lunes, 30 de marzo de 2015

“Rodolfo Ortega Peña y el revisionismo histórico”


Noviembre 2014
Aritz Recalde, Juan Godoy e Iciar Recalde

I. Ortega Peña. Breves apuntes biográficos
Rodolfo Ortega Peña fue abogado, escritor y periodista. Nació el 12 de septiembre del año 1935 en el seno de una familia católica y anti peronista. Cursó estudios primarios en la Escuela Argentina Modelo junto a figuras que cobrarían pasados los años cierta relevancia en el campo intelectual argentino, tales como Ernesto Laclau con el que trabó fuerte amistad. El Secundario lo realizó en el Colegio Nacional Mariano Moreno graduándose en 1953. Posteriormente, ingresó a la carrera de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde obtuvo el título de abogado en 1956, con sólo 21 años. Estudió además, filosofía, economía y ciencias exactas.
Fue opositor al gobierno de Perón y aprobó su derrocamiento en el año 1955, aunque Marcelo Duhalde asegura que sintió incomodidad ante la tristeza de los humildes frente a la caída del Justicialismo. En el año 1956 conoció a Eduardo Luis Duhalde con quien entabló una estrecha amistad que duró hasta su muerte. Militó en la Juventud Comunista en el año 1957. Se acercó al frondicismo y luego al Peronismo a través de César Marcos. Ortega Peña mencionó en el prólogo al libro Imperialismo y cultura de Juan José Hernández Arregui que:
“Al producirse el 16 de septiembre, yo acababa de cumplir 20 años. El ‘proceso’ peronista lo había vivido en una experiencia indirecta, la de mis padres. Un hogar pequeño burgués, típicamente liberal, que objetivamente se había beneficiado con la política económica de Perón, pero que lo negaba en forma absoluta a nivel ideológico. (…) Así como gran parte de la juventud universitaria, o simplemente de clase media, me embarcaba en conspiraciones contra la “dictadura.” (…) El discurso de Lonardi me encontró (…) en la Plaza de Mayo. (…) Decidí fijarme en quiénes estaban en la plaza. No era difícil determinarlo. Estaban las señoras gordas, los amigos de mis padres, los estudiantes. Era inútil buscar a los cabecitas. Ellos no estaban. A la tarde, al alejarnos del centro, del barrio norte, y acercarnos a los conventillos de la gran ciudad, advertimos miradas hoscas, recelosas, indignadas. El pueblo, el auténtico pueblo, vivía su derrota. (…) Fui acercándome a los grupos de la UCR vinculados a Frondizi. Conmigo muchos otros. La experiencia fue breve pero profunda. (…) Decidimos ingresar al Partido Comunista.” (Hernández Arregui, 1973: 8)
De la mano de Hernández Arregui se incorporará al movimiento nacional peronista.
Su formación ideológica se forjó en su paso por la universidad y a través de los aportes e influencias de intelectuales que aparecen mencionados en sus obras, como Juan José Hernández Arregui, José María Rosa, Jorge Abelardo Ramos o con Raúl Scalabrini Ortiz, entre otros. Dirá Duhalde al respecto:
“Recibido de abogado a los 20 años, haciendo al mismo tiempo la carrera de Filosofía, estudiando luego Ciencias Económicas; polemizando con Julián Marías sobre la ontología de Unamuno; con Carlos Cossio sobre la teoría ontológica del derecho; con Tulio Halperín Donghi sobre la significación del Facundo: con Marechal y Sábato sobre la estructura de la novela; con Córdova Iturburu sobre las pinturas rupestres de Cerro Colorado; pocos casos debe haber en nuestro país de un intelectual con tanta capacidad y actividad interdisciplinaria. Al mismo tiempo, con tan poco interés en dedicar su vida prioritariamente a cualquiera de esas disciplinas, pese a haber sido hasta el fin, un ávido y obsesivo lector de todas ellas, en castellano, inglés, francés, alemán, italiano, portugués, latín y griego.”
Entre los años 1963 y 1964, participó activamente en los dos planes de lucha de la Confederación General del Trabajo y fundó CONDOR (Centros Organizados Nacionales de Orientación Revolucionaria) junto con Eduardo Luis Duhalde y Ricardo Carpani. Coadyuvó a la formación de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) para resistir a las dictaduras. En los años sesenta denunció la desaparición de Felipe Vallese en el Diario Compañero, frente al silencio de los medios de comunicación oficiales. Tres años después publicó el volumen Felipe Vallese, proceso al sistema. Fue asesor legal de Sindicatos importantes de la Argentina en estos años, entre ellos la UOM.
Fundó junto a otras figuras de la cultura y de la política del período, el Centro de Estudios Históricos Felipe Varela y el Centro de Cultura Carlos Guido Spano. Desde allí comenzó a publicar La Unión Americana. Organizó la editorial Sudestada donde fueron publicados varios autores revisionistas. Participó en la película La Hora de los Hornos de Solanas y Getino y dirigió la Revista Mundo Nacionalista. La Patria es un peligro que florece.
Con la llegada de la dictadura de 1966 Ortega Peña se convirtió en un activo defensor de presos políticos. Colaboró en la organización de las comisiones de familiares de presos y denunció las violaciones a los derechos humanos. Desde el punto de vista profesional, ensayó todos los caminos de una práctica social de la abogacía. Trabajó incesantemente por la defensa de los trabajadores y contribuyó a la fundación de la Asociación Gremial de Abogados en 1971 y a la Agrupación de Abogados Peronistas. Dese allí patrocinó a los presos políticos e intervino en causas resonantes como la de los acusados por el secuestro de Aramburu y del empresario Oberdan Sallustro.
Durante la breve gestión de gobierno de Héctor Cámpora fue nombrado en el Instituto de Historia del Derecho y como Director del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. En la etapa es designado profesor de Historia del Derecho Argentino. En estos años dirigió la Revista Militancia peronista para la liberación (luego De Frente) y colaboró en El Mundo. En 1974 accedió al cargo de diputado nacional y en sus cuatro breves meses de gestión visitó provincias, hizo pedidos de informes, presentó múltiples proyectos de ley y denunció el accionar terrorista de la Triple A.
Se integró al Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS), brazo cultural del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Fue asesinado por la el grupo terrorista Triple A el 31 de julio de 1974. [1]




[1] La biografía del autor fue realizada con los aportes de los trabajos de Galasso, 2009, T II: 330-333; Memoria abierta, 2010: 25; Celesia y Waisberg, 2013; Duhalde, 2014 y Leoni Sanz, 2012.



I. Ortega Peña. Breves apuntes biográficos
La política de la historia
El revisionismo en la historia argentina
II- El imperialismo
III El pueblo
La figura de Juan Manuel de Rosas
La guerra del Paraguay
El rol de Facundo Quiroga
Investigación del  caso Felipe Vallese
A modo de conclusión

Anexo: Relevamiento bibliográfico de Rodolfo David Ortega Peña

Bibliografía

Universidad y peronismo


miércoles, 25 de marzo de 2015

Sudamérica y los Estados Unidos

Aritz Recalde, marzo 2015

“Los Estados Unidos parecen destinados a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. Simón Bolívar

El presidente de los EUA Barack Obama, declaró que la Republica Bolivariana de Venezuela es una amenaza para la seguridad de su país. Anteriormente a estas manifestaciones, los funcionarios norteamericanos venían endureciendo su discurso contra Venezuela, incluyendo la sanción a siete funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro. En paralelo empujaron la baja del petróleo mundial, deteriorando la principal fuente de ingresos económicos de los venezolanos.
Carece de veracidad que Venezuela sea una amenaza para el pueblo y el gobierno de los EUA. No existen antecedentes históricos que demuestren la decisión y menos aun la existencia de acciones de hostilidad militar de Venezuela contra Norteamérica. La República Bolivariana es una nación pacifica, a diferencia de EUA cuya política exterior es guerrerista e imperialista.

Causales del conflicto con la República Bolivariana de Venezuela
La amenaza de Obama es parte de una estrategia de política interna. Además y tema fundamental, conociendo la historia de su país hay que considerar sus declaraciones como el augurio de una potencial agresión armada.
¿Por qué EUA atenta política y económicamente contra la Republica Bolivariana de Venezuela?, ¿cuál sería la causa de una escalada militar?. Además de la política interna que comentamos, hay al menos tres cuestiones que tensan las relaciones entre ambos Estados. La primera es el petróleo venezolano y los países del mundo que disponen de ese recurso energético, son un objetivo político y militar de las potencias occidentales. Las guerras que impulsan los EUA en Irak, en Libia o en Afganistán están originadas en buena parte, en la obtención del petróleo. La segunda causa es que el proyecto que inició Hugo Chávez es un “mal ejemplo” político, equiparable al peronismo de los años cincuenta y a la Revolución Cubana de los sesenta. La revolución bolivariana encarnó una política nacionalista, antiimperialista, iberoamericana y popular que acompaño y que aceleró los procesos de cambio social de la última década. Derrotada la izquierda venezolana, el conjunto de los gobiernos populares de la región y el mundo se verían debilitados. El tercer y último elemento a tener en cuenta, es que la Republica Bolivariana es una aliada de China y Rusia y se propone la unidad de Iberoamérica. En Venezuela se está operando la lucha geopolítica mundial y se profundizan los conflictos de una nueva “guerra fría”, en la antesala de una potencial tercera conflagración mundial.    

Los “muertos sudamericanos”, son una manera sutil de hacer campaña política
Con sus declaraciones el presidente de EUA está haciendo propaganda política interna. En ese país para influir una elección y para controlar emocionalmente a su población, hay que inventar un enemigo externo. En las campañas electorales profetizar y promover las guerras contra Estados, gobiernos y pueblos considerados “peligrosos”, es un recurso habitual y extendido.
Las guerras financian al complejo industrial militar norteamericano y son una fuente de empleo para los ciudadanos de EUA. Los políticos estadounidenses en acuerdo con su industria militar y con los órganos de producción de la cultura (Hollywood, canales de TV, agencias de noticias, etc.-), inducen y luego justifican en el tiempo los conflictos bélicos. La sociedad le otorga legalidad a la guerra apoyando a su clase dirigente y financia inicialmente la invasión con sus impuestos. El resto del mundo que es objeto de las bombas y del latrocinio, pone los muertos y paga la guerra con su esfuerzo y con sus recursos saqueados.      

Las cinco dimensiones del imperialismo norteamericano
“El Pentágono se encarga de lo militar, el Departamento de Estado de lo diplomático y la USAID de las poblaciones civiles”. Stella Calloni

La historia del hombre está estrechamente ligada a las luchas de los pueblos contra los imperialismos. Grecia, Roma, España, Francia, Inglaterra, Turquía (otomano), Alemania (nazi) o Rusia (soviético) protagonizaron acciones imperialistas sobre Europa, Asia, África, Oceanía y América. China fue el eje imperial asiático por siglos. En el continente americano existieron importantes imperios como el azteca o los incas, que ejercieron un predominio político y territorial sobre buena parte del continente. 
En término históricos y si se analiza de manera relativa, los EUA son una nación imperialista de corta duración. Los norteamericanos articulan su voluntad de dominio universal con la revolución tecnológica del siglo XX, que es utilizada para ponerla al servicio de su expansión militar y política.

Imperialismo Político
¿Hay cifras exactas del genocidio? Aunque resulte doloroso sumar en estas circunstancias, podemos llegar a la conclusión de que más de 400 mil latinoamericanos fueron víctimas de una política de Estado terrorista, cuya base estuvo diseñada en Washington. Y esto no ideologismo fatuo. Sólo basta reconstruir la historia de los dictadores, como Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Jorge Ubico, Alfredo Stroessner, y otros, y unirla con las dictaduras del llamado Cono Sur, y comprobar dónde y por qué surgieron y qué poder los sostenía”. Stella Calloni

A partir de fines del siglo XIX y en especial desde mediados del XX, los EUA se perfilaron como una potencia política y militar con vocación expansionista. Desde el año 1823 cuando James Monroe postuló “América para los americanos”, la clase dirigente norteamericana se creyó capaz de destronar a las potencias occidentales, para ocupar su lugar imperialista. Una de sus primeras víctimas fue México a quién le amputaron Texas, Nuevo México y California equivalentes al 50 % de su territorio (una superficie cercana a los 2 millones de km2). Anteriormente habían comprado Louisiana a Francia (1803) y La Florida a España (1819).
Iberoamérica recibió un sinfín de agresiones militares, bloqueos económicos, operaciones culturales y acciones de desestabilización por parte de los norteamericanos. Puerto Rico, Panamá y Cuba fueron ocupados militarmente y doblegados políticamente. El primero sigue siendo a la fecha un apéndice de EUA bajo la figura de “Estado Libre asociado”. En 1903 los EUA ocuparon la zona del Canal de Panamá y luego de tensas negociaciones entre Carter y Torrijos en 1977, los devolvieron el área recién en el año 1999.
A poco más de un siglo de las palabras de Monroe, EUA institucionalizó su dominio político y militar en el continente con el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR de 1947) y con la Organización de Estados Americanos (OEA de 1948). El TIAR suponía  que frente a una agresión extranjera sobre el continente, los EUA y el conjunto de países miembros, intervendrían a favor del Estado violentado. La historia demostró que el TIAR era incapaz de servir a los intereses de Sudamérica y por tomar sólo un caso concreto, los EUA apoyaron a Inglaterra en la guerra de Malvinas de 1982 contra la Argentina . Entre las contribuciones de Ronald Reagan a los ingleses estuvo la provisión de armas, de satélites y de bases militares. Los norteamericanos realizaron una política de apoyo a Margaret Thatcher, operando en los organismos internacionales y sobre sus dirigentes aliados de Iberoamérica, como fue el caso del dictador chileno Augusto Pinochet.
La OEA nació en Colombia en el contexto del asesinato del activista Jorge Gaitán. Entre sus objetivos estuvieron lo que ellos consideraron era la lucha contra el “comunismo”, cuestión que les permitió expulsar a Cuba de la OEA en el año 1962. El organismo mantuvo al continente fuera de la influencia europea y ofició como una polea de los intereses norteamericanos. Como respuesta al accionar de la OEA, durante los últimos años los gobiernos populares de la región crearon nuevos mecanismos de integración, como son la UNASUR o la CELAC que no tienen participación de los EUA.
En la década del cincuenta los EUA intervinieron en la destitución del presidente de Guatemala Jacobo Arbenz (1954), del argentino Juan Domingo Perón (1955), del brasilero Joao Goulart (1964) y desembarcaron sus tropas en la República Dominicana (1965).
En los años sesenta impartieron la Doctrina de la Seguridad Nacional a partir de la cual se organizaron dictaduras como la de Castelo Branco en Brasil (1964) o la de Juan Carlos Ongania en la Argentina (1966). En esta década enfrentaron públicamente a Cuba financiado desembarcos militares (1961), actos terroristas y organizaron un bloqueo económico y político mundial contra el primer país socialista de América.
En los setenta participaron del derrocamiento y asesinato de Salvador Allende (1973), de la caída de Isabel Perón (1976) e impulsaron públicamente el ciclo de sangrientas dictaduras en la región. Según Stella Calloni la participación de Washington en el Plan Cóndor que diseñó, capacitó y financió las dictaduras latinoamericanas en los años setenta, dejó como saldo 400.000 víctimas.
Intervinieron en la lucha contra el Frente Sandinista de liberación Nacional de Nicaragua a fines de los años setenta, militarizando Centroamérica y el Caribe. En el año 1983 invadieron Granada y durante la etapa participaron activamente en los conflictos del Salvador, brindando recursos para derrotar al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.
Durante los años noventa y ya sin adversarios políticos a la vista,  influyeron en los planes de desarrollo de Latinoamérica y fueron los protagonistas principales de la aplicación del neoliberalismo.
Frente al surgimiento de gobiernos críticos de su accionar, los grupos conservadores de los EUA operaron con hostilidad y reconocieron el golpe de Estado de Venezuela de 2002, apoyaron la caída de Jean Bentrand Aristide de Haití en 2004 y hay indicios de su cooperación en el derrocamiento de Zelaya en Honduras (2009) y de Fernando Lugo en Paraguay (2012). En Honduras existe una base militar de los EUA denominada “José Enrique Soto Cano”, que fue utilizada para detener el avance de la izquierda nicaragüense. Luego de un accidente aéreo en 2008, Zelaya había promovido que la base Soto sea utilizada para vuelos comerciales, cuestión que aceleró su derrocamiento el 28 de junio del 2009.

Imperialismo económico
Una de las herramientas de dominio más importante de los norteamericanos, fue su predominio económico. El país dispone una Plaza Financiera de alcance mundial (Wall Street) y emite y administra el dólar que es la principal divisa con la cual opera la economía iberoamericana. EUA emite dólares y exporta su deuda externa y los precios del dinero (tasas de interés) son regulados por la Reserva Federal, que opera como un factor de control fundamental del sistema económico mundial.
Los EUA tienen un manejo de las principales decisiones del Fondo Monetario Internación y del Banco Mundial. No es casualidad que ambas instituciones durante las décadas del ochenta y del noventa, ejecutaron un programa financiero tendiente a fortalecer los intereses de EUA y que como resultante de ello, los países iberoamericanos quebraron y entraron en crisis económicas y sociales profundas. Ambos organismos son administrados, casi sin excepciones, por representantes directos de las corporaciones y del Estado norteamericano y durante el neoliberalismo han sido los promotores de la destrucción del Estado de bienestar y de la industria sudamericana.
Según el investigador uruguayo Vivian Trias el “primer trust importante ha sido la Estándar Oil CO”. De su apertura a la fecha, la obtención del petróleo por parte de los EUA originó buena parte de los golpes de Estado en la región y en el resto del planeta, como es el caso del Golfo Pérsico.
Para oponerse a la acción negativa de los EUA, en la última década los programas populares y nacionalistas de Sudamérica, rechazaron el ALCA y los Tratados Bilaterales de comercio.  
En las últimas décadas los norteamericanos están sufriendo un retroceso económico en la región en relación a China y a Brasil, aunque en el plano científico y tecnológico los EUA siguen teniendo importancia en áreas como la industria automotriz, química, energética, informática y de servicios.

Imperialismo Cultural
Luego de la Segunda Guerra Mundial los norteamericanos ocuparon un lugar central en la formación y distribución de la cultura de Iberoamérica. Su modelo de vida, de consumo y su ideología individualista y liberal alcanzó hegemonía a partir de su importante industria cultural. Iberoamérica consumió las revistas, los libros, la prensa y el cine norteamericano desplazando la influencia Europea y obstruyendo la  formación de una cultura nacional. 
Actualmente manejan buena parte de la producción de las noticias internacionales con sus agencias de noticias (Associated Press, CNN o United Press International) y con sus órganos periodísticos que tienen considerable alcance en nuestro continente (The Wall Street Journal, The New York Times, New York Post o The Washington Post).
Disciplinas universitarias como la sociología, la ciencia política y la economía poseen una fuerte impronta norteamericana. En el plano económico los principios del Consenso de Washington y del neoliberalismo, fueron aplicados por diversos gobiernos en todo el mundo.
La Agencia Central de Inteligencia de los EUA (CIA) o la institución antidrogas Drug Enforcement  Agency (DEA) tienen una influencia central en nuestro continente. Ambas operan sobre las agencias de inteligencia, el periodismo, los partidos políticos y las fuerzas de seguridad latinoamericanas. Luiz Alberto Moniz Bandeira demostró que la CIA intervino activamente para derrocar a Salvador Allende en Chile y financió a entidades empresariales del sector transporte para hacer una huelga, apoyó al periodismo opositor y solventó a fundaciones de derecha golpista.  
El Departamento de Estado actúa políticamente en la región de manera directa o a partir de organismos como la Agencia Internacional Para el Desarrollo (USAID), que fue creada en el año 1962 por John Kennedy. Esta última formalmente se propone prestar acompañamiento económico y social a los pueblos, pero en realidad Stella Calloni la consideró la “cara social de la CIA”. Estas instituciones actúan con Fundaciones en los diversos países y tienen influencia en la justicia, los medios de comunicación y en la sociedad civil.
En el terreno de capacitación militar los EUA ejercieron un predominio fundamental. Entre sus ámbitos educativos estuvo la Escuela de las Américas creada en 1946 y ubicada hasta el año 1999 en Panamá. Telma Luzzani calcula que la Escuela capacitó 60.000 militares latinoamericanos. Como resultado de su intervención, los ejércitos se transformaron en policías internas y la hipótesis de conflicto dejó de ser el ataque de potencias extranjeras, para derivar en los activistas de cada país. Luiz Alberto Moniz Bandeira describió con detalle como la CIA y la Embajada de los EUA, orquestaron el golpe de Estado militar en Brasil del año 1964 que derrocó a Goulart.
Como parte de la descolonización militar del continente, en el año 2009 la Ministra de Defensa argentina Nilda Garre cerró la oficina que tenía el Pentágono en el Edificio Libertad perteneciente a la cartera de Defensa.

Imperialismo judicial
Los EUA ejercen un poder judicial de alcance mundial. Su manejo del Banco Mundial les otorga poder de decisión en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI). El CIADI se propone como un mediador imparcial en diferendos de inversiones, pero en los hechos favorece que las corporaciones de ese país extorsionen a otros Estados.
La justicia norteamericana alcanzó competencias para dirimir conflictos en transacciones de deuda externa. La Argentina renegoció su deuda y los titulares de los fondos financieros especulativos (también varios de ellos de EUA…), litigaron en tribunales de Nueva York por intermedio del juez Thomas Griesa. El accionar del juez favorece la especulación financiera internacional, destruye las renegociaciones de deuda soberana y obstruye el cobro por parte de  los bonistas de todo el mundo.
La justicia norteamericana hoy es un actor que pone en riesgo a la economía mundial e intenta recuperar el dominio perdido de los especuladores financieros.  

Imperialismo Militar
“Frente a la experiencia vivida, sería ingenuo pensar que los Estados Unidos vayan a poner en peligro su economía y su moneda para ayudar al “Mundo Libre” y dispersar un millón y medio de hombres de sus tropas para asegurar la “democracia y la libertad”. Si eso es así, debemos pensar que lo disimulan muy bien. En efecto, bastaría un ligero análisis de sus acciones para persuadirnos que su plan de expansión, penetración y ocupación, tiene un objetivo puramente imperialista”. Juan Perón

De los cinco aspectos que explican el imperialismo norteamericano, el militar es el único que parece ejercer en Sudamérica sin rivales a la vista. La expansión de la influencia de los EUA en el mundo, se organizó en torno de su complejo militar. Telma Luzzani sostiene que tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra, EUA llegó a poseer 30 mil bases militares en más de cien países. Entre los años 1945 y 1992 Norteamérica ejerció una influencia internacional fundamental y lejos de ser un factor estabilizador de conflictos, el mundo protagonizó 149 guerras que dejaron 23 millones de muertos.
Los EUA tienen bases militares en varios países de Sudamérica, entre los que se pueden mencionar Paraguay, 8 en Colombia, en Chile, en Honduras o en Cuba (Guantánamo). Colombia es el centro de operaciones militar más importante de Sudamérica y allí implementó el Plan Colombia.
Los EUA están militarizando el Atlántico y el Pacifico sur desde el año 2008, cuando activaron la IV Flota del Comando Sur. Comparten la base militar de la OTAN en Malvinas con los británicos.
Para ejercer su supremacía militar mundial controlan la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)  y tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, conjuntamente a Francia, Inglaterra, Rusia y China. Con la OTAN atacaron Bosnia y Herzegovina (1995), Kosovo (1999) y la ex Yugoslavia. Más recientemente la OTAN intervino en la ocupación y destrucción de Libia (2011).
Para contrarrestar su injerencia bélica, Rafael Correa expulsó la base militar norteamericana de Manta y Evo Morales declaró inconstitucional la radicación de bases en Bolivia. Como respuesta a la hegemonía norteamericana, en el continente Brasil está modernizando sus Fuerzas Armadas con la Nueva Estrategia Nacional de Defensa (END) y la UNASUR impulsa un Consejo de Seguridad.

Frente a la agresión de los EUA, el camino es la unidad de Iberoamérica
“La integración del continente austral es, hoy por hoy, una necesidad histórica”. Vivian Trias

En el plano político la unidad de Iberoamérica y los BRISC, debilitaron el poder relativo de los EUA. En el terreno económico China y Brasil están creciendo en importancia en Sudamérica. China es un mercado importador de nuestros recursos naturales y exporta tecnología y manufacturas desplazando paulatinamente la antigua dependencia con Inglaterra y con los EUA. Las empresas del Brasil como PRETROBRAS o EMBRAER están ocupando lugares estratégicos en las economías del continente. En el plano cultural, Sudamérica interpeló la influencia norteamericana y hoy buena parte del continente ejerce un embrionario antiimperialismo, que favoreció la creación de expresiones culturales como TELESUR.
Varios países sudamericanos rechazan la jurisdicción judicial controlada por norteamericanos. Por decisión expresa de Lula Brasil no ingresó al Banco Mundial y al CIADI. Bolivia y Venezuela se retiraron del CIADI. En el camino de recuperación de soberanía, en el año 2006 Evo Morales expulsó a la DEA y a la USAID de Bolivia y denunció públicamente la injerencia de EUA en su país.
En los aspectos políticos, ideológicos y militares los EUA siguen siendo un peligro para Sudamérica y las agresiones directas o las guerras de baja intensidad, forman parte del accionar norteamericano. Frente a esa realidad, la unidad defensiva iberoamericana es una demanda impostergable y como sostuvo Juan Perón “la desunión provocada por el propio imperialismo, resulta el peor enemigo”.

Libros citados
Calloni Stella (1999) Los años del lobo. Operación Cóndor, Peña Lillo, Buenos Aires.
(2009) Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia, Punto de Encuentro, Buenos Aires.
Calloni S. y Ducrot V. (2004) Recolonización o independencia, Norma, Buenos Aires.
Luzzani Telma (2012) Territorios vigilados, Debate, Buenos Aires.
Moniz Bandeira Luiz Alberto (2012) Brasil – Estados Unidos, la rivalidad emergente 1950-1988, Corregidor, Buenos Aires.
                               (2011) Fórmula para el caos. La caída de Salvador Allende 1970-1973, Corregidor, Buenos Aires.
Perón Juan Domingo (1968) La hora de los pueblos, Norte, Buenos Aires.
Trias Vivian (1973) Imperialismo y geopolítica en América Latina, Cimarrón, Buenos Aires.





[1] En el año 1832 los EUA habían agredido al gobierno argentino de Malvinas, por intermedio de la corveta de Guerra Lexington al mando de Silas Duncan.

lunes, 23 de marzo de 2015

Desafíos económicos para la próxima década

Las trabas que persisten

Por Martín Schorr *
De una investigación en curso sobre la cúpula empresaria industrial surgen algunas conclusiones interesantes sobre el poder económico consolidado bajo los gobiernos kirchneristas y ciertas problemáticas estructurales acuciantes. En el marco de la aceleración de las tendencias a la concentración económica, un primer hecho a resaltar se asocia con el notable predominio extranjero en la industria argentina. En 2013, las firmas de la elite empresaria controladas por capitales foráneos (61 de 100) dieron cuenta de alrededor del 60 por ciento de la facturación global. La participación extranjera es determinante en la industria tabacalera, la textil, la de minerales no metálicos, la de maquinarias y aparatos eléctricos, la informática y rubros conexos, la automotriz, la químico-petroquímica, la celulósico-papelera, la de derivados del caucho y el plástico y la alimenticia. A su vez, la presencia foránea es importante, pero no mayoritaria, en la metálica básica, la electrónica de consumo y la industria petrolera (donde predominan las asociaciones entre accionistas foráneos y nacionales a instancias de YPF, la principal empresa del país, con mayoría estatal).
En una perspectiva complementaria surge que la acumulación de capital del poder económico transnacional se estructura, en lo sustantivo, en torno de la industria automotriz, la de alimentos y bebidas, la química y la de derivados del petróleo. Ello guarda estrecha relación con el perfil de especialización industrial y de inserción internacional que se ha afianzado en la posconvertibilidad ante la casi total ausencia de políticas activas tendientes a una redefinición de la estructura sectorial.
Además de la presencia difundida de los oligopolios transnacionales en los rubros fabriles más significativos y dinámicos en la posconvertibilidad existen otros factores que, en su articulación, permiten dar cuenta de semejante nivel de extranjerización: a) las diferencias de desempeño entre las empresas foráneas y las nacionales, b) la adquisición de varias compañías o grupos económicos locales por capitales extranjeros y c) la vigencia de ciertos instrumentos normativos diseñados y aplicados en los años de hegemonía neoliberal (como la ley de inversiones extranjeras sancionada en 1976 y ampliada en la década del ’90, y la casi totalidad de los numerosos tratados bilaterales de inversión suscriptos en dicho decenio). El correlato del altísimo grado de extranjerización que exhiben la industria y la economía argentina es la indudable pérdida de “decisión nacional” en lo que hace a la definición de ejes relevantes del devenir económico, político y social del país, y la existencia de distintas presiones (estructurales) sobre la balanza de pagos a partir de la demanda de divisas para remitir utilidades, financiar importaciones, pagar servicios en el exterior (muchas veces a compañías relacionadas), etc.
En cuanto a la situación del gran capital nacional, en 2013 había dentro del panel de las líderes industriales un total de 31 compañías controladas por actores locales que, en su mayoría, pertenecen a grupos económicos como Pérez Companc, Urquía, Mastellone, Arcor, Ledesma, Clarín, Indalo, Bagó, Madanes, Techint, BGH y Pescarmona. Consideradas en conjunto, estas firmas dieron cuenta de la cuarta parte de las ventas totales de la elite fabril.
Desde una mirada sectorial se corrobora que el gran capital nacional tiene un peso relevante en la industria del cuero, la editorial, la de metales comunes, la de maquinarias y equipos, la alimenticia y la electrónica de consumo. Y, adicionalmente, que la acumulación del capital de esta fracción del poder económico pivotea alrededor de tres sectores que resultaron ampliamente favorecidos tras el abandono de la convertibilidad (la agroindustria, la producción de acero, aluminio y sus derivados y la industria farmacéutica), y de una actividad que contó con mucho apoyo estatal vía una diversidad de mecanismos, en especial en los últimos años (la electrónica en Tierra del Fuego, donde las compañías locales suelen funcionar bajo asociaciones y licencias extranjeras y pagan regalías por la fabricación, aunque tienen algunas líneas de productos propias).
El análisis del poder económico en la posconvertibilidad permite aproximarse al esquema real de ganadores y perdedores en términos de actores y, por esa vía, revisar críticamente ciertos postulados de la “tesis de la reindustrialización”, ampliamente difundida para caracterizar la trayectoria manufacturera bajo el kirchnerismo. Y también arroja varias coordenadas para dar cuenta de muchos de los nudos estructurales (estrechamente relacionados) que enfrenta la economía argentina y que constituyen verdaderas trabas al desarrollo nacional: la fisonomía y las formas de acumulación del poder económico, la pauta de especialización y de inserción mundial predominante y los variados “cuellos de botella” en el sector externo.
* Investigador Conicet/Idaes-Unsam.

La deuda del empresariado

Por Ernesto Mattos *
Todo proyecto de nación tiene sus protagonistas: por un lado el Estado, el empresariado (nacional y extranjero) y sus diversas cámaras (grandes a microempresas) y el trabajo organizado en diversas centrales sindicales. De modo esquemático, durante el período 1989-2001 el Estado propuso un proyecto de nación: cierre de empresas, modernización del principal sector que provee de divisas (el agro) y flexibilización laboral que, para finales del año 2001, tuvo un desempleo del 25 por ciento. Tengamos en cuenta que la ley de inversiones extranjeras (decreto 1853/93) eliminaba la posibilidad de diferenciación entre capital nacional y extranjero en las actividades económicas en territorio argentino. Los únicos beneficiados en ese período fueran las grandes empresas organizadas en la Unión Industrial Argentina y el capital foráneo que, al mejor 2x1 y con el instrumento legal de Reforma del Estado, lograron profundizar las privatizaciones. Por otro lado, el sector agropecuario se modernizó y amplió sojización de las tierras.
Los resultados de este período son conocidos, pero siempre es bueno tenerlos presentes: del total de empresas privadas, entre 1996 y 2002 cerraron 38 grandes y en el espacio de las pequeñas y microempresas el número fue de 4690 y 24.381, respectivamente. Los sectores económicos, de pequeñas y microempresas, más afectados por el cierre estuvieron en: agropecuario (-5293), industria manufacturera (-8127) y comercio (-10.972). Pero estos cierres fueron parte de un plan organizado que plasmó los intereses económico-políticos de las grandes empresas, algunas nacionales, que acompañaron la estrategia económica del capital trasnacional junto a las transformaciones del sector agropecuario y el interés de la banca extranjera que tomaba predominio en el financiamiento al sector privado. El Estado nacional se ponía en manos de los industriales pro importación, mercado externo y salarios bajos con niveles altos de desempleo.
Esta situación se revirtió a comienzos del 2003, el Estado nacional procuró utilizar los resortes de la económica política para ampliar el mercado interno, proteger las industrias, mantener tarifas que aporten a la competitividad de las empresas y salarios que recuperaran la capacidad de compra año a año. No sólo se volvió a discutir el salario mínimo vital móvil que estuvo congelado durante los noventa, sino que se realizaron transferencias a las familias de bajos ingresos para que la brecha de desigualdad se achicara. Resultado de ello es el actual 6,9 por ciento de desempleo, esto es lo que diferencia un proyecto de nación actual del implementado entre 1989 y 2001. Al recordar la situación de las empresas privadas en el período de convertibilidad, en la actualidad entre 2003 y 2013 se crearon entre pequeñas y microempresas unas 46.212 y 138.521. El Estado nacional retomó la idea de mercado interno y capitalismo nacional con mejoras en la distribución del ingreso.
Pero como todo tiene un “pero”, en estos momentos en los que la recuperación del sector privado es un hecho, falta profundizar estos logros, papel que también le compete al sector privado beneficiado para discutir las recetas liberales de otras gremiales empresarias. Así como apareció Aciel (Asociación Coordinadora de Instituciones Empresariales Libres) y fue el brazo de la UIA para enfrentar a la Confederación General Empresaria (CGE), en la actualidad no hay una entidad que centralice y organice el reclamo de las pequeñas y microempresas para enfrentar al Foro de Convergencia Empresarial donde se aglutinan las cámaras empresarias de las trasnacionales (británicas, norteamericanas, españolas) y la industria cómplice de los noventa para ejercer presión en las políticas económicas. La primera tarea pendiente del empresariado argentino (pequeño y micro) es constituirse como fuerza y trazar lazos estratégicos con otras cámaras afines, recobrar y proponer, al mejor estilo Gelbard, un Plan Trienal para la Reconstrucción y Liberación Nacional que contenga propuestas construidas desde “abajo” y debata la ley de inversiones extranjeras, el arrendamiento, el rol de la banca, la regulación del comercio interior y exterior, la sustitución de importaciones sectorial, el rol del empresariado en el capitalismo actual, políticas diferenciales para cada sector económico, fletes marítimos, la integración productiva de la región, etc. En síntesis, lograr, con la experiencia que hubo, recuperar el rol que tuvo, por ejemplo, el Instituto de Investigaciones Económicas y Financieras de la CGE para el debate de las políticas económicas.
El Gobierno organizó desde “arriba” la recuperación económica, pero en estos momentos se requiere un empresariado que organice desde “abajo” propuestas no sectoriales sino de un Proyecto de Nación, que aporte y disputa en el debate. Porque todos los logros de este período no sólo dependen de los trabajadores y el Gobierno, sino de concretar la segunda tarea pendiente, que comenzó la CGE, la “Liberación Nacional”, sino todo el financiamiento y protección del Estado en este período no habrá de tener sentido, y como dijo alguien: “Si no es así, prefiero el olvido”.
* Investigador del Ciges y del Centro Cultural de la Cooperación.

miércoles, 18 de marzo de 2015

La irrupción de América en la Historia

Amelia Podetti

Con texto preliminar de Armando Poratti.

"La irrupción de América en la Historia" es un texto elaborado por la prestigiosa filósofa argentina que quedó  sin culminar.


Datos de Amelia Podetti: obtuvo el título de Licenciada en Filosofía de la UBA y realizó estudios de perfeccionamiento en la Universidad de París y en el Institut Catholique. Se especializó en Kant y tradujo al idioma castellano a Husserl y a Hegel. Fue docente de las Universidades de La Plata, Buenos Aires y El Salvador. Se afilió al Partido Justicialista en el año 1954 y en los setenta ingresó a la Agrupación peronista Guardia de Hierro. Dirigió la Revista Hechos e Ideas en su Tercera Época y fue Directora de Investigaciones Culturales de la Secretaría de Cultura de La Nación en 1975. Falleció en el año 1979. 

Si querés tener más información de la autora consultá el artículo "Ciencia, política y dependencia en el Tercer Mundo", pulsando acá. 


martes, 10 de marzo de 2015

Ferrocarriles y política nacional


Por Juan Godoy (*)

“El plan de democratización de la vida argentina debe comprender, por lo menos, a los servicios de transporte, porque ellos constituyen el sistema circulatorio troncal del organismo nacional; los medios de cambio, porque ellos son los vasos comunicantes de la riqueza natural y del trabajo que la moviliza; las fuentes de energía térmica e hidráulica, porque ellas pueden incrementar o aminorar las industrias en que el trabajo se valoriza y multiplica; las tribunas de información, porque no es posible que aparezca como opinión pública lo que sólo es opinión interesada de los grupos financieros. En una palabra, todo cuanto tiene posibilidad de influir en el destino del pueblo debe estar bajo el control del pueblo” (Raúl Scalabrini Ortíz)

            La noticia del pronto envío de un proyecto de ley para retomar la administración estatal de los ferrocarriles, conjuntamente con la reconstrucción lenta pero sostenida del tejido industrial de la última década, y el corrimiento de las políticas neoliberales, ligadas a la “timba financiera” y privatizadoras de los años 90’s, es auspiciosa en tanto abre la posibilidad de acelerar la senda del desarrollo industrial.

             Que el estado argentino re-tome el control de los ferrocarriles resulta también positivo en el marco de la administración kirchnerista que ha dado muestras de excelentes gestiones en otras de las empresas que habían sido privatizadas en la oleada neoliberal, ¿quién puede sostener hoy que era mejor la gestión francesa a manos de Suez de Aguas Argentinas que la estatal AySA[1], o que las AFJP administran mejor los fondos de pensión y jubilaciones que el estado argentino[2], o bien que era mejor la política vaciadora de Marsans que la “nueva” Aerolíneas Argentinas[3], ni que hablar de el nuevo rol de YPF en el desarrollo nacional, en relación a lo que había realizado REPSOL[4]?
Nos interesa reflexionar aquí sobre el papel posible a cumplir por los ferrocarriles en relación al desarrollo de una política nacional. Cómo éstos pueden ser un importante puntal donde se asiente el desarrollo industrial para el fortalecimiento de una nación soberana y mejoramiento de la calidad de vida de los sectores populares, y no cumplan el papel de mantenernos en el primitivismo agropecuario en tanto “un país que sólo exporta materias primas y recibe del extranjero los productos manufacturados, será siempre un país que se halla en una etapa intermedia de su evolución”. (Ugarte, 24/11/15. Rep. 2010: 156) Es que “un país sin una industria nacional autónoma no es una nación” (Hernández Arregui, 2004: 203)
            Raúl Scalabrini Ortíz, quien más profundamente ha indagado en la cuestión de los ferrocarriles[5] (vale aquí también recordar las denuncias de Osvaldo Magnasco, Emilio Civit, Celestino Pera o bien de Manuel Ugarte desde el periódico La Patria, entre otros), ha demostrado largamente que los ferrocarriles pueden cumplir el propósito de desarrollar al país, o bien pueden impedirlo. Se trata del sentido que se le otorgue a los mismos. Recordemos que, sobre todo a partir de la administración nacional de Bartolomé Mitre (1862-1868), con la consolidación de la Argentina semi-colonial, los ferrocarriles se trazan[6] en abanico hacia el puerto de Buenos Aires, respondiendo a la lógica de un país dependiente, en este caso, de Gran Bretaña[7]. Scalabrini reflexiona magistralmente al respecto en una conferencia en la Facultad de Ingeniería de La Plata: “a nadie se le dice que las redes ferroviarias constituyen la estructura fundamental de una nación. A nadie se le dice que el ferrocarril –el instrumento de progreso más eficaz que se creó durante el siglo pasado- es el arma de dominación y sojuzgamiento más insidiosa y letal porque atenaza y paraliza los núcleos vitales de una nación. Si se mira el mapa de la República, la vasta extensión aparece como parcelada bajo una intrincada red de líneas férreas que forman una malla muy semejante a una tela de araña. Esa impresión visual es una representación muy exacta de la verdad. La República Argentina es una inmensa mosca que está atrapada e inmovilizada en las redes de la dominación ferroviaria inglesa”. (Scalabrini Ortíz, 1937: 6. Subrayados nuestros)

             Manuel Ugarte desde las páginas del periódico La Patria (que sostuvo el neutralismo en la Primera Guerra Mundial), pone de relevancia el papel pernicioso para el desarrollo nacional de los altos fletes: “en estos momentos en que el país podía y debería haber realizado un gran impulso industrial, emancipándose, dentro de la relatividad y posibilidad de los acontecimientos, se ha encontrado con que en virtud de los altos fletes ferroviarios acrecidos recientemente”. Con la política de tarifas[8] los británicos han frenado el desarrollo industrial de nuestro país. Celestino Pera a principios del siglo XX fue categórico al respecto gritó en la Cámara de Diputados que “no hay trabajo ni es posible que lo haya sin ir a la quiebra o al desastre a causa del flete de las empresas ferroviarias que no nos permiten trabajar sin arruinarnos” (Pera, citado en Galasso (comp.), 2009: 131)
En otro artículo de La Patria Ugarte vuelve sobre el tema, y va a sostener en tanto el drenaje de riquezas hacia Londres que conllevan los ferrocarriles de nuestro país, “menester es reconocer que el país debe en gran parte su desarrollo agrario al riel. Esto es indiscutible, pero a costa de cuántos sacrificios. La nación suda, trabaja y se sacrifica parea acrecer los dividendos que se giran a Londres, no sólo en la forma que fluyen de los balances sino por otros conceptos que escapan al contralor del público e incluso a los poderes públicos” (Ugarte, La Patria: 3/1/16 ), es más aquí va a poner de relevancia la complicidad de las oligarquías locales con el imperialismo británico estableciendo que los poderes públicos siempre estuvieron al servicio de los intereses de las empresas[9].
            Ese papel es el que cumplieron los ferrocarriles bajo el influjo británico. Cabe resaltar en este punto que el autor de historia de los ferrocarriles británicos ha demostrado, rompiendo con la idea impuesta por la colonización pedagógica, que los ferrocarriles no fueron construidos por los británicos, sino que los capitales invertidos son producto de la riqueza y el trabajo argentinos capitalizados a favor de Gran Bretaña, con sus argucias y la complicidad de la oligarquía argentina. Que gran parte del tendido se haya construido bajo el influjo británico, o que con maniobras se hayan quedado con gran parte del tendido no significa que la construcción de los mismos no haya sido, como realmente fue, con brazos argentinos.

            Si bien los ferrocarriles en los cimientos de la nación fueron desarrollados según una lógica dependiente, con la “mano” británica detrás, de modo de mantenernos en el primitivismo agropecuario[10], a partir de su nacionalización en el Gobierno de Juan Domingo Perón[11] y durante sus presidencias, serán puestos al servicio del desarrollo industrial en ciernes, en consonancia con una política nacional. Perón hace referencia al tema afirmando que “la empresa del estado (…) es el camino para satisfacer necesidades básicas de la comunidad (…) Ningún país es verdaderamente libre si no ejerce plenamente el poder de decisión sobre la explotación, uso y comercialización de sus recursos y sobre el empleo de sus factores productivos” (Perón, 2012: 82-83) El peronismo fortalecerá la función de los servicios públicos con la Reforma Constitucional de 1949, fundamentalmente a través del artículo 40[12].
 Esa compra de los ferrocarriles que algunos pretendieron tachar rápidamente como la compra de “hierro viejo”, sin comprender el papel fundamental que pueden cumplir éstos, a los cuáles Scalabrini contesta rápidamente indicando que se trataba de “comprar soberanía”[13]. En el mismo sentido se manifiesta Ricardo M. Ortíz para quien “lo que compraba el país no eran solamente vagones, locomotoras y estaciones; compraba su autonomía para desarrollar rieles en concordancia con sus propios intereses (…) La nacionalización de los FF.CC. asumía pues en 1946 el carácter de un aspecto de la lucha anti-imperialista” (Ortíz, R.M., 1958: 146-154)
La necesidad de la conducción estatal en materia ferroviaria era una cuestión que se había planteado desde los comienzos mismos del ferrocarril, por patriotas que defendían la industria argentina, y no la británica. Así, Emilio Civit, ya a finales del siglo XIX, había concebido la importancia de la propiedad estatal de los ferrocarriles, argumenta el entonces Ministro del Gobierno de Roca "las líneas del Estado se extienden en todas direcciones, en demanda unas veces de nuevas fuentes de producción que acrecienten su tráfico y otras para que sirvan como reguladoras y morigeradoras de las empresas privadas en sus tarifas excesivas" (Civit. Cit. Scalabrini Ortíz, 2009: 122).
         
 Asimismo, Scalabrini Ortíz estableció que "los ferrocarriles constituyen la llave fundamental de una nación (...) Es imposible concebir una unidad orgánica cuyas vías de comunicación pertenezcan al extranjero, así como es imposible concebir un ser cuyos movimientos sean regulados por una voluntad ajena" (Scalabrini Ortíz. Señales 23/10/35. Rep. Galasso, 2008: 198). Es imperativo entonces romper la lógica del ferrocarril que responde a un modelo semi-colonial, que las vías y los trenes estén al servicio del desarrollo industrial (esta industrialización tiene que ser nacional, pues cabe destacar, desde ya, que no es lo mismo industrialización que industrialización nacional), de una política nacional. No guiados por la ganancia, pues no todo puede estar regido por ésta.
Los ferrocarriles responden a un interés mayor. Pues éstos, como los recursos naturales, la energía, el crédito, el comercio exterior, la renta agraria diferencial, etc. no pueden estar en manos privadas y/o extranjeras. Las necesidades colectivas, los derechos sociales, no se pueden ligar al afán de lucro. Los ferrocarriles deben ligarse a las necesidades nacionales, diametralmente opuestas a los intereses que persigue el capital privado, deben contribuir a abaratar los costos de la industrialización. El país necesita controlar su estructura económica para avanzar hacia su desarrollo como comunidad autónoma, y la justicia social.
En este sentido de avanzar en el control de los “resortes” básicos de nuestra economía, y del papel estratégico de los ferrocarriles para continuar en la senda de la liberación nacional. Para finalizar evocamos estas palabras de Hernández Arregui quien afirma que “Un país industrializado (…) impone una restructuración, el entrelazamiento de las diversas regiones del país, cuya dispersión geográfica y económica, en los países coloniales, ha sido lograda a través de los ferrocarriles y caminos delineados no para el mercado interno sino para el mercado externo. Las comunicaciones deben invertir su trazado y dirección. No serán solamente de adentro hacia fuera. Sino en lo fundamental para dentro” (Hernández Arregui, 2004: 200)
          
 Citas 
[1] Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) pasó, con ese nuevo nombre, a ser administrado por el estado en el año 2006 cuando le fue rescindido el contrato bajo el Gobierno de Néstor Kirchner al grupo francés Suez (la empresa de servicios sanitarios más grande del mundo). Algunos ejemplos de cómo funciona mejor la empresa estatal que la privada: mientras que en 13 años el Grupo Suez le dio agua potable a 460 mil habitantes, AySa en 7 años de gestión (al año 2013) lo hizo con más de 2 millones de personas. En relación a las cloacas, la compañía privada dio acceso a 210 mil personas durante los años de la concesión, y AySA al 2013 le dio acceso a 1,5 millones de personas. Además el grupo Suez invertía menos dinero (aproximadamente la mitad) de lo pautado en la concesión, mientras AySA lleva invertidos más de 11 mil millones de pesos, con vastas obras para el mejoramiento del servicio. Véase Navarro, Roberto. (2010). Agua Va. Suplemento Cash, Página 12. 5/12/2010. Asimismo: S.A. Se cumplen siete años de la re-estatización de AySA. Infonews. 21/3/2013. También Informe Anual AySa. Año 2013.
[2] La administración de los fondos de jubilación y pensión volvió al estado justamente el día de la soberanía nacional en conmemoración a la Gloriosa Batalla de la Vuelta de Obligado, el 20 de noviembre de 2008, dando por terminados los 14 años del sistema mixto que reveló un fracaso estrepitoso para los beneficiarios. Así, mientras que con este régimen la cantidad de beneficiarios se redujeron, pues en el año 1992 el 84,4% de los hombres y el 73,9% de las mujeres de 65 años y más percibían una jubilación o pensión, en 2004 este número había descendido a 71,0% y 62,1% respectivamente, a partir del 2008 aumentaron significativamente hasta llegar a cubrir a prácticamente la totalidad de la población, el 95,8%. Cabe resaltar que en Diciembre de 2003 los jubilados y pensionados eran poco más de tres millones, y hoy son aproximadamente 7 millones y medio. Además se dictó la Ley de movilidad jubilatoria garantizando dos aumentos anuales, llevando desde el 2009 a un aumento de 454 % de las jubilaciones y pensiones. La jubilación mínima de la administración de las AFJP estuvo congelada durante toda la década del 90 en $150 (recordemos que durante la administración de la Alianza se redujeron un 13%), mientras que con los aumentos, desde 2003 pero sobre todo a partir de la estatización, llega a $3821. Véase: Basualdo (coord.). Informe anual CIFRA. 2009. Asimismo S.A. Jubilación mínima 3821 pesos, 81% del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Disponible www.cta.org
[3] El estado re-tomó la administración de Aerolíneas Argentinas en agosto de 2008. Desde entonces la empresa ha tenido una vertiginosa recuperación del vaciamiento que había realizado la española Marsans. En 2008 tenía solo 26 aviones operativos (por 326 millones de dólares), y en enero 2015 incrementó su flota a 69 naves operativas (por 1335 millones de dólares). En 2008 transportó poco más de 5 millones de pasajeros, mientras que en 2014 llegó a 9 millones. Volvió a conectar al país, llegando a provincias que la española había cancelado. Incrementó los ingresos de 1 millones de dólares aproximadamente, a 2 mil millones de la moneda estadounidense en 2013. El margen de utilidad en los mismos años pasó de -8% a 11%, y el déficit de 858 millones de dólares cuando se hizo cargo el estado, a 250 millones de dólares en 2013. Véase: Fernández, Martín. En Vuelo. Suplemento Cash. Página 12. 18/1/2015.
[4] En mayo de 2012 la Argentina retomaba el control de YPF, con la expropiación del 51% de las acciones a REPSOL. Bajo la administración privada la producción de petróleo bajó 18 % y 11% la de gas, y a partir de la estatización ha logrado revertir la caída, en 2014 creció la producción de ambos un 2%. Ese mismo año crecieron casi 12% las reservas comprobadas. En 2014 invirtió 60 mil millones de pesos, el doble que el año anterior. La utilidad neta de la empresa viene creciendo bajo la nueva gestión más de 58 % anual (en 2014 fue de 9 mil millones de pesos). La YPF estatal volvió a explorar, en 2014 contabilizó 908 pozos perforados. También ha repatriado decenas de profesionales a la nueva gestión, y ha articulado su política con las universidades nacionales.  Véase: S.A. YPF se recupera de la mano del Estado. Página 12. 27/2/2015. Asimismo Kollmann. A dos años del desembarco estatal en YPF. Página 12. 21/4/2014. También: Heller. El necesario control estatal sobre YPF. Tiempo Argentino. 14/4/2012.
[5] Con justeza y precisión Juan Carlos Jara considera que “en un país superpoblado de intelectuales autoexiliados del pueblo, el nombre de Raúl Scalabrini Ortíz entraña el paradigma del auténtico escritor nacional, comprometido con los sufrimientos de sus compatriotas y con la liberación económica, política y cultural de la patria.”. En (Jara, 2009: 11).
[6] El primer ferrocarril de nuestro país se traza tiempo antes, corresponde al año 1857, mientras Buenos Aires se encontraba segregada, con tal de no repartir la Renta de la Aduana, del resto de la Confederación. Se trata del Ferrocarril Oeste, que había sido construido por los porteños, y luego tomó su administración la Provincia de Buenos Aires, bajo ésta tiene un impulso notable hasta que en 1884 se vende sin necesitar el comprador desembolsar dinero (lo mismo sucederá por ejemplo con el F. C. Pacífico y el F. C. Central Córdoba)
[7] Mitre para el desarrollo de su modelo semi-colonial dependiente había eliminado los “escollos” que se le oponían: guerra de policía contra la montonera en el Noroeste Argentino dejando aproximadamente 50 mil criollos muertos; liquidación del Gobierno Blanco en el Uruguay y colocación de un Gobierno adicto; y eliminación del Paraguay, modelo industrialista, de los López, mediante la guerra de la triple infamia que deja al país hermano en ruinas, son cerca de 1 millón de muertos paraguayos (de una población de 1 millón 250 mil aproximadamente).
[8] Osvaldo Magnasco a fines del siglo XIX había denunciado esta política de tarifas perniciosa al desarrollo nacional, sostiene Magnasco: “Ahí están las provincias de Cuyo, víctimas de tarifas restrictivas, de fletes imposibles, de imposiciones insolentes, de irritantes exacciones, porque el monto de sus fletes es mucho mayor que el valor de sus vinos, de sus pastos, de sus carnes. Ahí están Jujuy y Mendoza, sobre todo la primera, empeñada desde hace diecisiete años en la tentativa de explotación de una de sus fuentes más ricas de producción: sus petróleos naturales. No bien llega a oídos de la empresa del ferrocarril la exportación de una pequeña partida a Buenos Aires o a cualquier punto, se alza inmediatamente la tarifa, se alza como un espectro y se alza tanto que el desfallecimiento tiene que invadir el corazón del industrial más fuerte y más emprendedor." (Magnasco. Cit. en Scalabrini Ortíz, 2009: 30-31)
[9] Julio Argentino Roca, dos veces Presidente de la república, pone de relevancia que para fomentar las industrias es eficaz el ferrocarril conjuntamente con las tarifas aduaneras. Dice Roca “Tenemos dos recursos: ferrocarriles fáciles y baratos para que las provincias puedan intercambiar recíprocamente sus
productos y protección franca, valiente y constante de la industria nacional" Citado en (Scalabrini Ortíz, 2006: 305). Recordemos que durante su segundo mandato se construye un ferrocarril desde Rosario a Bahía Blanca y Punta Alta, atravesando toda la provincia, disonante de la lógica  del abanico hacia el puerto, claro que no bajo el influjo británico.
[10] Destacamos que es diametralmente opuesto el trazado de los ferrocarriles en los países coloniales y/o semi-coloniales en relación a los países centrales. En estos últimos, como el caso de Estados Unidos, se trazan de costa a costa, comunicando pueblos, desarrollando industrias, etc. Así en el Norte de América se irá conformando una nación cohesionada y desarrollada, mientras que en Sur del Continente se conformarán una veintena de países, desunidos y subdesarrollados.
[11] Ponemos de relevancia que la nacionalización de los ferrocarriles en la administración de Perón no fue un fenómeno aislado, sino más bien venía “de la mano” de la nacionalización de la estructura económica, con la del Banco Central, los depósitos bancarios, el comercio exterior a través del IAPI, las empresas de transporte automotor, la recuperación de la soberanía de los puertos (y el impulso a la flota mercante), el gas, los teléfonos, la red de agua y energía, la creación de Aerolíneas Argentinas tiempo después, etc.
[12] En dicho artículo se establece: “La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad (…) Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que se hallaran en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con indemnización previa, cuando una ley nacional lo determine” (Constitución de 1949 – Artículo 40)
[13] Se ha creado una mentira que sostiene que la compra fue un error, pues estaba próxima a vencer la Ley Mitre, por la cual caducarían todas la concesiones y pasarían sin costo al estado argentino. Scalabrini Ortíz se encargó de romper con esta mentira demostrando que las concesiones eran a “perpetuidad”, lo que sí vencía era la exención impositiva para importar cualquier tipo de repuestos ferroviarios. (Scalabrini Ortíz, 2006). Finalmente la Argentina pagó por los ferrocarriles 40 millones de libras (que estaban bloqueadas), y el resto hasta llegar a 150 millones de libras esterlinas se pagó con dos años de exportaciones. (Galasso, 2006)
* El autor es Lic. en Sociología (UBA). Becario CiC

Bibliografía
-        Basualdo (coord.). Informe anual CIFRA. 2009.
-        Constitución de la Nación Argentina (1949). Buenos Aires: Imprenta del Congreso de la Nación.
-        Fernández, Martín. En Vuelo. Suplemento Cash. Página 12. 18/1/2015.
-        Galasso, Norberto (coordinador). (2009). Los Malditos. Hombres y mujeres excluidos de la historia oficial de los argentinos. Volumen IV. Buenos Aires: Ediciones Madres de Plaza de Mayo.
-        Galasso, Norberto. (2006). Perón. Formación, ascenso y caída (1893-1955). Tomo 1. Buenos Aires: Colihue.
-        Galasso, Norberto. (2008). Vida de Scalabrini Ortíz. Buenos Aires: Colihue.
-        Galasso, Norberto. (2011). Historia de la Argentina. Desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Dos volúmenes. Buenos Aires: Colihue.
-        Heller. El necesario control estatal sobre YPF. Tiempo Argentino. 14/4/2012.
-        Hernández Arregui, Juan José. (2004). Nacionalismo y liberación. Bs. As.: Continente
-        Informe Anual AySa. Año 2013
-        Jara, Juan Carlos. (2009). Brizna de multitud. Vida y pensamiento de Raúl Scalabrini Ortíz. Buenos Aires: Inst. Sup. Arturo Jauretche
-        Kollmann. A dos años del desembarco estatal en YPF. Página 12. 21/4/2014.
-        Navarro, Roberto. (2010). Agua Va. Suplemento Cash, Página 12. 5/12/2010
-        Ortíz, Ricardo M. (1958). El Ferrocarril en la economía argentina. Buenos Aires: Ed. Cat. Lisandro de la Torre.
-        Periódico La Patria. 3/1/16 Año 1 Nº 33.
-        S.A. Jubilación mínima 3821 pesos, 81% del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Disponible www.cta.org
-        S.A. Se cumplen siete años de la re-estatización de AySA. Infonews. 21/3/2013
-        S.A. YPF se recupera de la mano del Estado. Página 12. 27/2/2015
-        Scalabrini Ortíz, Raúl. (1937). Los ferrocarriles, factor primordial de la independencia nacional (conferencia del 16/6/37). Buenos Aires: F.U. Centro de Estudiantes de Ingeniería (La Plata)
-        Scalabrini Ortíz, Raúl. (2006). Historia de los Ferrocarriles argentinos. Bs. As.: Lancelot
-        Scalabrini Ortíz. (2009). Los ferrocarriles deben ser argentinos.  Bs. As.: Lancelot

-        Ugarte, Manuel. (2010). La Patria Grande. Buenos Aires: Capital Intelectual.

lunes, 9 de marzo de 2015

Entrevista a Daniel Carbonetto

Entrevista al economista histórico del MTA: "Néstor fue un peronista cabal. Pensó y actuó como tal", enfatizó.
Redacción T&E
Cristina es la mejor de nosotros, los peronistas", afirma Carbonetto. Sostiene que en la Argentina de hoy no existen situaciones económicas graves y que el gran problema es político. La puja, sostiene, es por quién va a conducir el destino del país los próximos 20 años.
–Varios años han pasado desde su propuesta en 2001 para salir de la Convertibilidad. ¿Cómo ve la actualidad del modelo?
–Bien. Muy bien. Es otro país. La de los últimos diez años es la mejor gestión política económica desde Perón. Claro con alzas y bajas, errores y aciertos, como en cualquier gestión, pero no se puede dejar de ignorar que en la década se crearon más de 5 millones de empleos, se incorporaron a más de 2,5 millones de personas a la jubilación, se fundaron más de diez universidades, se recuperaron la ANSES, YPF y Aerolíneas Argentinas, se creo el Fondo del Bicentenario, la AUH, el Pro.Cre.Ar, el Progresar, se logró modificar la carta orgánica del BCRA y, sobretodo, fue fundamental haber recuperado los convenios colectivos que permiten regular la puja distributiva. Esto es un cambio estructural sin precedentes, similar al que hicieron Perón y Evita. En suma, no se trata de un modelo. Se trata de un nuevo proyecto social que intenta transformar la Argentina. Transformar una economía agraria en una economía industrial, una sociedad oligárquica en una sociedad democrática, una sociedad excluyente e individualista en una sociedad inclusiva y solidaria, un proyecto dependiente en un proyecto de independencia e integración latinoamericana. Se están sentando las bases para que cada niño que nazca en nuestro país tenga las oportunidades de seguridad alimentaria, educación y vivienda digna que le permitan pensar y soñar con un destino feliz. Recurriendo a las palabras de la presidenta de la nación "se trata de generar más valor agregado en aquellas áreas donde las condiciones actuales nos benefician y la perspectiva de futuro nos apremia como dirigentes para hacer las cosas bien".
–Linda definición.
–Sí, sin dudas la mejor entre nosotros. Digo, los peronistas.
–Pero, ¿usted no cree que hoy estamos en estanflación?
–(Se ríe) Permítame. Hay un sector de la sociedad que se queda con el viernes y no mira el lunes. A mí también me pasó. Yo tuve que salir del país en los setenta porque pensaba distinto, tengo 70 años, en mi vida fui asesor de Velazco Alvarado, del primer gobierno de Alan García, de Duhalde en el momento que hacia implosión la Convertibilidad. De todas estas experiencias aprendí muchas cosas. Pero sobre todo que la política, es decir la correlación de fuerzas de un grupo social con otro para llevar adelante un proyecto de sociedad, pesa más que las limitaciones u oportunidades económicas. ¡En la Argentina hoy no existe ningún problema económico demasiado grave! ¡El gran problema es político! ¡La puja por quién va a conducir el destino del país los próximos 20 años. ¿Volvemos a los noventa aggiornados o se profundiza la tarea hercúlea realizada por Néstor y Cristina en la última década? Le contesto no desde mi formación académica sino de mi experiencia militante.
–¿Usted fue asesor de Néstor Kirchner?
–No, ¡me hubiera gustado!
–Pero lo aplicado en los últimos diez años es gran parte del modelo económico que usted pregono desde el Centro de Estudios del MTA. Y algunos dicen que es su modelo
–(Sonrisas). No es así. Es más simple. Soy peronista. Pienso y actuo como peronista y mi propuesta estaba basada en el modelo de Perón. Néstor fue un peronista cabal. Pensó y actuó como tal.
–¿Podría ser más específico?
–Es fácil. El neoliberalismo sostiene que su enfoque de la economía es una ciencia objetiva pero en los hechos aparece como un dogma que no se puede negar ni hace falta demostrar. Es casi como una religión y así lo reconocen algunas universidades y lo aplican algunas empresas. Nosotros nunca entendimos la economía de esa manera.
–¿Usted dice que duda de la academia por Harvard y Cambridge?
–¡Claro, por supuesto, ¡a eso dediqué mi vida! Los peronistas pensamos que quien tiene el poder define o al menos influye en gran parte de la historia. Esta idea está presente en cada uno de nuestros militantes, en cada sindicato, en cada unidad básica. La economía es apenas un subsistema de la política.
–Aun así, no cree que la inflación unida a la devaluación del primer trimestre se transforman en un ajuste de los que usted siempre criticó?
–Mire, no existe economía que quiera crecer aceleradamente que no deba asumir algunos puntos de inflación, sino lea a Paul Krugman en sus ultimas declaraciones al respecto de EE UU Y la CEEU. Lo que está en juego es la discusión de un proyecto nacional. La entrega o la soberanía. Siempre se trató de eso. Cuando la oligarquía terrateniente y financiera intentan una corrida cambiaria, cualquier economista que conozca los multiplicadores del ingreso y monetarios sabe como proceder. En mi opinión procedieron bien. Se puso un nuevo valor al tipo de cambio y se confió en la puja distributiva. Para eso están los convenios colectivos.
–¿Qué me dice de la restricción, externa, de la falta de dólares?
–La falta de dólares es un mito neoliberal. Eso es falso.
–Pero, ¿la restricción externa para usted no pesa?
–Sí, por supuesto, ya lo explican muy bien Diamand, Setti, Curia y otros grandes economistas del proyecto nacional. Otros lo sufrimos como yo particularmente en el Perú después de años de neoliberalismo o el compañero Moreno aquí en el segundo período del kirchnerismo. Pero no se debe confundir una restricción de corto plazo con una de largo.
–¿No se entiende? ¿Hay o no, una restricción externa?
–Me explico. Cuando usted se hace cargo de una sociedad que sufrió por un largo periodo el neoliberalismo se encuentra con una ventaja. Elevado desempleo y sistema empresarial subutilizado. En estas circunstancias basta con producir un reflujo de la demanda (Keynes). Eso alcanza para elevar el nivel de ventas de las empresas, el empleo, la actividad y acercarse al pleno empleo. Pero luego vienen los problemas.
–¿Cuáles son esos problemas?
–El de la política y el proyecto social y económico que se quiere llevar adelante. En este dilema es central tener en cuenta la productividad del trabajo en términos relativos al contexto internacional y a las circunstancias históricas. Sin tener en cuenta estas variables es sumamente complicado abordar los problemas, entre ellos, el de la restricción externa. A la Argentina le sobran dólares, de su producción agropecuaria, de su producción minera y de su potencial energético. Vaca muerta será, ya lo está siendo, no sólo la autosuficiencia energética sino también en términos de cuenta corriente dos veces o mas lo que fue la soja. Existen reservas de gas y petróleo, comprobadas y extraíbles, equivalentes a siete PBI argentinos. Es una dimensión enorme. Una oportunidad y una amenaza.
–¿Podría decirse que para usted no es importante la economía?
–Todo lo contrario, la economía es fundamental para el presente y el futuro de nuestra Nación. Lo que le estoy señalando es que el neoliberalismo, que se ha presentado como ciencia de la economía, al menos en los últimos 35 años, ha fracasado sucesivamente para explicar la historia. Es un paradigma caduco pero su sustitución demandará tiempo Se le han aplicado sucesivos parches y conduce siempre e inexorablemente a lo mismo: Recesión y crisis. Es hora de remover el paradigma en sus propias bases y reconocer, como mencionamos al comienzo, que la economía es un subsistema de la política, no al revés, es decir que el diseño del destino común no puede estar en las manos del mercado.


De: http://tiempo.infonews.com/nota/132155/la-mejor-politica-economica-desde-peron-es-del-kirchnerismo


viernes, 6 de marzo de 2015

Nisman y la política exterior de la Argentina

Aritz Recalde - febrero 2015

Desde la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra el gobierno nacional y en particular a partir de su muerte, se está profundizando una estrategia política tendiente a desestabilizar la administración de Cristina Fernández. Entre los objetivos de la maniobra, se encuentra el intento de alinear geopolíticamente a la Argentina a los planes de los EUA.
El desafortunado y tendencioso manejo que realizó de la causa AMIAel fiscal fallecido y la campaña internacional contra el país desatada el último mes, exceden el mero ámbito de la política interna y forman parte de una estrategia más amplia. Su objetivo fundamental intenta:
- Alejar a la Argentina de Irán y de todos aquellos países que no apoyaron en las últimas décadas la estrategia política norteamericana y de Israel en Medio Oriente. 
- Ligar a la Argentina a la geopolítica de los EUA en América Latina. Parte de la estrategia norteamericana fue rechazada públicamente en el año 2005 con el “no al ALCA”.
- Deteriorar el poder de los gobiernos nacionales y populares de América Latina. En paralelo a la Argentina, buena parte de los proyectos populares están recibiendo un enfrentamiento mordaz por parte del poder económico y mediático internacional. 
- Debilitar políticamente al gobierno nacional de Cristina Fernández, de cara al recambio electoral del año 2015. Una salida estrepitosa del Frente Para la Victoria permitiría el regreso de los EUA y de los capitales financieros internacionales al control del Estado argentino. Derrotado el programa de Cristina Fernández se debilitarían los gobiernos populares de Uruguay, Venezuela, Brasil o Bolivia. 

En el terreno judicial y como resultado del accionar político de Nisman y de sus antecesores fiscales y jueces, los 85 muertos del atentado de la AMIA siguen sin encontrar justicia a más de 20 años del terrible atentado. Entre los causantes de la dificultad de la justicia argentina para llegar a los verdaderos ejecutores, debemos destacar que la causa es utilizada como un “botín” de la lucha política internacional.

Nisman y los EUA
Hay varios indicios de que el fiscal Nisman no actuó imparcialmente en su condición de miembro de la justicia argentina. Por el contrario, hay pruebas de que en diversas oportunidades siguió indicaciones de los Estados Unidos y de Israel. En los papeles del Departamento de Estado de los EUA que difundió Wikileaks, el titular de la Unidad de Investigaciones de la causa AMIA aparece dialogando en reiteradas ocasiones con la Embajada norteamericana. Según los cables difundidos, los diplomáticos extranjeros le “sugirieron” investigue la “pista iraní” y no la “pista siria” o la “conexión local” (O´Donell 2011:31-39).
Los norteamericanos tuvieron un rol central en las investigaciones del atentado de la AMIA. Desde el origen de la causa Carlos Menem había decretado la “extraterritorialidad” de la zona del siniestro, favoreciendo el ingreso de militares y personal de inteligencia de los EUA (CIA) y de Israel (Mossad). La estrategia originaria de los EUA en la causa AMIA, fue la de sostener que el atentado lo ejecutó Irán. Extrañamente por la prematura, el gobierno de los EUA impulsó la culpabilidad de Irán y del Hezbollah libanés desde el mismo día del terrorífico atentado (18 de julio de 1994). Desde dicha fatídica jornada a la fecha, tanto el Juez Juan José Galeano, como Rodolfo Canicoba Corral y los fiscales Nisman y Martín Burgos, reiteraron casi exclusivamente esa misma línea de investigación. Los resultados fueron casi nulos y no hay culpables juzgados y detenidos en una causa que ya acumuló la desorbitante cantidad de un millón de fojas en casi 5000 cuerpos (Labaké 2012).
Durante toda una década el fiscal Nisman insistió sin resultados concretos y con dudosas pruebas, dicha hipótesis norteamericana. La obsesión del fiscal (¿imposición norteamericana?) por acusar a los iraníes, lo llevó a cometer improcedencias judiciales importantes. En el año 2003 y formando parte de una actitud que el periodista Jorge Lanatta caracterizó como una “fiebre de detención”, el fiscal requirió a Interpol la detención de 22 iraníes. En el universo de acusados estaba Hadi Soleimanpour, ex embajador de Irán en la Republica Argentina al momento del atentado de 1994. Soleimanpour fue detenido en una prisión de alta seguridad y fue juzgado por tribunales ingleses, que lo declararon libre por la debilidad de las pruebas presentadas por la Argentina. El Estado de nuestro país pagó las costas del juicio a los británicos, que superaron la abultada cifra de 200.000 libras.
Tanto el embajador iraní como el agregado cultural de ese país Moshen Rabbani, habían sido inculpados con información de la hoy disuelta SIDE. Los informes acercados al fiscal fueron elaborados por la gestión del cuestionado Miguel Ángel Toma. El ex diputado Mario Cafiero mencionó que Toma se vinculó estrechamente a los EUA y apoyó las pistas de la CIA. La improcedencia judicial y la falencia de los documentos probatorios de la justicia y de la SIDE, fue reclamada en más de una ocasión por el gobierno de Irán. Varios de sus argumentos pueden leerle en el libro de Juan Labake y fueron explicitados en 2006 por el encargado iraní de negocios, Mohsen Baharvand, al periodista de diario Página 12 Raúl Kollmann (Labaké 2012: 125-200) (Kollmann 2006).
En otro acto improcedente en términos judiciales y cuestionable de cara al buen manejo de las relaciones internacionales del país, Alberto Nisman manifestó públicamente haber encontrado testigos que demostraban la presencia de la persona que detonó el coche bomba (es bueno destacar que la existencia de la Traffic blanca también es dudosa existencia según obra en la causa). El supuesto inculpado terrorista era el libanes Ibrahim Berro y quedó demostrado que murió en el Líbano y no en el atentado en la Argentina. Las pruebas de los falsos testigos habían sido otorgadas por la jefatura de contrainteligencia de la SIDE, a cargo del hoy denunciado Antonio Stiusso y por la CIA. Semejante proceder en un tema tan delicado que hace al honor de los 85 muertos y a las correctas relaciones con el mundo, le permitió decir a Jorge Lanatta que a Nisman “bien podría costarle un juicio político, pero parece que la Argentina da para todo” (Lanatta 2006).
Acusado de mal desempeño, de impulsar encubrimientos y sobornos con apoyo de la SIDE, el Juez Galeano fue destituido. Entre otras cuestiones, se comprobó que intervino en el pago de 400.000 dólares a Carlos Telleidín con la finalidad de que declare falsamente e involucre a un grupo de policías bonaerense. La salida del juez hizo público los infructíferos y preocupantes manejos de la justicia y de la SIDE, desprestigiando aun más el funcionamiento de la investigación del atentado. La disolución actual de la agencia de inteligencia nacional tiene en la causa AMIA un antecedente importante.
La denuncia por encubrimiento contra Cristina Fernández, Héctor Timerman, Luis D`Elia, el miembro de una mezquita Alejandro Khalil, Andrés Larroque o el dirigente Fernando Esteche, carece de solidez y forma parte de la estrategia política que Nisman aplicó a lo largo de su desempeño como fiscal de la causa AMIA. La posibilidad de que Timerman sea el “instrumentador del plan de impunidad” “ideado por la Presidenta”, suena a verdadero disparate. Lo mismo debe decirse acerca de que el ministro Julio De Vido podría involucrase en un accionar de este tipo, para dotar a la Argentina de petróleo. Todo el bloque de legisladores que aprobó el Memorándum con Irán, ¿también serían instrumentadores del encubrimiento?: en este caso, ¿la Argentina sería un país terrorista?. Absurdo, falto de pruebas y realmente delirante, dada la trayectoria de cada uno de los inculpados por Nisman. La improcedencia judicial y la inexistencia de evidencias, llevó al juez Daniel Rafecas a desestimar rápidamente la denuncia contra Cristina Fernández (en éste caso requerida por el fiscal Gerardo Pollicita).
Es importante no perder de vista que en una década él y sus 45 empleados de la Unidad Fiscal de Investigaciones de la causa AMIA que fue creada en 2004, no aportaron prácticamente nada más allá de profundizar la hipótesis de los EUA y del destituido Galeano. A Nisman y tal cual lo sugirió Jorge Lanata, también pudo -o debió como insinúa el periodista-, haberle caído un requerimiento de destitución.

Las relaciones exteriores y la muerte del fiscal
Desde el año 2003 la República Argentina viene desenvolviendo una política exterior con vocación independiente. Con avances y retrocesos, con limitaciones y con importantes logros, el país encaró la determinación de ser una nación soberana, dejando atrás la humillante y perniciosa etapa del neocolonialismo con los EUA. Históricamente la estrategia de los norteamericanos y del bloque de poder Europeo (principalmente Inglaterra), es que Argentina no alcance lazos políticos estratégicos con otros Estados.
En cuestiones de integración iberoamericana los logros no son pocos y el Frente Para la Victoria acompañó la creación de la UNASUR y Néstor Kirchner fue su primer secretario general.
Los principales aliados comerciales de nuestro país son China y Brasil, dos miembros del bloque de los BRICS.
Hay que destacar que en pleno embate del imperialismo financiero y judicial de los EUA (fondos buitres y juez Thomas Griesa), visitó el país el presidente Ruso Vladimir Putin, quien impulsó acuerdos para desarrollar de manera conjunta la energía nuclear y petrolífera. Como corolario, el presidente ruso apoyó la reivindicación del país en la causa Malvinas.
En el año 2014 Argentina recibió la histórica visita de una delegación de China, que otorgó al país apoyo financiero (“swap” por el equivalente a 11 mil millones de dólares, inversiones en represas hidroeléctricas y en transporte de cargas) y soporte tecnológico (ferrocarriles o energía atómica). En línea con el planteo de Putin, el presidente Xi Jinping  se solidarizó con la causa Malvinas y acompañó las negociaciones frente a los fondos especulativos. Resultante de los acuerdos, paulatinamente, la Argentina avanzaría en la estrategia de remplazo del monopolio de las reservas en dólar, incluyendo el yuan chino entre otro paquete de monedas.
También en el “Grupo de los 77” (son 133 países), el gobierno consolidó un apoyo fundamental en las negociaciones contra los grupos financieros y en la causa de recuperación de la Malvinas.

El triunfo de la Argentina en ambas causas implicaría una derrota fundamental del imperio norteamericano y de sus socios europeos, que construyen su poder sobre dos pilares:
Poder financiero: EUA controla las principales plazas financieras y tiene un manejo importante del FMI y del Banco Mundial.
Poder militar: las Islas Malvinas son una base militar de la OTAN en el Atlántico Sur. Desde su plataforma en las islas tienen acceso al petróleo y manejan una puerta de entrada y base de operaciones sobre el Como Sur y la Antártida.  

En la carrera por el control del mundo, los miembros de los BRICS están disputando el poder militar y financiero de los EUA. La lucha económica mundial parece estar siendo ganada por China, quien en breve será la primera potencia mundial desplazando a los EUA. La década actual es una bisagra en la geopolítica de la post Segunda Guerra y el avance de China y Rusia en Iberoamérica está replanteando el ordenamiento mundial.
El accionar de Nisman en la causa AMIA y la campaña de prensa actual, se inscribe en esta disputa internacional que intenta detener el avance de China y de Rusia en la integración regional abierta en la última década.

Los poderes de segundo orden
En su disputa geopolítica el establishment ordena y moviliza a los otros poderes internos. Entre ellos, tiene importante injerencia en el comportamiento de sectores de la clase política, el periodismo, la justicia o los servicios de inteligencia. La acción de enfrentamiento al gobierno por parte de estos poderes, se aceleró por el hecho de que en agosto de 2015 hay elecciones nacionales.
Los grupos mediáticos concentrados locales y sus redes regionales y mundiales, efectúan un hostigamiento permanente contra el país. La masiva cobertura de la marcha de los fiscales aduciendo la muerte Nisman, es su última y más clara expresión[1].
Tal cual mencionamos anteriormente, en sectores de la justicia y la SIDE existe una relación estrecha con poderes extraterritoriales. El enfrentamiento que le realiza parte del poder oligopólico insertado en la justicia, el gobierno lo disputó con una ley de democratización (frenada por la misma justicia), movilizando y organizando sectores progresistas del mismo poder (Justicia Legitima), con una disputa de los colegios de abogados y otros ámbitos institucionales y con una reforma de códigos y de normas. La intervención de la SIDE se propone cortar una red de negocios y de complicidades entre la inteligencia nacional, la justicia y los poderes trasnacionales. La respuesta no se hizo esperar y el poder judicial bloqueó leyes fundamentales como la de servicios de comunicación y otras causas por delitos económicos de grupos oligopólicos. Actualmente está en una campaña de “procesamiento” masiva de los funcionarios públicos. La movilización del día 18 de julio forma parte de la disputa y los fiscales enfrentados a Gils Carbó y el gobierno nacional, apuestan a la salida debilitada de Cristina Fernández y a ocupar los lugares en el Ministerio Público.

Poderes locales e internacionales están moviendo sus jugadores en la Argentina y en Iberoamérica.  No es el primero, ni tampoco será el último intento de desestabilización. En algunos países están aplicando la estrategia política y mediática que Moniz Bandeira describió en Formula Para el Caos y que posibilitó la caída de Salvado Allende en Chile. La injerencia nociva de los EUA en las políticas de nuestros países es denunciada actualmente por Evo Morales, por Nicolás Maduro o por Lula Da Silva. Anteriormente en nuestro sufrido y combativo continente, la perniciosa acción norteamericana había sido revelada por los mandatarios Juan Perón, Fidel Castro, Getulio Vargas o Joao Goulart.

Textos citados
Kollmann Raúl (2006)  Irán versus la fiscalía, Diario Página 12, 19/11/2006.
Labaké Juan Gabriel (2012) AMIA, Embajada ¿verdad o fraude?, Ed. Reconquista, Buenos Aires.
Lanata Jorge (2006) Tócala de nuevo Nisman, Diario Perfil, 19/11/06.http://www.perfil.com/columnistas/Tocala-de-nuevo-Nisman-20061119-0005.html
Moniz Bandeira Luiz Alberto (2001) Formula para el caos. La caída de Salvador Allende (1970-1973), Ed. Corregidor, Buenos Aires.
O´Donell (2011) ArgenLeaks. Los cables de Wikileaks sobre la Argentina, Ed. Sudamericana, Buenos Aires.

[1] La muerte del fiscal y la marcha del 18 N fue reproducida por la prensa concentrada mundial. La noticia tuvo una cobertura importante en los diarios norteamericanos The Washington Times o The Washington Post; los españoles El País y El Mundo; el británico  The Guardian o el francés Liberátion. La CNN norteamericana está operando permanentemente para dar entidad a las acusaciones de Nisman contra el gobierno nacional.


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