jueves, 23 de marzo de 2017

¿Existe la PESADA HERENCIA?

Aritz Recalde, marzo 2017

El Presidente de la Nación y su Gabinete se comportan como si estuvieran en campaña electoral. Raramente atienden los problemas que el pueblo les encomendó resolver al momento de ponerlos en el gobierno. Todas las limitaciones de su gestión y los negativos resultados económicos y sociales de sus políticas, son atribuidos a la supuesta PESADA HERENCIA recibida.
Al ser consultado por los inconvenientes de la inflación, la recesión económica o por el aumento de la pobreza, Mauricio Macri acostumbra a reiterar meramente que “hace cinco años que el país no crece”. Suele afirmar taxativamente que los casi 40 % de inflación o la caída del PBI 2,3 % en el año 2016, son el resultado de que “los argentinos decimos la verdad y ya no mentimos”. Su inusitada capacidad para beneficiar a los grupos poderosos (bancos, exportadoras y empresas de servicio) y su evidente dificultad para hacer marchar economía, serían el resultado de la PESADA HERENCIA y de que antes el INDEC mentía y de que ahora dice la verdad.
Paradójicamente y pese al supuesto de la transparencia estadística, el Director del INDEC Jorge Todesca y Mauricio Macri echaron a Graciela Bevacqua. Ésta última era la Directora Técnica del organismo y adquirió notoriedad por que se enfrentó a Guillermo Moreno en el año 2007. Según Todesca, echaron a Bevacqua por el hecho de que la directora suponía estar “en una torre de marfil”. La funcionaria saliente se defendió aduciendo que “no se pueden dar estadísticas creíbles en dos meses”
Dejando de lado si los datos del INDEC que cita Macri deben interpretarse según Todesca o a partir de las limitaciones denunciadas por Bevacqua, nos interesa rescatar algunos datos del Organismo que demuestran que el Presidente miente o que está mal asesorado.

¿El país no creció en los últimos cinco años?
A diferencia del planteo de Macri y según datos oficiales del INDEC dirigido por Jorge Todesca, el PBI de la Argentina creció 2,1 % en el año 2015. El informe que fue presentado por el Director del Organismo no es secreto de Estado y fue difundido por los diarios Página 12 (31-03-16), Clarín (30-03-16) y Ámbito Financiero (30-03-16).
En el último mes de enero el INDEC publicó un relevamiento laboral con información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Allí quedó demostrado que en el año 2015 creció el empleo y que la pérdida de puestos de trabajo se inició recién en 2016.


1 trimestre 2015
4 trimestre 2015
1 trimestre 2016
3 trimestre 2016
Puestos de trabajo
6.470.425
6.532.065
6.507.402
6.404.160
INDEC: “Informes Técnicos vol. 1 nº 5 enero 2017”.

¿Existe la pesada herencia?
Néstor Kirchner encontró el país sumergido en la mayor crisis de la historia argentina. En el terreno económico el PBI, la inversión y el consumo cayeron estrepitosamente en el año 2002.
Lejos de las opiniones de Mauricio Macri y luego de diez años de gobierno peronista el PBI y el consumo público se duplicaron y la inversión se cuadriplicó.

 (**)
1993
1998
2002
2013 (*)
PBI a precios de mercado
236.504
288.123
235.236

489.322
Inversión Bruta interna
45.069

60.781

26.533

112.896
Consumo público
31.953

35.249

33.820

66.073
Elaboración propia con datos del INDEC.
(*)  El INDEC publicó el dato como “Estimaciones preliminares” por no disponer información del IV trimestre.
(**) En millones de pesos a precios de 1993.

El histórico proceso de recuperación económica tuvo un efecto directo en la producción de nuevos puestos de trabajo. La sumatoria de desempleados y sub-ocupados en el año 2003 era de 38,1%. En el año 2013 la misma cifra bajó a 15,9 % y si bien siguieron existiendo problemas, en términos históricos se produjo una evidente mejoría.

(*)
2003
2013
Desempleo
20,4

7,9

Sub ocupación
17,7
8
Elaboración propia con datos del INDEC
                                                                              (*) Aglomerados urbanos

Según el INDEC, la indigencia era de 27 % en el año 2003 y en 2013 bajó al 1,4% como resultado de la reactivación económica y de la implementación de políticas de transferencia de ingresos impulsadas desde el sector público (AUH, universalización de las jubilaciones o becas PROGRESAR).

Miente, miente, que algo quedará
Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”. Joseph Goebbels

CAMBIEMOS intervino el INDEC y expulsó a Graciela Bevacqua de manera similar a Guillermo Moreno en el año 2007. En lugar de la funcionaria saliente designaron a Fernando Cerro, quien había sido denunciado anteriormente por Alfonso Prat Gay. La actitud de Moreno fue caracterizada como propia de una “patota”. La misma acción realizada por Todesca, fue difundida como un “problema de comunicación”.
Las afirmaciones del Presidente y de sus voceros acerca de que el país no creció y no generó empleo en los últimos cinco años, se contradice con los informes elaborados por Jorge Todesca a quién Mauricio Macri puso de Director del INDEC.  

Es real CAMBIEMOS recibió un país con problemas que son el resultado de la dependencia estructural de la Argentina. Los datos son evidentes y el gobierno anterior con aciertos y con muchas limitaciones, impulsó un ciclo de crecimiento económico y de mejora social que Macri no debería negar, sino que podría retomar como una base y mejorarlo.
CAMBIEMOS encontró un contexto internacional caracterizado por la recesión del principal aliado comercia (Brasil) y por la baja de crecimiento del segundo (China). EUA, Inglaterra y buena parte del mundo está impulsando medidas proteccionistas, dificultando aún más la situación del país.
En este complejo panorama, CAMBIEMOS en lugar de convocar un gobierno de unidad nacional para matizar los males del contexto internacional, se abocó a transferir riquezas a los bancos, las exportadoras de cereales y a las empresas de servicios y las de capital familiar y de los CEOS. Los resultados están a la vista: recesión y caída del PBI, la inflación más alta de los últimos quince años, aumento exponencial de la deuda externa, cierre de empresas y subas del desempleo, la pobreza y la indigencia.

En el primer año CAMBIEMOS se abocó a pagarle a los grupos económicos y aumentó los empleos públicos de sus aliados -en paralelo a la expulsión de agentes estatales de otras orientaciones-. El segundo año y posiblemente por ser electoral, está orientando su política a mantener un ajuste gradual sobre los trabajadores y la PYME nacional. El próximo año ya adelantaron que van a implementar mayores aumentos de tarifas, una nueva apertura de las importaciones y una reducción del aparato del Estado (privatizaciones, expulsión de trabajadores y desarticulación de la capacidad regulatoria de todas las áreas).

De profundizarse la tendencia, el nuevo gobierno que asuma en el año 2019 va a encontrar una verdadera PESADA HERENCIA.








martes, 21 de marzo de 2017

Yo no construí la bomba, sólo demostré que existía

Entrevista a Michal Kosinski: el uso político de la psicología en Internet y redes sociales
19 febrero 2017

(Resumen de algunos pasajes)


 El 9 de noviembre sobre las 8:30am, Michal Kosinski se despertaba en el Hotel Sunnehus en Zurich. El investigador, de 34 años, había venido a dar una charla al Instituto Federal de Tecnología Suizo (ETH) sobre los peligros del Big Data y la revolución digital. Kosinski da estas charlas con frecuencia en todo el mundo. Kosinski es experto en psicometría, una rama de la psicología donde se miden y cuantifican variables psicológicas. Cuando encendió la televisión esa mañana, descubrió que la bomba había explotado: En contra de lo previsto por los mejores estadistas, Donald J. Trump había sido elegido Presidente de los Estados Unidos.

Durante un rato, Kosinski observó las celebraciones de la victoria de Trump y los resultados de cada estado. Tenía el presentimiento de que el resultado de las elecciones tenían algo que ver con sus investigaciones. Respiró profundamente y apagó la televisión.

Ese mismo día, una pequeña y poco conocida empresa británica ubicada en Londres enviaba una nota de prensa: “Estamos encantados de que nuestro revolucionario método de comunicación basado en datos haya jugado un papel tan importante en la extraordinaria victoria del presidente electo Donald Trump”, firmaba un tal Alexander James Ashburner Nix. Nix es británico, de 41 años, y CEO de Cambridge Analytica. Siempre luce inmaculado en trajes a medida y gafas de diseño, con su ondulado pelo rubio peinado hacia atrás.

¿Cómo de peligroso es el Big Data?

Todo aquel que no haya pasado los últimos cinco años viviendo en otro planeta estará ya familiarizado con el término Big Data. Big Data significa que todo lo que hacemos, ya sea online u offline, deja una huella digital. Cada compra que hacemos con nuestras tarjetas, cada búsqueda que hacemos en Google, cada sitio al que vamos con nuestro teléfono en el bolsillo, cada “me gusta” es recolectado. Especialmente cada “me gusta”. Durante mucho tiempo, no estaba del todo claro qué uso podríamos darle a esta información – más allá de recibir anuncios de medicamentos para la presión sanguínea tras haber buscado en Google “reducir presión sanguínea”. Tampoco estaba claro si el Big Data pondría en peligro o beneficiaría a la raza humana. El 9 de Noviembre supimos la respuesta. La compañía detrás de la campaña online de Trump, así como la del Brexit, era una compañía de Big Data: Cambridge Analytica, cuyo CEO es Alexander Nix.

Facebook (…) Kosinski demostró que con una media de 68 “me gusta” de un usuario, era posible predecir su color de piel (en un 95 por ciento), su orientación sexual (88 por ciento) y su afiliación al partido Demócrata o Republicano (85 por ciento). Pero no acababa ahí. Inteligencia, religión, consumo de alcohol y tabaco, podían predecirse. De estos datos, podía incluso saberse si los padres de una persona estaban divorciados. La robustez del modelo podía ilustrarse sobre cómo de bueno era éste prediciendo las respuestas del sujeto. Kosinski continuó trabajando en su modelo de forma incesante: en poco tiempo, el modelo era capaz de evaluar a una persona mejor que un compañero de trabajo, basándose sólo en 10 “me gusta”. 70 “me gusta” eran suficiente para para hacerlo mejor que un amigo, 150 mejor que sus padres, y 300 mejor que su pareja. Más “me gusta” podían incluso predecir más de lo que la misma persona sabía sobre ella misma. El día en que Kosinski publicó estos descubrimientos, recibió dos llamadas de teléfono: Una amenaza de denuncia y una oferta de trabajo. Las dos eran de Facebook.
Kosinski y su equipo pueden predecir valores de los Big Five basándose en el número de fotos de perfil o cuántos contactos tiene una persona (buen indicador de la extraversión). Pero también revelamos información cuando estamos offline. Por ejemplo, el sensor de movimiento de nuestros teléfonos indica cómo de rápido nos movemos y cómo de lejos viajamos (lo cual tiene correlación con inestabilidad emocional). Nuestro teléfono, concluye Kosinski, es un gran cuestionario psicológico que siempre estamos rellenando, ya sea consciente o inconscientemente. Lo mejor es que, sin embargo -y esto es clave- también funciona al revés: tus datos no sólo pueden generar un perfil psicológico, sino que pueden usarse al revés para encontrar ciertos perfiles de personas: padres con ansiedad, introvertidos furiosos, por ejemplo – ¿o quizás incluso todos los demócratas indecisos? Básicamente, lo que Kosinski había inventado era un buscador de personas.

¿Pero qué pasaría, se preguntaba Kosinski, si alguien abusara de su buscador de personas para manipular a la gente? Comenzó a añadir advertencias a casi todo su trabajo científico. Su método, advertía, “podía suponer una amenaza para el bienestar, libertad e incluso, para la vida del individuo”. Pero parece que nadie entendió lo que quería decir.


CAMBRIDGE ANALYTICA. El mayor potencial de la compañía: novedoso marketing político -microtargeting- midiendo la personalidad de la gente por sus huellas en la nube, basado en el modelo OCEAN.
El 19 de Septiembre de 2016 llegó; las elecciones americanas se acercaban rápidamente. “Pronto me llamareis Mr. Brexit”, Trump twiteaba recientemente, de forma un poco críptica, unas semanas antes. Algunos analistas políticos ya habían percibido algunas similaridades inquietantes entre la agenda de Trump y la de la del movimiento de Leave del Brexit. Pero pocos habían caído en la reciente contratación de una compañía de marketing llamada Cambridge Analytica.

Hasta este momento, la campaña digital de Trump había consistido en básicamente una persona: Brad Parscale, un emprendedor publicitario y fallido fundador de una startup que creó una web para Trump por 1500 dólares. Trump, con 70 años, no es demasiado amante de la tecnología -ni siquiera tiene ordenador en su escritorio. Trump no usa emails, según revelaba su asistenta personal. Ella misma le insistía en tener un smartphone- desde donde ahora twittea sin parar.

Hillary Clinton, por otro lado, confiaba plenamente en el legado del primer “presidente de redes sociales”, Barack Obama. Tenía la lista de direcciones de todo el Partido Demócrata, conseguido gracias a análisis de alta tecnología de “BlueLabs” y recibía soporte de Google y DramWorks. Cuando se anunció en junio de 2016 que Trump había contratado a Cambridge Analytica, el “establishment” de Washington renegó y lo criticó. ¿Extranjeros en trajes a medida que no entienden ni nuestro país ni nuestra gente? ¿En serio?
Al final de 2014, Cambridge Analytica se había involucrado en las campañas electorales de Estados Unidos, en un principio como consultora para el republicano Ted Cruz, subvencionado por el reservado billonario del software Robert Mercer. Todos en la sala conocían el meteórico ascenso del Senador conservador Cruz. Era uno de los sucesos más extraños de la campaña electoral: ¿Cómo había conseguido el Senador Cruz llegar a ser la última competencia directa de Trump para las primarias Republicanas, subiendo del 5 al 35 por ciento? “¿Cómo lo hizo?”. Hasta ahora, explica Nix, las campañas electorales se han basado en conceptos demográficos. “Una idea ridícula. La idea de que todas las mujeres debían recibir el mismo mensaje sólo por su género o que todos los afroamericanos debían hacerlo por su raza.” Lo que Nix quiere decir es que los demás han confiado en la demografía, mientras que Cambridge Analytica está usando psicometría.


Nix pasa a la siguiente diapositiva: cinco caras diferentes, cada una correspondiente a un perfil de personalidad. Es el Big Five, o el modelo OCEAN. “En Cambridge”, comenta Nix, “somos capaces de crear un modelo para predecir la personalidad de cada uno de los adultos en los Estados Unidos de América.”. (…) Nix explica cómo su compañía consigue estos resultados. Primero, Cambridge Analytica compra datos personales de distintas fuentes como registros de propiedades, datos de transporte, de compras, tarjetas de bonus, pertenencia a clubs, que revistas lees, a qué iglesias vas, etc. Nix enseña los logos de varias compañías especializadas en este tipo de información como Acxiom y Experian -en los Estados Unidos, casi toda la información personal está a la venta. Por ejemplo, si quieres saber dónde vienen las mujeres judías, puedes comprar la información, con números de teléfono incluido. Luego, Cambridge Analytica agrega todos esos datos con la lista miembros del Partido Republicano y datos online como los “me gusta” de facebook- hoy en día la compañía dice no usar datos de facebook y calcula un perfil de personalidad de Big Five. Las huellas digitales de repente se convierten en una persona real, con miedos, necesidades, intereses y dirección física.

Y Cambridge Analytica advertía: “Hemos creado perfiles de todos los adultos de Estados Unidos, 220 millones de personas”, se enorgullecía Nix. (…) Nix enseña cómo pueden dirigirse de forma distinta a votantes que han sido categorizados psicológicamente, usando como ejemplo el derecho al uso de armas, la Segunda Enmienda: “Para un público neurótico y diligente, la amenaza de un robo -y la póliza de seguro de un arma”. Una imagen a la izquierda muestra la mano de un ladrón rompiendo una ventana. A la derecha, una foto de un hombre con su hijo contemplando el atardecer, ambos con armas en la mano, disparando a patos. “Por otro lado, para un público más cercano y afable. Gente que se preocupa de las tradiciones, los hábitos, la familia”.

(…)  El día del tercer debate entre Trump y Clinton, el equipo de Trump probó 175 mil variaciones de sus argumentos para encontrar la mejor, todo basado en Facebook. Los mensajes se distinguían en su mayoría por detalles microscópicos, con el objetivo de llegar al espectador de la mejor forma posible: diferentes cabeceras, colores, ilustraciones con fotos o vídeos. El perfeccionismo llegaba hasta los grupos más minoritarios, explica Nix en una entrevista a Das Magazin. “Podemos llegar a pueblos o bloques de apartamentos de una forma concreta. Incluso a particulares”.

(…) El equipo integrado de Cambridge Analytica, aparentemente sólo 12 personas, recibió 100.000 dólares de Trump en Julio, 250 mil en agosto, y 5 millones en septiembre. Según nuestras últimas conversaciones con Mr. Nix, ganaron más de 15 millones de dólares en total.

Y los efectos fueron radicales: Desde Julio de 2016, los “corredores” de Trump que iban puerta por puerta tenían una aplicación móvil donde podían identificar las ideas políticas de los habitantes de una vivienda.
Esto no es nada nuevo. El equipo de Clinton hizo cosas similares -pero hasta donde sabemos, no crearon perfiles psicométricos. Cambridge Analytica, sin embargo, dividió la población americana en 32 tipos de personalidades, y se enfocó en sólo 17 estados.

Los resultados iniciales, a los que ha tenido acceso Das Magazin, son alarmantes: El estudio muestra que la efectividad del método de la publicidad personalizada por perfil puede conseguir un 63 por ciento más de clicks y un mil 400 por ciento más de conversión en campañas publicitarias en facebook dirigidas a personas basadas en sus características específicas. Demuestran además la escalabilidad de este método, mostrando como la mayoría de las páginas de facebook que promocionan productos o marcas están muy marcadas por la personalidad de sus miembros, y que una gran parte de consumidores pueden ser bien categorizados basados en su reacción con una sola página de facebook.

El mundo está del revés. Gran Bretaña deja Europa, Donald Trump es presidente de los Estados Unidos de América. Y en Stanford, el investigador polaco Michal Kosinski, que quería advertir sobre el riesgo de usar el análisis psicométrico en la publicidad política, sigue recibiendo emails acusatorios. “No”, dice Kosinski con calma mientras agita su cabeza, “esto no es culpa mía. Yo no construí la bomba. Sólo demostré que existía”.

Nota: Este artículo es una traducción personal al castellano del original “Ich habe nur gezeigt, dass es die Bombe gibt”, publicado por Das Magazin. La traducción no se hizo en base al original alemán, sino a una versión inglesa ahora desaparecida, encontrada en aNtiDiTe Zine, y que ahora está disponible en VICE.


Murió David Rockefeller.


Gabriel Merino, 21 de marzo de 2017 


Vaya paradoja, justo en el inicio de la semana de la memoria... 
Y vaya paradoja porque Matínez de Hoz, el ministro de economía emblema del golpe cívico-militar neoliberal, era asesor del Chase Manhattan Bank de Rockefeller (además de gran terrateniente, miembro prominente de la Sociedad Rural Argentina y CEO de Acindar). De hecho Rockefeller tuvo elogiosas palabras para con Martínez de Hoz. 
El Chase Manhattan Bank es ahora el banco norteamericano JP Morgan Chase Manhattan. Allí trabajó y se formó el actual ministro de Finanzas Luis Caputo, que tiene el récord de emisión de deuda por 77.000 millones de dólares en un año. Gran parte de dicha deuda se emitió a través del JP Morgan, que ganó enormes comisiones. El festival de timba financiera está en pleno proceso y, como siempre, causará estragos...
Además, por el JP Morgan pasó Pray Gay y dos cuadros más del gobierno actual. 

Hoy como ayer, el proyecto del capital financiero transnacional es el mismo, aunque actualizado y reconfigurado: el hiper endeudamiento (en 1976 la deuda pública era 4000 millones de dólares y en 1983 ascendía a 28.0000), disminución de los salarios (del 50% del PBI al 34%), aumento del desempleo (del pleno empleo de 1974 a casi un 10% de desempleo en 1977-1978), timba financiera en detrimento de la producción y el trabajo, apertura comercial indiscriminada que destruye la industria nacional, etc.

En ese entonces, para llevar adelante el plan de "miseria planificada" y desnacionalización tuvieron que llevar adelante un genocidio. Hoy los cuadros del poder financiero transnacional llegaron al poder por los votos, aunque sin manifestar sus verdaderos objetivos. 

Hoy el contexto es muy diferente y la democracia (al menos formal y delegativa) está consolidada. Pero ya empiezan a hablar de suspender las elecciones legislativas (Michetti dixit) y de profundizar la represión frente a las protestas populares de los sectores afectados por las políticas de gobierno (Bullrich dixit) porque observan que no pueden llevar a fondo sus plan de miseria planificada en beneficio de unos pocos.

lunes, 20 de marzo de 2017

¡Cuidado con los idus de marzo! (*)

Por Omar Dalponte - marzo 2017

Alguien -suponiendo que alguien del “equipo” que la mitad de los argentinos reconoce como gobernante haya leído alguna vez, aunque sea accidentalmente, a Shakespeare- tendría que haberle dicho al ingeniero Mauricio Macri ¡Cuídate de los idus de marzo!”. Si bien es cierto que los primeros quince meses de la gestión macrista fueron, para ellos, de relativa tranquilidad, algo se venía venir desde el horizonte del pueblo.
2016 y parte de 2017 fueron blandos para los que aumentaron sus riquezas y extremadamente duros para las clases populares. La pobreza y el hambre recorren impiadosamente las zonas donde habitan los sectores más humildes de nuestra Argentina. Se sienten con fiereza en los barrios periféricos de las grandes ciudades y ya comienzan a introducirse en los hogares que hasta hace poco, sin que les sobrara demasiado, por lo menos podían presentar un plato de comida en la mesa, afrontar un alquiler y hasta darse un paseíto los fines de semana.
Los meses del verano, habitualmente de cierta serenidad y de disfrute en años anteriores, esta vez fueron políticamente  calientes, tanto como los días insoportables que tuvimos que padecer por las elevadas temperaturas agravadas por los cortes de luz, los aumentos desmedidos de los precios, la desocupación en crecimiento y la amenaza de pérdida del trabajo que sufren los que aún lo tienen pero penden de un hilo por el estado catastrófico de la economía y la insensibilidad de las grandes empresas a las que les conviene un ejército de desocupados para imponer salarios miserables.
Llegó marzo. Y de arranque nomás hubo tres días de movilizaciones populares que sin dudas marcaron un punto de inflexión en este proceso neoliberal que, por soberbia, necedad e incompetencia, no pocos creyeron que navegaría sobre aguas mansas sin afrontar turbulencia alguna. Sopapos del movimiento obrero, de los docentes y de nuestras mujeres al gobierno conservador radical, y también a quienes la comodidad de los despachos oficiales suele ser más tentadora que la obligación de representar a los trabajadores.
Hay situaciones que se repiten como fotocopias. Pero otras son irrepetibles después que el pueblo, en su más genuina esencia, alcanza  un nivel de conciencia determinado. Así, como luego del primer peronismo de 1945/55, los trabajadores supieron de sobra que hacer para no resignar los derechos ganados y estuvieron dispuestos a resistir heroicamente primero, para avanzar hasta  obtener triunfos históricos notables posteriormente, hoy, conocida la dura época del “menemato” durante la cual había quedado severamente herida la moral de nuestra gente, y con la memoria de la deplorable experiencia de la alianza radical conservadora de De la Rúa, Cavallo y compañía, se sabe que las conquistas logradas en los turnos kirchneristas no  deben perderse, porque si ello ocurre regresaríamos a los peores momentos de nuestro país. Después de lo que generó Néstor Kirchner en los espíritus de gran parte del pueblo, especialmente en los sectores juveniles, y de los importantes avances obtenidos en los dos turnos de Cristina Fernández, quedó una nueva conciencia en marcha que, con sus fortalezas y debilidades, permite proponer una fuerte resistencia al neoliberalismo y elaborar una contraofensiva democrática para colocar nuevamente las cosas en su sitio.
En los días seis, siete y ocho de marzo quedó demostrado que el horno no está para bollos, que el pueblo cuándo se moviliza reclama en voz alta, hacia varias direcciones,  poniendo en su lugar a propios y extraños. Ahora tenemos por delante varias concentraciones que serán de gran envergadura. El 20 y 23 de marzo en Lanús, el 24 en la Ciudad de Buenos Aires y en diversos puntos del país. En repudio a la dictadura cívico militar de 1976 se producirán marchas multitudinarias. El 30 de marzo y el 6 de abril las centrales obreras CTA y CGT han resuelto paros nacionales que, según parece, no serán paros “domingueros”. De cada uno de estos actos masivos saldrá un mensaje que deberá ser tenido en cuenta en los concejos deliberantes, en las legislaturas, en el Parlamento Nacional, especialmente por el “equipo” gobernante conservador radical, y también ´por nuestra propia dirigencia política, social, sindical y empresaria.
Marzo, en principio, abrió el camino. Camino que habremos de recorrer con acciones y propuestas democráticas orientadas siempre a lograr la felicidad de nuestro pueblo. Sin olvidar que en agosto habrá que elegir a los más honestos y capaces para dar la gran batalla electoral de octubre. Sin olvidar –nosotros los peronistas- que es necesario poner en movimiento al Partido Justicialista, que los trabajadores deben ocupar lugares en las listas de candidatos porque los laburantes necesitan opinar donde se hacen las ordenanzas y las leyes, que la unidad del movimiento obrero es imprescindible y que resulta indispensable una construcción política nacional, popular, amplia y realmente participativa que de carnadura al Movimiento Nacional que hoy carece de una conducción efectiva. Mucho hay para pensar. Mucho hay para realizar. Ninguno de nosotros debe permitirse ser indiferente ante los desafíos que tenemos que afrontar en busca de la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política que sólo son posibles con la definitiva liberación nacional y social de nuestra Patria.

(*) ¡Cuidado con los idus de marzo!. Frase hecha famosa por Shapeskeare en su obra “Julio César”, de 1599, en la que recreaba la conspiración que acabó con el asesinato del mandatario.

jueves, 16 de marzo de 2017

Estudios sobre Brasil


Repensar positivamente el populismo


                                                                                                      Alberto Buela - marzo 2017

Al ganar Trump en los Estados Unidos todos aquellos movimientos populistas que se venían desarrollando desde hace algunos años en Europa se potenciaron: Le Pen en Francia, Hofer en Austria, Grillo en Italia, Amanecer dorado en Grecia, el Partido de la Independencia en Gran Bretaña, Alternativa para Alemania, Jobbik en Hungría, el Partido Popular Danés, los Verdaderos Finlandeses, el Partido de la Libertad en Holanda, etc.
Sobre el populismo todos han, y hemos escrito[1], el último del que tenemos noticias es el pensador francés Alain de Benoist [2].
La erudita más prestigiosa sobre el tema, la inglesa Margaret Canovan lo define: “el término populismo se usa comúnmente a modo de diagnóstico de una enfermedad”[3], lo que da la orientación principal a todos los estudios académicos sobre el tema.
A la visión peyorativa sobre el populismo es a la que queremos responder en esta pequeña meditación.
La experiencia histórica nos muestra que el populismo, en Rusia, Estados Unidos, Brasil, Francia o Argentina, fue desde sus comienzos una reacción popular al orden constituido. Hoy ese tipo de populismo no existe más, pues muestra otro cariz diferente. En Suramérica, donde el populismo sentó sus reales más duraderos y significativos, con Getulio Vargas en Brasil, Perón en Argentina, Ibáñez del Campo en Chile, Velasco Ibarra en Ecuador, Paz Estensoro en Bolivia, Pérez Jiménez en Venezuela, hoy ha dejado de existir. Los populismos europeos actuales son diferentes, no hay líderes o caudillos que movilicen a las masas sino políticos del establishment disconformes con los que le tocó en parte. Ninguno de entre ellos plantea una verdadera revolución sino, en el mejor de los casos, un reacomodamiento de tareas y funciones. En Europa, como observa el agudo de Benoist, desapareció el pueblo. A fuer de ser sinceros, esto mismo lo observó un muy buen jurista argentino, Luis María Bandieri, hace ya varios años[4].
La democracia, que en su acepción primaria, es el gobierno del pueblo no se pudo plasmar en doscientos años de liberalismo político. La democracia se transformó en gobierno de una oligarquía partidaria. Hoy los partidos políticos además de adueñarse del monopolio de la representación, pues no se puede acceder al parlamento sino solo a través de ellos, pasaron así, de ser un producto de la sociedad civil, a ser un aparato más del Estado. Esto último lo viene denunciando desde hace años el jurista español Antonio García Trevijano[5].
Se hace muy difícil desarmar el andamiaje ideológico que la izquierda ha formado sobre el populismo pues ella tiene el monopolio de la cultura en Occidente, pero a pesar de ello, y desde ella, se vienen escuchando estos últimos años algunas voces, como la de Ernesto Laclau quien en su Razón populista[6] intenta un cierto rescate. (ad infra carta ad hoc).
Es que Laclau como nosotros tuvo la experiencia existencial del populismo en el poder y siendo chicos vivimos como el club deportivo, la parroquia, la escuela, el barrio y sus vecinos y la familia nos contenían formando una comunidad en donde nosotros nos fuimos formando y desarrollando. Así, esa relación de pertenencia y libertad entre individuo y comunidad la vimos realizada efectivamente.  En aquella época, cerca 1950, eran muy fuertes aún las comunidades de inmigrantes que por millones habían llegado a Argentina, entre los cuales estaban los padres portugueses de Laclau. Inmigrantes que no son los 70 millones que invadieron Europa y que no se integran a su modo de vida y valores, sino que nosotros tuvimos, gracias al populismo: inmigración con integración.
La idea de comunidad tan común a los populismos, al menos a los suramericanos al estilo de Perón o de Velasco Ibarra, en donde no se puede concebir a un hombre libre en una comunidad que no lo sea, es un legado que ha quedado inscripto con letras de molde en nuestras sociedades, de ahí que aún hoy, el Ecuador puede respirar en sus excelentes planes de educación y Argentina en su medicina social, algo de aquel viejo ideal comunitarista enarbolado por nuestros populismos.
A contrario sensu, Europa no puede esperar nada de estos nuevos populismos, mal que le pese al brillante de Benoist, porque las comunidades nacionales se licuaron en un hibrido como la Unión Europea y los pueblos se replegaron hasta perder sus tradiciones: nadie da la vida hoy por Juana de Arco en Francia. Europa es hoy, en orden a sus pueblos, una naranja exprimida que no da jugo.
El caso de Trump es distinto. Estados Unidos, además de ser la primera potencia mundial y tener el doble de poder militar y capacidad bélica que Rusia, China, Francia e Inglaterra juntos, solo tiene que salvarse primero él. No tiene ninguna atadura internacional que lo condicione. El populismo de Trump no es el de crear una nueva sociedad, no es el de hacer una revolución, al estilo de las que hemos tenido en América del Sur, sino solo y simplemente el “salvarse ellos”. Y, probablemente, lo consiga, si es que no le pasa lo de JFK.



[1] Buela, Alberto: Populismo y popularismo, Buenos Aires, Ed. Cultura et Labor, 2003
[2] De Benoist, Alain: Le moment populista, Paris, Ed. Guillaume de Roux, 2017
[3] Canovan, Margaret: Populism, Hartcourt Jovanovich, Nueva York-Londres, 1981, p.300
[4] Bandieri, Luis María: Hacia donde va el pueblo, Buenos Aires, circa 2005
[5] García Trevijano, Antonio: Teoría pura de la república, Madrid, Ed. Buey mudo, 2010
[6] Laclau, Ernesto: La razón populista, Buenos Aires, FCE, 2005

El legado de Correa y la estrategia geopolítica de los Estados Unidos

 24 Febrero 2017
 
Escrito por Miguel Ángel Barrios y Norberto Emmerich
 
 
Estas líneas vienen cargadas con el peso de las circunstancias. No hay nada más verdadero que las palabras que fluyen en medio de la política urgente; con frases más o menos bien hilvanadas estamos construyendo verdad histórica, o sea, verdad política.
Las ciencias sociales, tan almidonadas como gustan estar de la neutralidad académica, no son incompatibles con la construcción intersubjetiva de la verdad, siempre parcial y no definitiva. No estamos tentados por la deshonestidad de la neutralidad, el mentiroso manto protector de toda ideología. No existe independencia o soberanía, entendida como una posible y probable capacidad de autonomía en un sistema-mundo asimétrico, desigual, jerárquico e interdependiente, más que dentro de los marcos geopolíticos de la Patria Grande.
La integración sirve siempre y cuando sume, al decir de Aldo Ferrer, densidad nacional. Y qué mejor citar a Juan Domingo Perón, al generar una política del continentalismo que conduzca a la unidad de América del sur como primer paso.
Los movimientos, partidos o gobiernos que se llaman "progresistas" o “socialismos del siglo XXI” remiten a movimientos nacionales y populares que son una actualización residual de los clásicos grandes movimientos o partidos de las décadas del 40 o 50 del siglo XX.
Estos movimientos y partidos nacionales populares nacidos en el post Consenso de Washington se aglutinaron alrededor de un caudillo, plantearon programas de inclusión social luego de la década neoliberal de los 90, buscaron la industrialización (y quedaron a mitad de camino, cerca de una reprimarización de la economía), levantaron las banderas de la movilización social y de la democracia participativa y avanzaron en procesos de integración ensamblando el Mercosur, la Unasur y la Celac.
No parece que haya un triunfo de las derechas simplemente porque se constata un retroceso de las izquierdas. Esta repetición de un axioma vulgar y dogmático de ciertos intelectuales y políticos europeos sigue sin entender la cuestión de fondo, la cuestión nacional latinoamericana irresuelta o inconclusa. Aquellos que tanto gustan hacer de la política un ejercicio matemático de sumas y restas electorales creen que han llegado para quedarse, cuando aún falta resolver si realmente llegaron.
Las izquierdas, entre ellas Correa, levantaron ciertos grados de culto a la personalidad, faltó una planificación sistemática de políticas integrales (al contrario de los movimientos nacionales populares clásicos, verdaderos Estados planificadores como el peronismo clásico o Vargas en Brasil), faltó la articulación de una política educativa y cultural de fondo que genere una ciudadanía común (sigue sin haber reconocimiento de títulos) y faltó resolver en plenitud una geopolítica de infraestructuras. Hubo una sobredosis de discurso más que de acciones estratégicas (el Banco del Sur nunca se concretó), que significó una sumatoria encadenada de debilidades. La muerte de Hugo Chávez, el gran propulsor de esta etapa, profundizó la debilidad. La corrupción extendida dinamitó las mayorías electorales, justo cuando Estados Unidos logra imponer la transparencia como mecanismo de alineamiento sumiso. Como si la política fuera una tarea de ángeles y no de decisores.
 
Tras la derrota del ALCA en Mar del Plata, Estados Unidos repensó la estrategia. Construyó la Alianza del Pacífico, resucitó los acuerdos bilaterales y logró que por primera vez en la historia la derecha llegara al poder por vía electoral. El impensado Mauricio Macri, más por errores del peronismo que por atributos propios, es presidente en Argentina. En Brasil asume Temer montado sobre un golpe de Estado, y América Latina retrocede casi sin librar batalla. Ellos no tuvieron muchos aciertos, nosotros cometimos muchos errores.
 
En Ecuador, el largo legado de Correa es claramente significativo. Un poco más allá, en América Latina, su país y su pueblo obtuvieron autoestima, inclusión social, una reforma educativa, una política de seguridad ciudadana y una apuesta a la integración.
Ecuador era un país institucionalmente decrépito, el presidente cambiaba constantemente y hasta perdió la soberanía monetaria. No había autoridad que pudiera recuperar la identidad ecuatoriana del país ubicado en la mitad del mundo. Por todo el cambio logrado el balance de la historia reservará para Rafael Correa un lugar preponderante.
Pero todo cambio produce al mismo tiempo resistencia e inercia. En ese balance inestable entre avance y permanencia, los cuerpos tienden a estancarse. Aunque el fin de la historia fue una hipótesis llamativa en su momento, sólo figuró en la cabeza de Fukuyama. Los latinoamericanos creímos en la calidad de esa mercadería barata, pero lo cierto es que la historia nunca se detiene, sencillamente no puede.
Lo que sucede en Ecuador tiene un origen lejano en las pretensiones hegemónicas de Estados Unidos. Comprender el itinerario geopolítico de la República Imperial, tal como la definió Raymond Aron, va más allá de los modos y caprichos aparentes de Donald Trump. Aunque golpeado y malherido, el león americano sigue rugiendo.
 
La política exterior de Estados Unidos se instrumentó en sucesivas etapas conocidas como "doctrinas" o "estrategias" de seguridad.
1. George Washington pronuncia su discurso de despedida en 1792. Allí elabora la doctrina del aislacionismo, que consistía en comerciar con el mundo tras una primera etapa de proteccionismo, evitando entrar en disputas con el equilibrio de poder europeo.
2. La Doctrina Monroe fue una declaración unilateral que buscaba garantizar una América hispánica ubicada dentro de su ámbito geopolítico interno, el patio trasero. Nace como una postura opuesta al pensamiento bolivariano plasmado en el Congreso de Panamá de 1826, anteriormente expresado en el discurso de Angostura de 1819.
3. La Doctrina del "Destino Manifiesto", utilizada por primera vez por el periodista norteamericano John Sullivan en 1838, afirmaba que Estados Unidos era el pueblo destinado por la Providencia para regir los destinos de la humanidad. Así Estados Unidos se convierte en una ideología fundamentalista, una teología de la historia.
4. La Doctrina Mahan, luego de la unificación territorial bioceánica, para la cual tuvo importancia la obra geopolítica de Frederik Turner, "La frontera en la historia americana". Estados Unidos ya deja atrás la conquista del oeste y los cowboys y se dedica a los marines y los océanos. Es el almirante Alfred Mahan quien planifica la proyección al mar Caribe y al Océano Pacífico.
5. La Doctrina Spykman. Nicholas Spykman es el pensador geopolítico de la Segunda Guerra Mundial con su obra "Estados Unidos frente al mundo", heredera de la tradición del geopolítico inglés Harlford Mackinder. La cuestión era controlar, a partir de los bordes o rimlands a Japón e Inglaterra, al pivote de la tierra, Eurasia, y aniquilar a América Latina.
 
En esta etapa, Estados Unidos ya era una potencia hemisférica (desde principios del siglo XX), una potencia atlántica (con la segunda guerra mundial) y una potencia pacífica (en la posguerra).
 
6. La Doctrina de la Contención fue impulsada por el demócrata Harry Truman, aunque el verdadero ideólogo fue el diplomático George Kennan. La finalidad era contener a la Unión Soviética. La OTAN fue la expresión institucional de esta estrategia a nivel global y la Doctrina de Seguridad Nacional fue el correlato latinoamericano de combate al comunismo, con dictaduras militares y represión sistemática.
7. La estrategia globalista de ampliación de mercados fue liderada en los años 90s por el sonriente Bill Clinton. Consistía en generar zonas de libre comercio como el Nafta y su ampliación al Alca, que fracasó en Mar del Plata. También buscaba instalar un sistema de libre mercado en Rusia a través del debilitado Boris Yeltsin.
8. La Estrategia de Guerra Preventiva o anticipatoria de George W. Bush tras los atentados a las Torres Gemelas buscaba llevar la lucha contra el terrorismo anticipando cualquier agresión en cualquier espacio geográfico, una estrategia de guerra permanente que aún continúa.
 
Estados Unidos está inmerso en una profunda crisis, hegemónica y comercial. Su hipótesis de conflicto es el pivote Asia-Pacífico y la tríada China-Rusia-Irán, aunque sus amenazas se lanzan sobre su no tan débil vecino mexicano. Sea como fuera, Estados Unidos busca recuperar una hegemonía definitivamente perdida.
El problema de Estados Unidos está adentro, aunque busque la solución afuera, comportamiento típico de las potencias asediadas. Y aunque las derechas locales, desde Macri hasta Lasso, sueñan con las migajas que caen de la mesa americana, Estados Unidos no los dejará entrar al banquete. El panorama internacional no auspicia revoluciones socialistas, pero menos aún promueve alineamientos globalizados. Si Hillary Clinton perdió las elecciones, el neoliberalismo perdió el piso.
El aislacionismo, el proteccionismo y la xenofobia buscan resucitar el sueño de levantarse sobre sus propios pies y caminar sus propios pasos, algo que Estados Unidos en verdad nunca ha hecho. La mitología fundadora de los Padres Peregrinos y su ascetismo calvinista a bordo del Mayflower en 1620 tiene las características fabulosas de todo relato iniciático. Pero la decadencia cultural americana no resiste ni la supervivencia de sus mitos fundacionales.
Estados Unidos no puede responder la gran pregunta de Samuel Huntington, ¿Quiénes somos? Ecuador, gracias a la ardua tarea de reconstrucción significativa de la identidad, sabe ahora mejor que antes ‘Quiénes Somos’.
América Latina sabe que es estratégicamente relevante, ha dado algunos pasos institucionalizados hacia la integración, se ha conservado como la zona de paz más grande del mundo, conserva aún su renta geopolítica de biodiversidad, alimentos, agua y energía.
Falta avanzar, necesita no retroceder. Los que siempre fueron autoritarios, ahora predican democracia; los que construyeron democracia popular ahora parecen autoritarios. Unos tienen problemas, pero los otros no tienen soluciones.
Estas son las reflexiones que nos merecen el legado de Rafael Correa, positivas porque sirven para seguir reconstruyendo el camino estratégico  de la política. Su lucha ha valido la pena.
 
Miguel Ángel Barrios, Doctor en Educación y Doctor en Ciencia Política. Autor de más de quince obras de política latinoamericana de reconocida referencia bbliográfica. Inauguró en Ecuador, por invitación oficial, el Centro de Estudios Estratégicos de las Fuerzas Armadas, con la clase magistral “Geopolítica de América del Sur”. 
Norberto Emmerich, Doctor en Ciencia Política. Autor de varios libros sobre narcotráfico y seguridad. Fue decano del Centro de Seguridad y Defensa del Instituto de Altos Estudios Nacionales, Quito, Ecuador.