jueves, 29 de octubre de 2015

Fue ayer nomás, ¿no te acordás?


Aritz Recalde, agosto de 2013

Ayer nomás, por fines de los años noventa, participábamos de los cortes de ruta contra la desnutrición de los pibes. Pedíamos bolsas de comida para los compañeros de los comedores que estaban insertos en los barrios castigados del conurbano. Íbamos desde la universidad y no me voy a olvidar nunca, la imagen de las villas miseria cubiertas de carros de cirujas. Kilómetros y kilómetros de carros de cartoneros y de basura revuelta. En esos paisajes de miseria y desgracia que tuvimos que apreciar, ahora vemos las casitas de material, las cooperativas y la dignidad de los laburantes. ¿Te olvidaste de esa realidad?.
Hace pocos años, mis colegas que trabajan en escuelas públicas nos reconstruían la escena de la tragedia social argentina y contaban -con un nudo en la garganta- que  sus alumnos llegaban a estudiar desnutridos, famélicos de hambre o con zapatillas desechas. Iban a comer a la escuela y no podían ni siquiera prestar la menor atención… tenían los ojos fuera de órbita… Frente a esa situación y muchas veces sacando la plata de su propio bolsillo, los maestros les daban un mate cocido y un pedazo de pan. ¿Viste que ahora con la Asignación Universal por Hijo eso no pasa más?. Dale!, pensá un poco y decime: ¿no tenés memoria de esos pibes flacos en el país de banqueros gordos?.
Fue hace muy poco cuando cruzabas a los vecinos y te contaban que los rajaban de las empresas privatizadas o de las fábricas quebradas. Luego ponían un kiosco o una tienda de pilcha que duraba escasos meses y que luego cerraba. ¿Viste que ahora hay muchos negocios en todos lados  y que en los restaurantes se hace cola?. Cuanta tristeza y cuantas frustraciones patria mía!. Recordá che!, ¿hace tanto fue lo del vecino que se fundió con el maxikiosco o la verdulería?.
Hace poco, muchos amigos de familias que alguna vez fueron de clase media o trabajadora, iban a la “feria del trueque” a ver si pichuleaban lo justo y necesario, para pasar el trago amargo de la miseria espantosa. Nadie tenía ni una moneda y se intercambiaban productos y servicios. Una lechuga por un velador viejo, un kilo de pan por una lata de pintura usada, un albañil por harina. Antes te ganaba el desanimo y coleccionabas piojos y variedades de hambre. ¿Ahora estás conflictuado por qué pagas impuesto a las ganancias?.
Ayer nomás, hace sólo una década, les pagaban a los empleados del Estado con “bonos”. Entre otras cosas, esos papelitos servían para que los grupos trasnacionales fuguen los dólares de la Argentina. Corralito, corralón y patacón y dejamos de ser una nación!. Aunque te hagas el distraído, sabes que cada provincia tenía su propia moneda. Cruzabas la provincia y no te aceptaban los “patacones”. Ya sé, claro, ahora tenes inconvenientes para comprar los dólares que utilizas en las vacaciones o para subir la altura de tu colchón. Si, si, ya sé! no podes dormir por lo que ocurre en el INDEC  (qué no sabes qué es, pero algo escuchaste en la TV). ¿Se olvidaron ya de esa Argentina pataconia?.
Años atrás las crisis mundiales que veías por televisión producían recesión y ajuste en la Argentina. Luego de las crisis del Tequila, del Sudeste Asiático o dios sabe qué cosa, se producían el cierre de empresas y los frecuentes ajustes salariales. La ficción que veías por la TV se hacía realidad!. ¿Dónde estaba el viento de cola?. ¿Recordás cuando se cumplían las catástrofes anunciadas en la TV?. “Hay que pasar el invierno”, la “economía de guerra”, “el riego país”, hay que dar “señales a los mercados”!..uffff. ¿Viste que ahora nunca se cumplen los desastres que auguran todos los días y a toda hora los periodistas y la oposición?. Más allá de las mentiras de los pronosticadores del fin de la Argentina, el país crece y junto a él, sus hijos. ¿Te diste cuenta de eso?.
Hace muy poco, ibas a los mercaditos y hasta la comida o la ropa que usábamos era importada. Hacé memoria y recordá también cuando las etiquetas de la pilcha que tenías puesta eran de afuera y lo mismo ocurría con los repuestos, con los electrodomésticos o con los juguetes. El trabajador que hacía esas cosas también era del extranjero, ya que en la Argentina no se producía nada. En ese país no estaba Guillermo Moreno defendiendo a la industria y de eso seguro que te acordás, ¿no?. ¿Te olvidaste qué era no conseguir laburo en años?. Dale, hacé memoria que fue hace poco!.  
Fue hace escasos años, cuando los universitarios iniciaban un exilio social junto a miles de argentinos, que iban a hacer el trabajo que no imaginarían en su país. Viajaban con plata prestada a Europa o a los Estados Unidos y en muchos casos, en los aeropuertos los recibían como delincuentes y los atoraban con humillantes entrevistas. ¿Te acordás las colas en las embajadas?, ¿de las consultas a los parientes sobre si era posible obtener la doble nacionalidad?, ¿de los amigos clandestinos que escapaban de la policía europea para no ser deportados? y ¿de tus familiares viviendo afuera?.  Aprovechá que se vuelven de Europa corridos por el desempleo y que regresan a trabajar y a vivir a la Argentina que vos tanto criticas. Dale, pediles que te cuenten de qué país se fueron y qué nación encontraron ahora que gobernaron Néstor y Cristina.
Que época che! Teníamos relaciones carnales con los Estados Unidos, éramos el “ejemplo del Fondo Monetario Internacional”. Menen con Bush, el “uno a uno de la convertibilidad”, que país dios mío!. Hoy el ejemplo del FMI son España, Grecia o Italia. Ahora tu país es un “mal ejemplo” para los poderosos y se planta y Cristina da cátedra en la ONU o en el G 20 y se une con Latinoamérica como quiso el San Martín que te enseñaban en la escuela. Ahora que sos digno en el mundo y que tus presidentes se plantan y no dejan que te humillen los mismo que te robaron, ¿le decís soberbia a tu presidenta?.
Ahora que son tuyos la aerolínea de bandera, el correo, el agua, las jubilaciones, la moneda, y que recuperaste el petróleo que te robaban, decís que el país “está divido”. El país estaba fundido y saqueado y ¿eso era la armonía política y los buenos modales que vos defendes?. Pero claro, vos que siempre miraste al extranjero te olvidaste de ayer nomás: mirá lo que pasa en Europa y te vas a acordar!.
Hace pocos años le creíamos a los periodistas y no como ahora que tenemos la Ley de Medios!!. Era el tiempo en que Neustadt, Grondona y Clarín brindaban por las privatizaciones y anunciaban lo bueno que ello depararía al país y al mundo. Luego te diste cuenta que nos mintieron y nos robaron todo y se llevaron hasta el deseo de ser, en esa Argentina campeona del desanimo. Creíamos en el periodismo independiente y así nos fue, ¿no te parece?.
El país fue vaciado por los bancos, las AFJP y los grupos económicos que tienen guante blanco y funcionarios amigos con carretilla saqueadora. Te enteraste en el año 2001 y saliste a la calle y el Presidente de La Nación asesinó decenas de argentinos por eso. Vos que le decís autoritaria a Cristina, ¿te olvidaste que mataban gente en el país por “reclamar lo que les corresponde” como dice la canción?. Ahora que tus impuestos construyen hospitales, rutas, universidades, que ponen ladrillos con PROCREAR o que le dan una mano a las PYMES con el Banco Nación. Ahora que tus impuestos ya no generan solamente “ricos en el extranjero”, ¿decís que te persigue la AFIP?, ¿qué te agobia el Estado?.
Hace menos de diez años los viejos no se jubilaban, las amas de casa no tenían contrato ni obra social y los trabajadores conocían los despidos y no las paritarias. Claro, ahora pagas ganancias!... antes ahorrabas solamente tristeza, desempleo y mesiadura. ¿Te olvidaste ya de eso?.
Recuerdo todos los padecimientos que pasábamos los argentinos. Y siempre la misma respuesta… ¡claro!, la culpa era nuestra y frente a tanta desgracia escuchábamos el clásico “somos argentinos viste” o “este país no tiene arreglo” o eso de que “en el extranjero no pasa”. ¿Advertiste qué el país se va arreglando y que los “ejemplos del extranjero” están fundidos como motor sin aceite?. Dale, tomate cinco minutos y prendé la TV, la computadora y fíjate que pasa en el mundo.
Ya sé! Ya sé!. Cuando te iba mal la culpa de todo era del gobierno corrupto y ahora que te va bien es porque “tenés capacidad y trabajas”, te “rompes viste...”. Ahora tenés un gobierno que te permitió salir del destino linyera al que estabas predestinado y andas bacán en tu autito y tus pibes van a la escuela o la universidad y sueñan con ascender socialmente (como les contaba su abuelo de ese otro país que le habían robado!!). Ahora lo tenés frente a vos y no lo ves y por el contrario, sos de los que dicen que “está todo mal” y que la inflación te corroe la vida en la cola del supermercado mientras descargás el changuito lleno. Sos de los que en la caja del negocio y mientras compras la pilcha de primera marca, decís que “en este país no se puede vivir” y que “el INDEC” miente.  Te mintieron a vos por décadas! ¿no te parece?.
No sé vos, pero yo no me olvidé de nada de lo que ocurrió ayer nomás. ¿Decís que somos resentidos los peronistas kichneristas?!!. Y sí mi amigo!, por tanta desgracia que pasamos, por tanta ulcera que llevamos puesta entre las tripas después de masticar amarguras, lo somos un poco. ¿Pero sabes qué?, además y profundamente, amamos a esta querida patria y a su hermosa presidenta, que por primera vez en décadas, nos permite vivir mejor a todos y a todas.
La mayoría mejoramos de a poco, como hacían nuestros abuelos. Construimos de una piecita a vez y vamos agrandando la casa y la nación toda. Otros como vos, no se conforman con la piecita y quieren construir un edificio en dos meses. Y claro, como no pueden, están dispuestos a demolerlo todo.  No!!. No queremos eso para la patria y sus hijos. Sé que falta mucho y no desconozco que hay miles de colegas que siguen teniendo necesidades insatisfechas. Pero luego de malvivir lo que ocurrió y de sufrir la tragedia que conllevó el fracaso, también aprendí a conocer lo que “no quiero que se repita”.
Por eso te cuento, que por procedencia popular somos kichneristas. Sabemos, con conciencia histórica de ello, que nuestra presidenta trabaja en aras de un ideal, que es ver emancipados a los trabajadores de todos sus sufrimientos. Solamente te pido a vos que te tomes un segundo y que tengas memoria de lo que ocurría ayer nomás. Mientras tanto, nosotros vamos a seguir trabajando y soñando, ya que tenemos la certeza que nos otorga la razón y la convicción que nos da el sentimiento, de que es necesario y de que es posible, construir la felicidad de la patria y la grandeza de la nación Argentina.

 Y por si no sabías, “yo voto a los candidatos de Cristina”!!!!

viernes, 23 de octubre de 2015

Leonardo Castellani y el periodismo


Aritz Recalde, octubre de 2015

“Se monta y arma un grande y completo aparato de hacer opinar a la gente en este sentido y no esto otro … ¡y a eso se llama libertad de opinión!.  Este aparato responde a un pilotaje invisible y está fuera de todo control nacional político o no político”. Leonardo Castellani, año 1943

Leonardo Catellani (1899-1981) fue un escritor de cuentos, de poesía y novela[1]. Además, fue un pensador profundo y un prolifero crítico de temas literarios, filosóficos, educativos y políticos. Nacido en la provincia de Santa Fe, entró al noviciado cordobés de la Compañía de Jesús y en los años treinta fue designado en Roma como sacerdote. Como parte de sus estudios, se graduó en filosofía en París y en su regreso a la Argentina ejerció la docencia y el periodismo. Portador de una gran erudición, sus más de cuarenta tomos y artículos recorren, principalmente, los temas literarios, educativos, filosóficos y religiosos.

El periodismo, la verdad y el poder
Leonardo Castellani destacó que el lector de periódicos considera que la noticia tiene que tener veracidad y autenticidad. Es en este sentido que manifestó que “por naturaleza, el periodismo debería estar al servicio de la verdad” (Castellani 1955: 298).
El autor sostuvo que más allá del “deber ser” del periodismo, dicha actividad dista de ser un medio objetivo e imparcial de transmisión de verdades. En realidad, Castellani menciona detrás de las páginas del periodista se desenvuelven “imperialismos extranjeros, empresas crudamente comerciales, logreros sin escrúpulos ni conciencia, ideologías funestas, pasiones oscuras y potentes… el oficialismo, la oposición, la ambición, el interés, la codicia, la avaricia, la maldad, el error, el plebeyismo, la irresponsabilidad, la tiranía oculta del anonimato y el embauque… y también a veces el amor a la verdad y la cura del bien público” (Castellani 1955: 299). Tal cual sostiene Castellani, el terreno de la práctica periodística está sujeto a fuertes presiones de las potencias extranjeras y a la despiadada puja política de poder dentro del país. Lejos de ser un ámbito laboral caracterizado por la libertad de acción y de pensamiento, el periodismo argentino fue un terreno de disputa y de confrontación permanente.
Una de las manifestaciones de la dependencia cultural y política de la prensa argentina, se expresaba en que cumplía una función de desprestigio de la cultura nacional. En sus palabras “un autor extranjero, aunque sea bellaco, tiene en esta nación la propaganda a favor, extranjera y nacional; un autor nacional, aunque sea bueno, tiene en esta nación la propaganda en contra; luego esta nación no es nación, sino una cosa así como La Nación. Si fuera nación conocería y acogería lo suyo” (Castellani 1958: 487).

Como resultado del proceso mencionado, el autor entiende que en la medida que los periodistas han renunciado a la verdad, “han prostituido esa misión (…) son una cosa prostituida, abierta al soborno, y a la traición y a toda infamia” (Castellani 1943: 302).

El periodismo es una actividad comercial
Castellani destacó que buena parte de la prensa argentina funciona con las pautas de una empresa comercial. En su punto de vista, abrir “un diario para hacer plata significa infaliblemente renegar de la verdad. El mundo es así o actualmente está así” (Castellani 1955: 299). La prensa de su época tenía objetivos meramente financieros, cuestión que impedía que las instituciones alcancen un planteo objetivo de la realidad. Ahora bien, si un editor se proponía cambiar el funcionamiento económico del periodismo  tenía que saber que “hacer un diario para defender la verdad significa infaliblemente perder plata” (Castellani 1955: 299).

¿Existe la libertad de prensa?
Tomando distancia del postulado liberal, Leonardo Castellani mencionó en los años cuarenta que el verdadero problema de la “libertad de prensa consiste en quien nos libertará de la prensa”, ya que la información que se produce y distribuye en el país está “dirigida, amañada y si es preciso fraguada. Se eligen las agencias, se hinchan y decoran (o mutilan) los telegramas, se les adoba el tono, se dispone el lugar de ellos, se los resume en tendenciosos titulares, se los condensa en editoriales y por último se invita a teorizadores a escribir estudios filosóficos o literarios que respondan al sentido del diario y hagan de marco teórico a su información” (Castellani 1943: 302).

Tal cual postula el autor, el periodista al momento de construir la noticia estaba atado a los intereses del grupo editorial. Castellani destacó que los diarios regulan de manera tendenciosa las fuentes periodísticas, aplican técnicas de presentación de la información y cuestión importante, se justifica teóricamente la línea editorial del periódico. Con dicha finalidad, se identifican los técnicos adecuados a esa tarea, que no necesariamente son aquellos que pueden explicar objetivamente el tema abordado.
¿El periodismo para qué?
“Vienen tiempos de masas, de inmensos movimientos colectivos, de colaboración no solamente entre hombres y entre clases, sino entre naciones y entre continentes. Si no somos capaces de unirnos los argentinos, somos menos que nada, y más valía que siguiéramos siendo una colonia de España”. Leonardo Castellani, año 1968

Pese al severo diagnostico, Leonardo Castellani ejerció el periodismo publicando textos en diarios y revistas como Criterio, Cabildo, Azul y Blanco, Dinámica Social o La Prensa.
Desarrolló su actividad con pasión y haciendo de su escritura un elemento de debate y de polémica, convencido de que su verdad iba a contribuir a la unidad de los argentinos consustanciados con la emancipación social y con la defensa de los intereses nacionales. En su punto de vista, “seguimos hablando para que siga respirando la patria. Mientras habla una nación, no está muerta” (Castellani 1968: 305).


Material citado
Castellani Leonardo (1943) Doll y la libertad de Imprenta, en Castellani 1999.
                         (1955) Castellani y el periodismo, en Castellani 1999.
                        (1958) De cultura argentina, en Castellani 1974.
(1968) ¿Para qué seguimos? en Castellani (1999).
 (1974) Crítica Literaria y Notas a Caballo de un país en crisis, Biblioteca del Pensamiento Nacionalista Argentino, Buenos Aires.
(1976) Lugones. Esencia del liberalismo. Nueva Crítica literaria, Biblioteca del Pensamiento Nacionalista Argentino, Buenos Aires.
 (1999) Castellani por Castellani, Ediciones Jauja, Buenos Aires.
Montejano Bernardino (1974) Estudio Preliminar, en Castellani (1974).




[1] Un listado de sus principales obras puede consultarse acá: http://www.hjg.com.ar/txt/lc/bibliog.html

miércoles, 21 de octubre de 2015

Presentación de la Revista "Mano a Mano" - Movimiento Emancipador


70 aniversario del 17 de Octubre - Entrevista a Juan Godoy

Entrevista a Juan Godoy sobre el "70 aniversario del 17 de Octubre"

Programa La Mezcladora de la Agremiación docente Universitaria Marplatense, 
Radio de la Universidad de Mar del Plata, FM 95.7.


Se puede escuchar pulsando acá

viernes, 16 de octubre de 2015

El 17 de octubre de 1945 y la Nueva Argentina


Aritz Recalde, octubre 2015

El 17 de octubre del año 1945 los trabajadores fundaron el peronismo como movimiento político y manifestaron la decisión férrea y trascendente, de profundizar la Revolución Justicialista iniciada en 1943.
El motivo originario que desató de la movilización, fue la detención de Juan Perón por parte de sus colegas militares. Con la decisión de liberar al General, el 12 de octubre de 1945 se reunió la CGT y determinó con 18 votos a favor y 11 en contra, la realización de una huelga para el día 18. Adelantándose y superando a la dirigencia, el 17 de octubre del año 1945 las bases obreras salieron multitudinariamente a la calle.
A partir de la histórica movilización, nació el peronismo como movimiento político revolucionario y junto a él, surgió la Nueva Argentina industrial, soberana y justa.
La marcha de los trabajadores permitió que nuestro país abandone su condición de colonia agropecuaria anglo norteamericana. El 17 de octubre liberó a Perón y cuestión más fundamental aún, torció el brazo de la GEOPOLÍTICA mundial, poniendo a la Argentina como epicentro del nacionalismo anticolonial de los pueblos del tercer mundo. La movilización implicó el repudio a la intervención del imperialismo norteamericano y a su embajador Spruille Braden. La revolución venció en un mismo tiempo a la oligarquía, al poder económico concentrado, a los partidos de oposición, a los medios de comunicación y al imperialismo internacional. En la jornada, el pueblo se hace consciente de su poder y a partir acá se fortaleció su conciencia nacional y antiimperialista.
En el terreno POLÍTICO interno, el 17 de octubre implicó el apoyo explicito de los sectores populares a Juan Perón, desarticulando la oposición de sus adversarios civiles y militares dentro y fuera del gobierno. La movilización fue la garantía para recuperar la soberanía política del país y al debilitar a la oligarquía, esta se vio impedida de aplicar el fraude electoral vigente desde 1930. Las elecciones libres de febrero del año 1946, son el resultado de la movilización popular y no una mera concesión del régimen.
El 17 de octubre fortaleció el frente político entre los trabajadores y los sectores nacionalistas del ejército. Resultado del acuerdo, es que se produjo el ingreso protagónico de los obreros en la planificación de la política estatal. Como resultado de la movilización, los asalariados pasaron a ser el centro de las decisiones del gobierno. Lo expresó claramente Eva cuando sostuvo que “este pueblo, que había sido siempre gobernado por cien familias, ha tenido el privilegio de contar ahora con ministros obreros”. Desde febrero de 1946 y como dijo Eva, “Patria, trabajadores y gobernantes constituyen una misma cosa” y varios dirigentes gremiales alcanzaron lugares estratégicos de la gestión, como fueron el sindicalista de comercio Ángel Borlenghi (Ministro de Interior), el abogado de la Unión Ferroviaria Atilio Bramuglia (Canciller) o el dirigente del vidrio José María Freire (Secretario de Trabajo y Previsión). Un tercio de los cargos del oficialismo en las legislaturas fueron para los trabajadores, que también ocuparon espacios institucionales en las embajadas (agregadurías obreras).
El liberalismo había postulado que el sujeto de la nación era la clase alta blanca porteña y el extranjero (inmigrante). El 17 de octubre refundó cultural y políticamente el país, que desde ahora, sería conducido revolucionariamente por obreros, morochos y pobres del interior sufrido y profundo y como describió Eva “cuando las clases dirigentes vegetaban, el pueblo fue el que tomó la antorcha de mando. Cuando los demás fracasaban en su misión ejecutiva o negaban capciosamente el derecho al poder de las masas argentinas, fue ese pueblo el que supo enfrentar el destino de la Republica (…) Esta fue la resurrección del Hombre, en la Argentina. Vale más un solo brazo de nuestros trabajadores que mil libros destinados a engañar una conciencia o a disfrazar la ansiedad de un pueblo”.
La movilización ratificó la senda de INDEPENDENCIA ECONÓMICA y le permitió al país profundizar el proceso de industrialización apoyado desde 1943. Al liberar a Perón y otorgarle el mando de la Argentina, los obreros confirmaron  el programa de nacionalizaciones iniciado con la recuperación de los puertos, del comercio exterior o los bancos. Gracias al triunfo de la movilización, se profundizaron las políticas nacionalistas del Estado y se fue consolidando la Nueva Argentina potencia mundial.
El 17 de octubre instauró la ERA SOCIAL en la Argentina y los trabajadores obligaron al capital a distribuir la riqueza social y como postuló Eva “los pobres serán menos pobres y los ricos menos ricos”. La movilización es el resultante de que el pueblo argentino decidió defender los logros sociales de la revolución iniciada en 1943. Tal cual documentó el libro de Claudio Díaz, desde 1936 a 1940 los sindicatos firmaron 46 convenios y entre 1944 y 1945 la cifra aumentó a más de 700. Resultado del triunfo de la movilización, el trabajador fortaleció una conciencia de sus derechos frente al capital y el Estado y se decidió a exigir y a defender un piso de bienestar nunca antes alcanzado.

El 17 de octubre es la afirmación plena de la soberanía política y económica de la Argentina frente a las potencias extranjeras y a la oligarquía. La jornada fue la garantía del cumplimientos de los derechos sociales de los trabajadores, que dejaron de ser explotados y humillados. El 24 de marzo del año 1976 fue la respuesta frontal y brutal, a la movilización nacional y popular del año 1945 y la dictadura se propuso hacer de la Argentina una semicolonia de los EUA y una tierra de desigualdades y opresiones contra el trabajador. Más allá de la violencia militar de las dictaduras y social y económicas de las democracias demoliberales, la Revolución Justicialista no fue derrotada ya que y tal cual mencionó Eva “el peronismo no es, en esencia, otra cosa que el gobierno ejercido por el pueblo, y los pueblos no renuncian nunca a los derechos adquiridos. Si necesario fuera, el pueblo del 17 de octubre saldría otra vez a la calle a demostrar a los falsos apóstoles, a los farsantes, a los ambiciosos y aun a los traidores que no se le engaña fácilmente, y mantiene su fe en quienes, como Perón, no los han engañado nunca”.



Jornada de integración Argentino - Brasileña / UNAJ







Brasil y el futuro de Iberoamérica
 Aritz Recalde, octubre 2014
Proyecto de Investigación “Modelos de desarrollo Argentino Brasileño
en el período 2003 -2011”,
UNAJ – Secretaría de Política Universitaria.

“Brasil, que vivió siempre mirando a Europa y a Estados Unidos, de espaldas a América del Sur y de espaldas, en realidad, a África, gracias a una política externa audaz y propositiva, hace menos de un mes firmáramos, en la ciudad de Cusco, en Perú, la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones (…) después de crear la base para la Comunidad Sudamericana de Naciones, resolvimos girar hacia África, para la tan querida África, con quien Brasil tiene una deuda histórica”. Inácio Lula da Silva

En el mundo actual caracterizado por fuertes tensiones sociales, financieras y militares, la estabilidad política y económica del continente sudamericano depende estrechamente del rol que cumple Brasil.

Brasil potencia económica sudamericana y mundial
Brasil tiene una superficie cercana a los 8.500 millones de km2 y se ubica como la sexta economía mundial. Según datos de la CEPAL, en el año 2013 acumuló un PBI anual de 2.261.555 millones de dólares y ello implicó el 37,6 % del PBI del conjunto de la región.
Dentro de la potencia iberoamericana, existen marcadas diferencias de desarrollo económico y social entre sus 27 estados y sus 200 millones de habitantes. Coexisten en el país regiones con bajos niveles de desarrollo humano, con otras con una economía más adelantada. Según palabras de Marco Aurelio García “la desigualdad no sólo expresaba en los números fríos de las estadísticas sociales, sino que también aparecían las diferencias entre centro Sur rico y el Norte Nordeste pobre o miserable” (Saer – García 2010: 174). Contrastando con las regiones del norte más pobre del Brasil, San Pablo concentra una población cercana a los 40 millones de habitantes y allí radica el conglomerado industrial y tecnológico más importante del país. En San Pablo se encuentra la bolsa de valores más grande del continente sudamericano (BOVESPA).
El país conformó una estructura productiva abierta al mercado mundial desde el año 1808. Durante los siglos XIX y los inicios del XX, consolidó un perfil agroexportador que atravesó las etapas del café, del caucho, del cacao o del azúcar. Según un informe de la CEPAL, en el año 2013 los principales productos de exportación del Brasil son el mineral de hierro (13,6 %), la soja (9,5), el petróleo crudo (5,4%) y el azúcar (3,8%). Ocupan un lugar importante la producción y la exportación de carne[1], de maíz y de aves.
Además de un Estado agroexportador, el país es parte de un importante proceso de industrialización que ya acumula varias décadas. En el siglo XX fueron Getúlio Vargas y el Partido Trabalhista del Brasil (PTB), quienes impulsaron más conscientemente la industrialización del país. El mandatario promovió la creación de la petrolera PETROBRAS y del Banco Nacional de Desarrollo Económico (BNDE). Desde una perspectiva desarrollista cercana al argentino Arturo Frondizi, el presidente Juscelino Kubitscek y su vice Joao Goulart (ex PTB) continuaron el programa de crecimiento productivo del país. El país desarrolló importantes logros y tiene empresas de envergadura a nivel internacional  como son EMBRAER o PETROBRAS. La compañía aeronáutica es la tercera en la jerarquía mundial. De la mano de PETROBRAS Brasil declaró la autonomía energética en el año 2006. La CEPAL menciona que en el año 2013 dentro de los principales productos industriales que exporta Brasil, se encuentran los barcos (3,2%) y los automotores (2,2%). 

¿Es posible un gobierno de izquierda en una potencia económica capitalista?
“El gobierno de Lula representaba una nueva expresión del campo popular, que tuvo en los gobiernos de Getúlio Vargas y de Joao Goulart sus antecedentes más próximos. Gobiernos de coalición de clases, pluriclasistas, que asumieron proyectos de unidad y desarrollo nacional, con una gran atención sobre las políticas sociales”. Emir Sader

Dentro de la nación lusitana no hay una sola perspectiva que defina las tareas y los objetivos que tiene que desempeñar el país. Las divergencias se originan en posiciones de clase e ideológicas y se expresan en el plano de la política interna y de la acción internacional. Actualmente en Brasil coexisten las tensiones políticas entre sus clases dominantes tradicionales y las diversas expresiones sociales emergentes desde mediados del siglo XX. Desde el año 2003 Brasil es gobernado por una coalición política de izquierda, en el contexto de un país que tiene una clase dominante históricamente de derecha y conservadora. El Partido de los Trabajadores (PT) de donde provienen Inácio Lula Da Silva y Dilma Ruseff, surgió en el año 1980 como resultante de una confluencia entre los siguientes sectores sociales:
-       grupos sindicales que se organizaron en la Central Única de los Trabajadores (CUT);
-       campesinos vinculados al Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST);
-       organizaciones religiosas en un país con una importante desarrollo de la Teología de la Liberación y de las Comunidades Eclesiásticas de Base;
-       agrupaciones de izquierda y grupos medios universitarios.

La disputa existente entre una izquierda de base popular en ascenso y la tradicional clase dominante brasileña, se expresó hacia el mismo seno del partido de gobierno. En el año 2003 Lula Da Silva encabezó la fórmula electoral en un acuerdo con el vicepresidente José Alencar, de procedencia empresarial (textil) y de militancia en el Partido Liberal. Esta relación política inestable y conflictiva entre una izquierda y una clase dominante conservadora, es el reflejo de una nación en la que conviven una fuerza social con reivindicaciones emancipadoras, con un empresariado concentrado y poderoso con vocación expansiva y reacio a distribuir la riqueza y el poder social adquirido.


Del subimperialismo brasileño a factor estabilizador regional
Brasil es el Estado de Iberoamérica que más cabalmente aplicó una política de expansión de su territorio. El país amplió su superficie considerablemente en relación a las fronteras del antiguo imperio portugués. No exageró Arturo Jauretche cuando mencionó que “Brasil crece en la industria y en el mapa a medida que nosotros nos achicamos” (Jauretche 1957). Siguiendo con el punto de vista de Jauretche es innegable que “toda la historia del Brasil es una dura y continuada lucha por el espacio” (Jauretche, 2008: 136).
Desde la época colonial, pasando del imperio a la República, Brasil desarrolló una política exterior de vocación nacional expansiva. En el siglo XIX influyó en la organización de la Cuenca del Plata acelerando la separación del Uruguay de las fronteras del antiguo Virreinato del Rio de la Plata, derrocó a Juan Manuel de Rosas combatiendo en Caseros e intervino activamente en la Guerra del Paraguay destruyendo a su adversario económico, militar y político Solano López.
Fue un aliado de Inglaterra en la antesala de su independencia y luego de los Estados Unidos durante buena parte del siglo XX. Según Jauretche “mientras nuestras llamadas élites niegan la existencia de los factores imperialistas, Itamaraty tiene plena conciencia de ellos y los cuenta como factores operantes (…) Brasil ha jugado a favor de esos intereses, pero sacando ventajas propias, porque los conoce (…) la colaboración prestada por el Brasil a los imperialistas ha tenido precio y siempre a expensas nuestras; su política ha sido de paralelismo negociado y nunca de sometimiento incondicional ni de adhesión a principios abstractos” (Jauretche 2008: 141).
Con honrosas excepciones, en Brasil se conformó una clase política escasamente consustanciada con la unidad continental. Tampoco existió una vocación manifiesta de acercamiento con la Argentina y por el contrario, la potencia lusitana entabló históricas rivalidades acentuando las disputas entre las antiguas potencias España y Portugal.
A contrapelo de la actitud tradicional de la diplomacia brasileña, el Barón de Río Branco impulsó un pacto pacifista con la Argentina. Resultante de su gestión, Branco suponía que Argentina, Brasil y Chile (ABC) iban a profundizar acuerdos comerciales reforzando una unidad que consideró necesaria e impostergable.
A mediados del siglo XX la posibilidad de un nuevo tratado del ABC, fue impulsado por Juan Domingo Perón, por Getulio Vargas y por Carlos Ibáñez del Campo en representación de la nación trasandina. Según el punto de vista de Perón, fueron las presiones de los grupos dominantes del Brasil quienes impidieron el acuerdo de integración. En palabras del presidente argentino la posibilidad de unidad había chocado con “Itamaraty que constituye una institución supergubernamental” (Perón 1968: 92).
Desde mediados del siglo XX y como afirmó Jauretche, sus acciones traducían los intereses de las clases dominantes brasileñas en sintonía con la política exterior de los EUA. Esta incapacidad manifiesta de las dirigencias políticas sudamericanas de actuar de manera mancomunada, favoreció las rivalidades y las disputas y Brasil fue en muchos casos, un factor de desestabilización de la política regional.
Actualmente, Brasil se presenta como una potencia mundial de segundo orden y su política exterior se orienta:
-       hacia Iberoamérica, oficiando como el eje de aglutinación fundamental del MERCOSUR y de la UNASUR;
-       hacia el continente africano, reforzando sus relaciones políticas y comerciales con un continente con el que tiene cercanía geográfica y racial[2];
-       hacia el Asia, integrando un acuerdo con Rusia, India y China -al que luego se sumó Sudáfrica - (BRICS).
El crecimiento económico, político y militar[3] del Brasil, le está permitiendo poner en debate la división mundial del trabajo. El país está interviniendo activamente en los foros internacionales y exige un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Además, cuestiona la composición de los organismos financieros internacionales como son el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Es a partir de acá, que Brasil canceló su deuda con el FMI por decisión de Lula y no ingresó a organismos del Banco Mundial (BM) como el CIADI.
En el siglo XXI Iberoamérica puede dejar de ser el “patio trasero de los EUA”, para conformarse como el área de influencia directa del Brasil. La decisión de Brasil de enfrentar el tratado de apertura comercial impulsado por los Estados Unidos (ALCA), es sintomático del lugar que pretende jugar el país en las nuevas relaciones con la potencia del norte.
La asunción de Lula en el gobierno desde el año 2003, trajo aparejada una apuesta sustancial del Brasil a la unidad regional. Del Barón de Río Branco a la fecha, el PT es la expresión política más claramente integracionista de la historia del Brasil. En la actualidad Brasil[4] es el principal aliado comercial de la República Argentina y ambos países trabajan en conjunto para la producción del vehiculo militar Gaucho y en otras iniciativas como la Alianza Estratégica en Industria Aeronáutica (AEIA),  que incluyó el acuerdo para la producción del avión de carga KC - 390 (Embraer y FAdeA). Según el actual Embajador del Brasil en la Argentina, existen más 120 sucursales de empresas brasileñas en nuestro país que generan 40.000 empleos y un stock de inversiones de 17.000 millones de dólares (Vieira Vargas 2014: 58).
A lo largo del tiempo se demostró que el alto nivel de desarrollo relativo del Brasil con el resto del continente, puede derivar en políticas hegemonistas. Es en este aspecto, en donde la conducción política del PT puede oficiar como un contrapeso de las exigencias de las clases dominantes del mismo Brasil, que son poco permeables a la integración regional. Según Aurelio García “Brasil hizo una opción clara. No quiere ser un país próspero en medio de un conjunto de países pobres y desesperanzados sobre su propio futuro” (Saer – García 2010: 184). Las clases políticas del continente pueden alcanzar acuerdos para el desarrollo de iniciativas productivas, que le otorguen a los distintos países y pueblos beneficios concretos en términos de ingreso, de empleo y de desarrollo. De la mano del PT se está avanzando en la certeza de que la política de integración regional, no puede quedar sujeta solamente a los objetivos de las corporaciones.

Del imperio esclavista a la era social     
Conjuntamente al resto de los países fundados a partir del colonialismo Europeo, Brasil reprodujo dos tipos de divisiones:
-       racial: el Estado sostuvo un sistema económico esclavista hasta el año 1888 y durante el siglo XX reprodujo una matriz racista de la distribución del poder;
-        clasista: Brasil fue y sigue siendo uno de los Estados más desiguales en términos sociales del planeta.   

Gran parte de los primeros derechos sociales sancionados en el siglo XX, fueron promovidos por Getulio Vargas en una alianza entre los militares y la burguesía industrial. Más allá de los avances sociales producto de las dos gestiones del presidente Vargas o del crecimiento económico del país entre los años 1964 y 1985 que es recordado como el “milagro brasilero”, Brasil no pudo evitar que gran parte del pueblo pobre viva de milagro.   
El ingreso del PT a la realidad del Brasil en los años ochenta, viene a revertir ambas desigualdades. Lula ingresó a la política de la mano de la acción sindical y adquirió protagonismo en las huelgas y movilizaciones que transcurren entre los años 1977 a 1980. La primera manifestación masiva se produjo en el año 1977 en la “campaña de recomposición salarial”, en 1978 el sindicalismo impulsó la operación de “brazos caídos” y en 1979 se promovieron huelgas con la intervención de más de 3 millones de obreros.
La construcción política del PT  impulsó el Foro Social de Porto Alegre,  que ofició como uno de los ámbitos mundiales más trascendentes para la formulación y la divulgación de una agenda de reforma social y de predica política antiimperialista.
Desde su gestión presidencial el PT viene aplicando una agenda de reformas sociales, en el contexto de un modelo económico que alcanzó  tasas de crecimiento del 5,1 % entre 2003 y 2008 y del 2,7 % entre los años 2009 y 2012 (O´Farrell y Villafañe 2013: 109).
Las políticas de Lula da Silva y de Dilma Ruseff permitieron una mejora en el empleo. El desempleo se redujo del 9,7 % en 2003 al 5,3 % en el año 2010, como resultante de que se generaron 14 millones de trabajos. Aumentó el salario mínimo en valores reales un 50 % entre los años 2002 y 2010 (Singer 2013: 82). Muchos de los nuevos puestos de trabajo nacieron en la economía privada y otros fueron el resultante de la obra pública. Solamente en el último mundial de futbol, el Estado invirtió alrededor de 14.000 millones de dólares y el Programa Mi Casa Mi Vida se propone construir un millón de viviendas.
La gestión del PT favoreció la mejora de las condiciones de vida de los sectores históricamente marginados del país. Salieron 40 millones de brasileros de la línea de pobreza a partir de los programas Bolsa Familia[5] o Hambre Cero. La malnutrición infantil disminuyó un 43 % durante la primera gestión de Lula. El primer presidente del PT impulsó el programa de becas universitarias ProUni orientadas en un 40 % a brasileños negros e indígenas.
El gobierno amplió el crédito para las familias de bajos recursos y para la PYMES. Del 2003 a la fecha 42 millones de brasileños accedieron a la clase media (Vieira Vargas 2014: 55).

Las cuentas pendientes
El gran desafío al que se enfrenta el PT tiene que ver con consolidar a Brasil como una potencia mundial, afianzando la integración sudamericana y permitiendo la emancipación social, cultural y política del pueblo.  La profundización del proyecto industrial forma parte de la agenda de una potencia de segundo orden, que ambiciona jugar un rol central en el mundo.
El PT alcanzó el poder como parte de los reclamos históricos del pueblo brasileño. Muchas de las reivindicaciones de las organizaciones campesinas y políticas, encontraron receptividad en la agenda de gobierno iniciada en el año 2003. Los indicadores de empleo, de vivienda o de acceso a la tierra, mejoraron considerablemente en relación a los proyectos neoliberales aplicados en las décadas del ochenta y del noventa.
Sin desconocer los logros alcanzados, son muchas las cuentas pendientes. Brasil, como buena parte de Sudamérica, tiene un sistema impositivo regresivo y mantiene una estructura económica concentrada poco permeable a la distribución de la riqueza.
En el plano social sigue existiendo una inmensa desigualdad en la distribución del ingreso entre clases y geografías del mismo Brasil. Estas diferencias que perpetúan situaciones de pobreza, de falta de acceso a la tierra y de indigencia de sectores importantes de la sociedad, generan condiciones para el aumento de la violencia y del accionar del crimen organizado.
De la capacidad de Brasil de resolver estos desafíos y de contribuir al desarrollo sustentable y a la estabilidad política de Sudamérica, dependerá su propio destino. La conformación de un continente dividido políticamente, atrasado económicamente y empobrecido socialmente, conducirá al subdesarrollo estructural de Sudamérica incluyendo al mismo Brasil.

Bibliografía
CEPAL (2014) Brasil: perfil nacional económico, http://interwp.cepal.org/cepalstat/WEB_cepalstat/Perfil_nacional_economico.asp?Pais=BRA&idioma=e (última consulta octubre 2014).
Explorador Brasil (2013) Le Monde Diplomatique, Buenos Aires.
Gonsálvez Botelho Raúl (1974) Proceso al sub imperialismo brasileño, EUDEBA, Buenos Aires.
Jaguaribe Helio (1972) Crisis y alternativas de América latina: reforma o revolución, Paidos, Buenos Aires.
Jauretche Arturo (1957) Brasil crece en la industria y en el mapa a medida que nosotros nos achicamos, Revista Que, N 156, Buenos Aires.
(2008) Ejército y política, Corregidor, Buenos Aires.
Kathryn Sikkink (2009) El proyecto desarrollista en la Argentina y Brasil: Frondizi y Kubitschek, Siglo XXI, Buenos Aires.
Lula y Chávez en el Foro de Porto Alegre, Lemonde Diplomatique, Buenos Aires.
O´Farrell J. y Villafañe S. (2013) Macroeconomía y empleo en Argentina y el Brasil en los 2000” Revista del Trabajo, Año 9, N 11, Buenos Aires.
Piñeiro Iñiguez Carlos (2004) La Nación sudamericana, Nuevo Hacer, Buenos Aires.
Rapoport M. y Madrid E. (2011) Argentina Brasil, de rivales a aliados, Capital Intelectual, Buenos Aires.
Sader E. y García M. A. (2010) Brasil entre el paso y el futuro, Capital Intelectual, Buenos Aires.
Singer André (2013) Los sentidos del lulismo ¿será el lulismo un reformismo débil?, Revista del Trabajo, Año 9, N 11, Buenos Aires.
Viera Vargas Everton (2014) La Argentina y América del Sur en la inserción internacional del Brasil, GESTAR, Año 4, N 13, Buenos Aires.




[1] Brasil es el primer productor y exportador mundial de carne bovina y de cuero (30 % del mercado mundial).
[2] Brasil tiene la mayor población negra fuera de África. Según el Censo de 2010 97 millones de habitantes son negros o mulatos sobre un total de 190 millones (Explorador 2013: 3).
[3] El presupuesto militar de Brasil supera a la sumatoria del resto de los países Sudamericanos (Explorador 2013: 51).
[4] China es el principal aliado comercial de Brasil, Estados Unidos es el segundo y la Argentina el tercero (Vieira Vargas 2014: 59).
[5] Bolsa Familia reunió y profundizó los objetivos de los programas Bolsa Escola, Bolsa Alimentacao o Auxilió Gas. En 2010 alcanzó a 13 millones de familias y la inversión implicó el 0,4 del PBI de Brasil (O´Farrell y Villafañe 2013: 118)

miércoles, 7 de octubre de 2015

Presentación del "Modelo Argentino para el Proyecto Nacional"


La Subdirección de Estudios y Archivos Especiales de la Biblioteca del Congreso de la Nación invita a la presentación de la última versión de Modelo Argentino para el Proyecto Nacional de Juan Domingo Perón, realizada por Oscar Castellucci sobre los manuscritos del Coronel Damasco.



Francisco Pestanha (Universidad Nacional de Lanús)

Iciar Recalde (Universidad Nacional Arturo Jauretche)

Oscar Castellucci (BCN - Universidad Nacional de La Plata
Coordinador de la colección "JDP, los trabajos y los días" )

7 de octubre a las 18hs en el Auditorio Leonardo Favio
Espacio Cultural de la Biblioteca del Congreso Nacional

Calle Alsina 1835 - CABA

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