conjunción de intereses nacionales. Así, el error de la “intelligentzia” revertió sobre ella misma, y ya no pudo salir de él, porque todo el aparato a través del cuál podía expresarse y a través del cual se elaboraba el “intelectual”, se fue conformando a la política dominante cuya proyección se dirigía a estabilizar el país en las condiciones más óptimas para su aprovechamiento que, desde luego, no podía trascender los fines para los cuales fue “civilizado”. De tal manera la “intelligentzia” quedó prisionera de lo que había promovido, y se tuvo que conformar definitivamente como instrumento colonial. Así, los que habían sido apóstoles de un error doctrinario se vieron convertidos en simples instrumentos divulgadores, cumpliendo en el campo de la cultura la función que el poder material cumplía en el campo de los intereses materiales.” [6] Tal cual se puede deducir con estas citas mencionadas, se observa que los medios de comunicación eran parte del aparato de la colonización cultural y de la disputa por el poder político del país. Asimismo, Jauretche muestra cómo las prácticas de los profesionales e intelectuales vinculados al periodismo, estaban inmersas en lógicas de producción y de reproducción de modelos, visiones e ideologías de la colonización pedagógica. Las instituciones periodísticas iban formando y reproduciendo “estereotipos” que favorecían la perpetuación de la “intelligentzia” y la educación distorsionada de nuestros periodistas. Sobre este principio general de la “colonización pedagógica”, se organiza el artículo que presenta de manera sintética cuatro ejes que y según se puede deducir del planteo de Jauretche, son elementos fundamentales del funcionamiento del periodismo argentino. Estos son “¿libertad de prensa o de empresa?”; “el periodismo y la política”; “las técnicas del ocultamiento” y el “rol del periodista”. El texto realiza una mención breve a las claves de interpretación del periodismo en la óptica de Jaureche e introduce citas y comentarios realizados por el autor a lo largo de sus obras.

Para ver el trabajo completo pulse aquí: http://www.4shared.com/document/SRvnumW6/Cuaderno_CEHA_N_9_-_Jauretchey.html

Notas:
[1] Arturo Jauretche (1958), “Aprendamos a leer los diarios”, Revista Qué, extraído de Jauretche (1986) Mano a mano entre nosotros, Peña Lillo editor, Buenos Aires. P 179.
[2] Arturo Jauretche (1958 –b) “La mentira de la prensa libre”, Revista Qué, N 173. Extraído de Arturo Jauretche (2007) Forjando una nación, Scalabrini Ortiz y Jauretche en la revista Qué sucedió en siete días, EDUNLA, Buenos Aires. P 192.
[3] La Televisión fue creada por el Estado en el año 1951 y tenía poco desarrollo en el país en relación a la prensa gráfica o la radio y se puede deducir que es por eso, que ocupa poco lugar en la crítica cultural efectuada por Arturo Jauretche.
[4] Arturo Jauretche (1941) “Opinión Pública y democracia”, Forjando. Extraído de Arturo Jauretche (2002) Escritos inéditos, Corregidor, Buenos Aires. P 211.
[5] Arturo Jauretche (1941). P 212.
[6] Arturo Jauretche (2004), Los profetas del odio y la yapa, Corregidor, Buenos Aires. P 103.

miércoles, 6 de julio de 2011

Entrevista a Gonzalo Pedano: un proyecto de descolonización pedagógica en la UNC

23 de mayo de 2011

Gonzalo Pedano, intelectual del campo nacional y popular, trabaja sobre el “Taller Total”, que se desarrolló en la Facultad de Arquitectura de la UNC entre 1970 y 1976. Esta fue una experiencia que pretendía consolidar la formación de un profesional al servicio de la transformación de los problemas sociales. Además, el equipo que participó en su concreción estaba formado por varias pedagogas de la FFyH. Transcribimos a continuación la entrevista.

Se pensó en formar arquitectos para otro mundo, un mundo que no llegó
Durante la década del 70 se desarrolló una experiencia pedagógica y política inédita en la educación superior argentina. Se trata del “Taller Total”, que funcionó desde 1970 hasta 1976 en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD) de la Universidad Nacional de Córdoba. A través de un proyecto de investigación, el becario del Ciffyh Gonzalo Pedano, analiza las prácticas y condiciones que posibilitaron esta actividad, además de indagar en la pertenencia política de los desaparecidos y asesinados de la Facultad, que participaron del “Taller Total”. Para realizar este trabajo radicado en el Centro de Investigaciones de la FFyH, titulado “El Taller Total. Córdoba 1970 – 1976” y dirigido por Silvia Romano, Pedano cuenta con una beca de Postgrado otorgada por el Conicet, con la cual se encuentra desarrollando el Doctorado en Ciencias Antropológicas, que se dicta en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC. “La investigación apunta a comprender los términos en que caracterizaron al Total sus propios protagonistas. Avanzar en un análisis etnográfico de la experiencia del Taller Total para contribuir a su comprensión, lo que implica una consideración detenida del punto de vista, los valores y las razones de los actores participantes, de los marcos de sentido propios y específicos de los sujetos que formaron parte de dicha experiencia. También implica describir el universo de referencia compartido –no siempre verbalizable- que subyace y articula el conjunto de prácticas, nociones y sentidos organizados por la interpretación y la actividad de los propios sujetos actuantes”, explica Pedano.
Además, el becario contó para su trabajo con archivos audiovisuales de la década del ’70, en los cuales son entrevistados alumnos, docentes y autoridades del Taller Total, que fueron encontrados por el equipo de trabajo del proyecto “Patrimonio audiovisual, Derechos Humanos e historia reciente. Córdoba, 1962/1980”, también dirigido por Silvia Romano. Pedano señala que “esto constituye un material sumamente novedoso, que brinda la posibilidad de trabajar con documentos de tipo audiovisual en donde se expresa, al menos parcialmente, la visión que los propios participantes tenían del Taller Total”.
Anteriormente, para su Trabajo Final de la Licenciatura en Filosofía, Gonzalo ya había realizado un abordaje del Terrorismo de Estado y después, en el marco de la Beca orientada en “Terrorismo de Estado y Universidad”, otorgada por la Secretaría de Ciencia y Técnica de la FFyH, elaboró una investigación a partir de la cual se confeccionó un listado provisorio de los miembros de la comunidad universitaria desaparecidos y asesinados en la última dictadura. De allí se desprendía el dato de que la Facultad de Arquitectura de la UNC era una de las que mayor cantidad de estudiantes desaparecidos y asesinados registraba.

Arquitectos con compromiso social
En diciembre de 2008 se presentó en la FAUD el libro “Arquitectos que no fueron”, en el cual se detalla el conjunto de estudiantes y egresados de la Facultad que fueron asesinados y desaparecidos en los ’70. Pedano se encontraba presente y anotó en su diario de campo las repetidas veces que fue mencionado el Taller Total. Muchas preguntas se dispararon sobre esas hojas: ¿de qué se trataba? ¿Qué significó pedagógica y políticamente? ¿Qué conjunto de prácticas le fueron propias y distintivas? Una de las primeras en tratar de responder a esas cuestiones fue la docente e investigadora de la FFyH, Nora Lamfri, en una investigación desarrollada para su tesis de Maestría en Investigación Educativa, titulada “El Taller Total. Una experiencia de cambio curricular”. El becario dice que “Nora es una interlocutora y referente de consulta permanente en esta tarea” y afirma que su trabajo “constituye un antecedente insoslayable a la hora de avanzar en la comprensión del Taller Total e intenta proveer elementos para analizar cómo impactó una propuesta sumamente novedosa de cambio curricular en la vida académica de la universidad y qué transformaciones exigió a los actores en términos de sus prácticas cotidianas, los modos en que éstos se relacionaron con el objeto específico de conocimiento y en qué medida afectó las relaciones institucionales entre los actores y grupos de actores que operaban en el interior de la institución universitaria”.
Así, la consulta de material documental y bibliográfico, el intercambio académico con investigadoras como Nora Lamfri, la realización de entrevistas a algunos de los participantes y el trabajo de campo, le permitieron a Pedano elaborar algunas aproximaciones acerca del Taller Total. “En términos generales, puede ser entendido como una experiencia pedagógica cuyas prácticas y actores participantes pretendieron consolidar la formación de un profesional al servicio de la transformación de los problemas sociales, formular un cuestionamiento radical del régimen de enseñanza vigente de la Arquitectura y de la relación docente – alumno, elaborar un Plan de Estudios y una carrera profesional para una Universidad abierta a las luchas sociales y políticas de ese entonces, así como también terminar con la dependencia cultural y técnica con respecto a los países desarrollados”, señala y agrega: “El arquitecto a formar debía conjugar una rigurosa formación científica con un fuerte compromiso social, siendo consecuente con el intento de lograr una aprehensión global de la realidad. En este sentido es que considero que el Taller Total pretende poner en marcha un proyecto de descolonización pedagógica”.

El equipo de Pedagogía
“El Taller Total, que es una experiencia que yo amo realmente, para nosotros fue un desafío: cómo pensar respuestas didácticas para una estructuración completamente distinta de la carrera. Y para la arquitectura es un movimiento fenomenal. Lo que pasa es que ese movimiento se correspondía con lo que uno creía que estaba a la vuelta de la esquina, que era otra sociedad. Y se pensó en formar arquitectos para otro mundo, un mundo que no llegó”, le contaba a Pedano una de las pedagogas que participó activamente en la preparación de la actividad. Es que uno de los aspectos pedagógicos centrales y característicos del Taller Total es la lectura sumamente crítica con respecto al tipo de formación académica recibida y la función social cumplida por la Universidad como institución. En este sentido, se desarrollaron los aportes y críticas elaboradas por un equipo pedagógico que participó en la producción y concreción del Taller Total. María Saleme de Burnichón fue una de las referentes más importantes de este equipo, que también estuvo integrado por Justa Ezpeleta, Marta Casarini, Alicia Carranza, Susana Barco y Lilian Fandiño. “En este momento de la investigación estoy realizando entrevistas a las integrantes de este equipo, algunas de ellas residen actualmente en el extranjero, otras –como María Saleme- lamentablemente han fallecido”, cuenta Pedano. Asimismo, en el material documental consultado por Pedano se encuentra un artículo publicado en 1971 por el equipo pedagógico, titulado “La experiencia del Taller Total”, en el que se avanza en un análisis de algunas de las características específicamente pedagógicas de la propuesta del Taller. Allí se consideraba que “la institución universitaria tal como existe y desde sus orígenes responde a una concepción conservadora que la define como aparato legitimador, reproductor y consolidador del Estado en tanto expresión de la clase dominante”. “Por ello, se sostenía que plantearse específicamente el problema de la enseñanza de la Arquitectura implicaba, en realidad, plantearse el problema de este tipo de organización universitaria y la función social a la que sirve. El cuestionamiento a esta realidad universitaria permitía un cambio de enfoque para el quehacer pedagógico de la enseñanza específica de la Arquitectura”, completa Pedano. El texto continúa: “La propuesta de Taller Total incluye también la búsqueda de aquellas relaciones de enseñanza-aprendizaje y de aquellas ‘situaciones de aprendizaje’ que permitan ensayar nuevas formas de acceso y construcción del saber”.
Gonzalo, según lo que investigaste, ¿cuáles son las condiciones que facilitaron el desarrollo del Taller Total? Uno de los factores históricos que sirvió de condición de posibilidad a dicha experiencia se vincula directamente con con el desarrollo del movimiento estudiantil en nuestro país y en Córdoba particularmente. En efecto, dicho movimiento retoma a partir de 1966 un impulso renovado, las posturas reformistas pierden hegemonía y se concentran los planteos en el cuestionamiento del rol social de la institución universitaria y de la función de los contenidos de la enseñanza. En el artículo elaborado por el equipo de Pedagogía del Taller Total en el año 1971, se planteaba: “Las jornadas del Cordobazo impulsan y consolidan el resurgimiento de un movimiento estudiantil que aparece, ahora, preparado para enfrentar la nueva situación universitaria, enmarcándose en las luchas y corrientes políticas generadas por la situación político – institucional del país. La Universidad en sí misma y sus reajustes internos dejan de preocupar al estudiantado que ahora incorpora a la Universidad dentro de un análisis político más amplio que no la separa –en su función social- de otras instituciones del sistema capitalista y la visualiza como cumpliendo las funciones de selección y acomodamiento al sistema que éste asigna a sus instituciones para auto-conservarse”. Desde esta perspectiva se desarrollaron discusiones relativas al carácter clasista de la Universidad, las funciones del “limitacionismo”, la congruencia institucional del verticalismo docente y su carácter autoritario, así como el papel de los contenidos de la enseñanza. “La noche de los bastones largos” y la participación estudiantil en el Cordobazo profundizan un proceso de politización y nacionalización del estudiantado. Aunque no pueda sostener que fue el movimiento estudiantil de Córdoba el autor directo del proyecto del Taller Total, sí considero que sin el desarrollo histórico del mismo no hubiera sido posible desarrollar una experiencia de estas características.

Los participantes del Taller
En esta experiencia pedagógica participaron diversas organizaciones políticas y sus agrupaciones estudiantiles, como el PRT- ERP, Montoneros, el PC y la Federación Juvenil Comunista, el PO y la Tendencia Estudiantil Revolucionaria Socialista, Vanguardia Comunista, TERS (Tendencia Estudiantil Revolucionaria Socialista), TUPAC (Tendencia Universitaria Popular Antiimperialista Combativa), LAP (Línea de Acción Popular), el Partido Comunista Revolucionario, la Juventud Universitaria Peronista, la Juventud Guevarista, el Grupo Revolucionario Socialista (GRS) , entre otras. Además, dos de las principales organizaciones universitarias que confluyeron en el Taller Total fueron el FAUDI (Frente de Agrupaciones Universitarias de Izquierda) y la “Agrupación de Docentes Peronistas de Arquitectura”, que en un documento consideraba que el Taller debía ser parte “de una propuesta que permita sacar a la Universidad de su aislamiento y la inserte definitivamente en el marco de la realidad de su pueblo, porque en él esta su razón de ser. El principal objetivo de una Universidad abierta al pueblo, será el de integrar la ciencia, el arte y la técnica dentro de la lucha revolucionaria en todos los niveles, dentro y fuera del movimiento nacional peronista”. “La participación de las organizaciones en el desarrollo del Taller es también una de sus características distintivas. La confluencia de militantes de distintas organizaciones puede ser considerada como uno de los aspectos más particulares de esta experiencia pedagógica”, dice el becario y concluye: “De la presentación del libro “Arquitectos que no fueron” recuerdo como los propios familiares y compañeros de estudiantes desaparecidos y asesinados de la Facultad mencionaron en sus diferentes intervenciones al Taller Total. Esta vinculación entre ‘memoria’, Taller Total y Terrorismo de Estado, es uno de los aspectos que me interesa abordar”.

En: http://www.ffyh.unc.edu.ar/ciffyh/2011/05/23/un-proyecto-de-descolonizacion-pedagogica-en-la-unc/

Apuntes para la militancia nacional y popular N° 3: entrevista a Edgardo Depetri

Gonzalo Pedano
Córdoba, 01/07/11

“A la estructura material de un país dependiente corresponde una superestructura cultural destinada a impedir el conocimiento de esa dependencia, para que el pensamiento de los nativos ignore la naturaleza de su drama y no pueda arbitrar sus propias soluciones, imposibles mientras no conozca los elementos sobre los que debe operar, y los procedimientos que corresponden, conforme a sus propias circunstancias de tiempo y lugar”. Arturo Jauretche, Los profetas del odio y la yapa.

El caso Córdoba: la división del peronismo
Pretendemos escribir estas reflexiones con la finalidad de compartir con compañeras y compañeros del proyecto nacional de las diferentes provincias del país, las circunstancias específicas por las que atraviesa el proyecto nacional y popular en nuestra provincia de Córdoba para no ignorar la naturaleza particular de nuestro drama y avanzar así en las posibles soluciones conforme a las propias circunstancias. En el Apunte Nº 2, señalamos algunos de los factores centrales a tener en cuenta para realizar un diagnóstico preciso de la situación de correlación de fuerzas en nuestra provincia mediterránea, que hacían hincapié en las posiciones adoptadas por el Partido Justicialista de Córdoba frente al proyecto nacional y popular, así como también en las definiciones políticas adoptadas por los nuevos grupos juveniles estudiantiles que irrumpen en el escenario después del fallecimiento de Néstor Kirchner. Pretendemos adentrarnos aún más en el contexto político cordobés identificando las dificultades, riesgos y aciertos de nuestra militancia cotidiana, para continuar profundizando la labor de organización de una fuerza cordobesa con profundo sentido nacional y popular.
En relación al primer punto, remarcamos en el Apunte Nº 2 que el Partido Justicialista cordobés no fue orgánico al proyecto nacional, desconociendo las posiciones adoptadas por la conducción nacional del PJ. Su alianza táctica con la mesa de enlace rural durante el conflicto por la Resolución 125 y los sectores destituyentes, la sistemática crítica a las políticas nacionales, la estrategia discursiva de responsabilizar al gobierno nacional por el descalabro económico de las finanzas de la provincia, representó un fuerte obstáculo para el desarrollo de una fuerza propia que reivindicara por sí misma las banderas y conquistas del proyecto nacional. Sumado a ello, los cuadros pigmeos de este peronismo provincial, nucleados en esa fuerza política autodenominada Unión por Córdoba, conservan todavía en su seno políticas neoliberales a las que dieron cauce durante sus doce años de gobierno, siendo el delasotismo -fuerza que conduce el PJ provincial- la continuación del menemismo por los mismos medios. El intento de privatizar la Empresa Provincial de Energía (EPEC), la privatización y gerenciamiento del Banco Provincia de Córdoba, la reducción del gasto público en Salud y Educación, el gerenciamiento de la obra social del Estado provincial –IPAM- que pasó a sectores privados, constituyen algunas de las políticas de claro signo neoliberal ejecutadas y defendidas por Unión por Córdoba y el delasotismo. Sin embargo, existen un conjunto de agrupaciones y referentes –entre los cuales se encuentra Eduardo Accastello, actual intendente reelecto de la ciudad de Villa María- que se definen como pertenecientes a un peronismo cordobés que apoya al proyecto nacional encabezado por Cristina Fernández de Kirchner y que se diferencian de la conducción delasotista sin entrar -al menos todavía- en una confrontación directa con la misma. En este sentido, las próximas elecciones a gobernador en nuestra provincia, que se realizarán el próximo 7 de agosto, presentan como una de sus características distintivas a un peronismo dividido.
Sumado a ello, el deterioro de las relaciones políticas entre el delasotismo y el Frente para la Victoria ha llegado a un punto máximo de inflexión en tanto no se realizará alianza electoral alguna entre las dos fuerzas de cara a las elecciones provinciales del 7 de Agosto y a las elecciones primarias nacionales del 14 del mismo mes. Al no realizar una alianza electoral meramente coyuntural con el justicialismo, el FpV de Córdoba tiene la posibilidad histórica de superar una de sus grandes limitaciones: la falta de conducción orgánica centralizada y, por consiguiente, su disgregación en diferentes sectores separados, para evitar ser funcional a la estrategia del delasotismo orientada a sumar los votos kirchneristas a su proyecto para poder vencer a su principal rival electoral, el senador Luis Juez del Frente Cívico y Social. A nuestro modo de ver, haber concretado un acuerdo meramente electoral hubiera significado cerrar aún más la vía para el desarrollo de un kirchnerismo cordobés como fuerza con sentido nacional y popular, siendo funcional a un PJ neoliberal que sólo buscaba un provecho electoral sin compartir la base política de un compromiso activo con la profundización del modelo de país. Hubiera Implicado también este acuerdo electoral, limitar el efecto “articulante” que comenzó a tener el FpV de Córdoba, posterior al fallecimiento de Néstor, cuando no anularlo directamente con la partida de las nuevas organizaciones juveniles que pasaron a integrar el espacio y de otras tantas agrupaciones que no apoyan ese posible acuerdo. Sumado a ello, es importante tener presente que una alianza electoral ya se realizó en las anteriores elecciones del 2007, en la que el FpV terminó trabajando para los candidatos de Unión Por Córdoba y el PJ a cambio de un apoyo nacional a la candidatura de Cristina, acuerdo que no sólo no fue cumplido por parte del PJ –porque terminaron votando a Lavagna por orden del propio De la Sota-, sino que además traccionó en contra del proyecto nacional apoyando a los sectores destituyentes en el conflicto por la 125 en el 2009, como ya lo mencionamos anteriormente. Creemos que una tarea política de mayores dimensiones y resultados cualitativos para el proyecto nacional implica darse todavía más a la tarea de crear un espacio en Córdoba específicamente propio a mediano plazo, apostando a los nuevos grupos políticos de jóvenes que están decididos a trabajar por la re-elección de Cristina en el corto plazo y garantizar la profundización del modelo de país en el mediano – largo plazo.
Posteriormente al fallecimiento de Néstor, nuevas organizaciones sociales, culturales y estudiantiles que no participaban antes activamente del espacio kirchnerista en Córdoba se comienzan a sumar convencidas de la tarea de profundizar el modelo de país y garantizar la continuidad de Cristina en el gobierno. Estas nuevas agrupaciones se componen de jóvenes activistas que proceden de organismos de Derechos Humanos, de organizaciones territoriales y de organizaciones universitarias con fuerte participación en la actividad política de la Universidad Nacional de Córdoba y en la Universidad Nacional de Villa María. Su apuesta al modelo nacional se realiza a partir de una fuerte crítica al peronismo delasotista y a otros sectores conservadores de la provincia de Córdoba. Algunas de ellas, reivindican una identidad peronista pero no están dispuestas, por lo menos hasta ahora, a organizarse para disputar la conducción del Partido Justicialista al delasotismo. Una tarea de tal magnitud implicaría abocarse a la estrategia de una construcción territorial de poder de un peronismo kirchnerista en toda la provincia de la que todavía se está lejos de vislumbrar su posibilidad y, en todo caso, sus realizadores concretos.

El escenario pre y post – fallecimiento, un antes y un después de Néstor en Córdoba
Posterior al fallecimiento de Néstor Kirchner, se plantea en la provincia de Córdoba un escenario político distinto al conocido hasta ese momento. Un acontecimiento inesperado provoca tal impacto que una serie de agrupaciones y organizaciones políticas aparecen a lo largo de la provincia para defender el modelo actual de país y reivindicar sus logros en una provincia cuyos partidos mayoritarios (PJ, UCR, Frente Cívico y Social) y medios de comunicación son en su mayoría profundamente anti - kirchneristas. Esta circunstancias adversas al proyecto nacional en Córdoba eran ratificadas por los propios referentes de ese proyecto.
En el marco de la realización en la ciudad de Córdoba Capital, del Foro Debate Hacemos Córdoba en el Proyecto Nacional, en junio del 2010, tuvimos la posibilidad de escuchar y dialogar con Edgardo Depetri, actual Subsecretario de Relaciones con la Sociedad Civil, a quien realizamos un conjunto de preguntas que reproducimos en su totalidad a continuación:

Un poco usted lo habló en su exposición, pero en líneas generales ¿cuáles le parecen que han sido los avances más significativos en estos siete años de gobierno nacional, desde el 2003 hasta la fecha?
Bueno el avance que hemos tenido, sobre todo con la caída de los índices de pobreza e indigencia, la generación de empleo que ha tenido el país, más de 4 millones de empleos creados, los nuevos puestos de trabajo, la recuperación del salario de los trabajadores y, sobre todo, la decisión de la asignación universal por hijo han producido un derrumbe de los índices de desigualdad social. Yo creo que lo más importante ha sido la recuperación clara de la idea de que Argentina es un país con trabajo para todos los argentinos y en el que pueden tener un lugar cada uno de los millones de compatriotas que componen este país. Así que desde ahí hay también una reivindicación muy fuerte de la política como instrumento de trasformación social y no como vehículo de intereses corporativos que tanto daño le han producido a la Argentina.

Para cumplir con la tarea de “profundizar el modelo”, de la que nos habla el compañero Néstor Kirchner ¿considera que existen ciertos aspectos estratégicos prioritarios por los cuales comenzar?
Yo creo que todavía nos duele a nosotros los índices de pobreza que existen, la desocupación y las temáticas referidas al derecho a la vivienda, al derecho a la salud, a la educación, en los que todavía existen algunas dificultades. Creo que todo esto se da dentro del debate sobre los instrumentos que nosotros tenemos para llevar adelante este proyecto. A mí me parece que hay que discutir mucho más el rol del Estado, el Estado debe empezar a tener mayor inserción en el país y la sociedad que queremos, y en eso creo que debemos profundizar un debate en toda la comunidad para que el Estado se haga presente en áreas estratégicas que de alguna manera van a ir resolviendo la disputa por la sostenibilidad del modelo. Creo que hay que tener más control sobre la generación de la renta, renta del sector financiero, del sector petrolero, del sector agrícola, discutir a fondo que esa rentabilidad debe ser un piso que garantice niveles de igualdad social para todos. Es el tiempo que viene, la orientación del rumbo es la de generar una mejora en la situación de la población, no solamente de manera directa con el aumento de salarios y la asignación por hijo, sino crear también condiciones de oportunidades para el desarrollo del país y sobre todo para los jóvenes, para construir una Argentina que avance en las reformas estructurales que nosotros venimos planteando.

Recién mencionó a los jóvenes, quería preguntarle en este marco de profundizar el modelo ¿cuál cree usted que es el rol que debería cumplir la juventud en este intento de profundizar y radicalizar los logros conquistados?
Yo creo que hay un proceso de participación muy importante de los jóvenes, que uno lo ve en los movimientos sociales, lo ve en la universidad, lo ve en los clubes deportivos, lo ve en el sector de la cultura, en los medios de comunicación, lo ve en los organismos de derechos humanos. La participación de la juventud tiene que ver con la posibilidad de que la sociedad y el pueblo crean que las cosas se pueden transformar, sacar lo más importante que tenemos que es nuestra rebeldía, creer que un país justo no sólo es correcto, sino necesario. Hay que entender que los procesos de movilización de la juventud no son aislados de los procesos de movilización del pueblo argentino que los convoca a ser actores concretos de la reconstrucción de nuestro pueblo, la formación de identidad, incentivando el compromiso con la participación popular y colectiva que hay que seguir valorando. Hay que alentar la participación de la juventud en donde esté, en las barriadas está el tema del “paco”, el combate contra la droga, es importante que podamos darle capacitación en oficios para solucionar cuestiones laborales, es importante que podamos promocionar la presencia en las escuelas para que se capaciten y no abandonen. A la juventud la debemos acompañar con decisiones de política pública que los haga protagonistas de muchas de las actividades que le interesan a uno cuando es joven, en la cultura, en el deporte y seguir constituyendo ese vínculo que alguna vez se perdió, que fue durante las políticas neoliberales, donde el individualismo y el consumismo predominó no sólo en los jóvenes sino en el conjunto de la población.

Se realiza este Foro en Córdoba, ¿qué le parece a usted tiene esta provincia para aportar al Proyecto Nacional?
Córdoba es una provincia muy importante. Es la segunda provincia en importancia o la tercera, ahí está la discusión con Santa Fe. Tiene mucha potencialidad en su producto bruto interno, con su aporte al país tanto en sectores del campo como de la industria. Córdoba es un crisol de expresiones diferentes que poblaron la patria. Córdoba es para nosotros, no sólo la Córdoba del golpe gorila del ’55 sino también la Córdoba del Cordobazo, de la Reforma Universitaria, del gobierno de Obregón Cano y Atilio López. Me parece que hay que seguir incentivando la participación de los cordobeses en el Proyecto Nacional. Hay que hacer este esfuerzo muy importante porque abre la participación con los compañeros y hay que multiplicar este tipo de foros en los pueblos y ciudades de Córdoba, que apuntalen la convocatoria a la militancia en todo el territorio nacional. Me voy muy conmovido porque realmente hay en marcha un proyecto que se está consolidando. Cristina y Néstor han hecho un esfuerzo enorme para que los cordobeses se sientan parte y esperemos que esta unidad sea lo suficientemente amplia para canalizar toda la energía, todas las ganas que tienen los cordobeses de construir el país y la sociedad que se merecen.

A nosotros como militantes, nos da la impresión de que Córdoba ha sido un poco adversa en sus posiciones políticas, al menos en la mayoría de los referentes de distintos partidos, en relación al gobierno nacional. Y que tenemos un gran desafío por delante…
Sí, es así. En términos electorales ha tenido dificultades nuestra política en Córdoba. Pero es tiempo de “ruptura” como aquí se dijo, es tiempo de debate ideológico, de debate político, el mejor federalismo que a veces uno tiene que tomar en la construcción es aquel que puede discutir el modelo de país y de sociedad que necesitamos. Nosotros tenemos mucho para aportar más allá de los resultados electorales, hay que dar un gran debate nacional para discutir que la política no es una cuestión de intereses sectoriales, hay algunos que creen que la Argentina es un negocio de muy pocos, que debe generar riqueza para el mundo, y nosotros creemos que esa riqueza debe resolver primero los problemas de los argentinos. Creo que en ese camino estamos mejor hoy, estamos mucho mejor, porque el pueblo cordobés está mejor y hay que enfrentar ese desafío con alegría, con ganas, para poder aportar en lo electoral al proyecto nacional.

Esto nos decía Edgardo Depetri hace casi un año. En la actualidad, posterior al fallecimiento de Néstor Kirchner, las encuestas de opinión insisten en un repunte notorio de la imagen positiva e intención de voto de Cristina Fernández de Kirchner. Como señala acertadamente el actual Subsecretario de Relaciones con la Sociedad Civil, la provincia de Córdoba ha sido adversa en términos políticos y electorales al kirchnerismo o, en otras palabras, el proceso de crecimiento del kirchnerismo cordobés fue más lento que el registrado en otras partes del país. Este hecho se debe a un conjunto de factores que es necesario dilucidar para superar dichas limitaciones. Uno de estos factores que han impedido el desarrollo del proyecto nacional y popular en Córdoba, fue la alianza consolidada entre el Partido Justicialista de la provincia y la Mesa de enlace Rural para impedir la aplicación de la Resolución 125. Otro de estos factores lo representa la erosión y crítica constante de los grandes medios periodísticos, en especial del medio gráfico ‘La Voz del Interior”, tendientes siempre a desprestigiar los logros conseguidos y maximizar sus errores. Un análisis de las editoriales del mencionado diario, permite detallar el tenor de esas críticas y sus severas inconsistencias, lo que constituyen elementos suficientes para considerar a los directores responsables como los nuevos profetas del odio. Otro de los factores que afectó al kirchnerismo en Córdoba, fueron las denuncias e investigaciones realizadas a Ricardo Jaime por corrupción. En efecto, el apoderado del Frente para la Victoria de Córdoba se vio envuelto en diferentes escándalos que siguen siendo investigados por la Justicia y que afectaron severamente la imagen del FpV, dando los argumentos que la derecha cordobesa necesita.

El nacionalismo popular y los Intelectuales

Aritz Recalde
Julio del 2011


“Yo sé que esto le parecerá muy poco a los grandes ideólogos revolucionarios de la intilligentzia; pero sé que este programita sencillo y de vuelo corto los tiene en contra cada vez que se intenta, porque, como he dicho en otra parte, preocupados por volar muy alto, le sacan la escalera al que quiere subir un poco con la complacencia de los que quieren que no subamos nada.” Arturo Jauretche [1]

El rol del intelectual en los países dependientes, es el de contribuir a la formación de la soberanía científico cultural y a la emancipación de las organizaciones libres del pueblo.
La soberanía científica y cultural es un elemento central de la independencia económica. De la posibilidad o no de consolidar la independencia económica, dependerá la soberanía o la subordinación política del país. Ningún Estado es soberano si es dependiente económicamente. A partir de acá, que la posibilidad de que la comunidad nacional se gobierne a si misma dependerá del nivel de desarrollo de su estructura productiva. Con la industrialización del país estamos afirmando políticamente a la nación o como estableció Juan José Hernández Arregui “sin industrialización no hay independencia económica base de la soberanía nacional. Y sin soberanía nacional no hay autonomía cultural. Tal tarea sólo puede cumplirla el Estado Nacional” [2]. En este marco, los intelectuales deben ser los protagonistas de la producción científica y cultural para el proyecto nacional. Los desafíos y necesidades del proyecto nacional, implican la planificación de la inversión en ciencia y tecnología y el apoyo a aquellas áreas fundamentales para el desarrollo integral del país. Es el proyecto nacional el que marca las tareas y los desafíos históricos al intelectual y no viceversa. La afirmación de la voluntad colectiva del pueblo como planificación del proyecto nacional, es el marco a partir del cual se organiza la acción del intelectual.
La segunda función del intelectual es la de contribuir a la emancipación y consolidación de las organizaciones libres del pueblo en cada contexto y momento histórico. Dicha función del intelectual implica abandonar los supuestos vanguardistas de la intilligentzia. Las tareas a cumplir, las discusiones y agendas a entablar, dependen del enemigo, del adversario y del momento y el alcance histórico de las luchas políticas en las que interviene. El modelo del “intelectual supercrítico”, libre e independiente, eterno decidor de verdades o inimpugnable cuestionador de dogmas, se ha demostrado más útil para las operaciones de prensa de las derechas mediáticas, que para las construcciones colectivas de poder. No existe “la verdad” y el supuesto de que se debe ejercer una tarea crítica permanente, es parcial y generalmente, insatisfactorio para la construcción política popular. No se trata de “criticar desde afuera” como un científico de laboratorio, sino de contribuir desde “dentro”, a la solidificación de las organizaciones libres del pueblo. Cada espacio, sea social, cultural o productivo, introduce las tareas, los interrogantes y los desafíos para la práctica intelectual. Dicho punto de vista reconoce la necesidad de bajar al barro de la política y las luchas sociales, abandonando el impoluto trono de los intelectuales cagatintas.

Notas
[1]
Arturo Jauretche (2006). El Medio pelo en la sociedad argentina, Corregidor, Buenos Aires, p. 325.
[2] Juan J. Hernández Arregui (1957). Imperialismo y cultura, Amerindia, Buenos Aires, p. 326.

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