miércoles, 28 de septiembre de 2016

NI CALCO NI COPIA


Origen y destino de la Gran Patria Hispanoamericana

 El impacto del descubrimiento y la conquista marcan nuestra peculiar manera de ser americanos y fijan nuestra actual posición en el mundo. El mestizaje es condición, mérito y posibilidad. Nación de patrias lanzada hacia un futuro superador en el camino por reencontrarnos con nuestro origen y destino que es fe y misión de redención americana

 por Iciar Recalde


 Publicado en la Revista de la Secretaría de Prensa de AMSAFE, sindicato de los docentes públicos de la Provincia de Santa Fe]

 "Quien reniega de la historia hipoteca su futuro." Juan Perón
  “No somos europeos. Tampoco indios. Constituimos un pequeño género humano mixto. Somos suramericanos.” Simón Bolívar
  “Interrogamos el pasado para obtener la respuesta del futuro, no para volver a él en melancólica contemplación o para restaurar formas perimidas, sino para que nos enseñase cuáles son los métodos con que se defrauda el presente e impedirlo (…) hemos aprendido que el arte de nuestros enemigos consiste en fraccionarnos en puntos de vista pequeños y reducidos, y ya nadie podrá destruir la visión integral que se ha logrado.”  Arturo Jauretche
  
Parece que todos los 12 de octubre hay que volver sobre lo mismo. Evidentemente, la visión integral que creía arraigada Don Arturo Jauretche en el fragmento de discurso del año 1942 que consignamos como epígrafe, es hoy una quimera. El carácter nacional no es innato, es una empresa que sale bien o mal, que se hace, se deshace, se rehace según la acción vital de un pueblo. En tal sentido, vivimos una profunda crisis de identidad que lamentablemente refuerza nuestra situación semicolonial y comienza por negar una y otra vez  lo que somos, ese “pequeño género mixto” que en boca del Libertador no era nostalgia virreinal ni “indolatría”, sino lisa y llanamente, la asunción del mestizaje forjado por uno de los acontecimientos más trascedente de la historia de la humanidad: la irrupción de Europa en América y la irrupción de América en Europa. Amelia Podetti afirma que Colón no descubre el nuevo mundo, sino que descubre por primera vez el mundo en sentido de totalidad sobre el que se asienta la Modernidad, torciendo de una vez y para siempre el rumbo de la historia occidental en su conjunto.

 Resulta cuanto menos paradójico que en momentos en que nos proponemos reconstruir la Patria Grande para volver a cabalgar la senda de los libertadores, borrando fronteras que coadyuven a liquidar los colonialismos internos, resurjan con virulencia las voces de los profetas del odio que fomentan a través de instituciones y organizaciones financiadas por el extranjero, el desprecio por nuestras raíces comunes, promoviendo conflictos y divisiones internas y hasta inventando rivalidades hacia el interior de nuestros pueblos. Sin lugar a dudas, su objetivo viene a prolongar la fragmentación que experimentó la América española cuando su proceso independentista fue detenido por el imperialismo inglés que hizo de las ciudades puerto galeones del desguace de la unidad hispanoamericana a la deriva de una serie de nacionalidades más o menos postizas.

 La contracultura de la globalización que promueve el extravío de la línea nacional y la sumisión a los cánones europeos o yanquis tiene consecuencias que se erigen como serios obstáculos para el necesario proceso identitario que el pueblo argentino y los pueblos hermanos necesitan darse para trazar las estrategias adecuadas de un proyecto de liberación nacional y continental aún aplazado y cuyo aplazamiento, duele. Duele en nuestro raquitismo económico y en las cifras de mortalidad infantil por hambre de sur a norte y de norte a sur del continente. Tan colonizados somos que si los unitarios despreciaban el país por criollo, la oligarquía por gringo, ahora resulta que venimos nosotros a despreciarlo por mestizo, por  “no originario“, como si existiera algún pueblo realmente originario del lugar que habita. En tal sentido, la fobia antihispánica de raíces protestantes, liberales y anglófilas y de yapa, proindígena, viene asentando una política de la historia que lastima en lo más íntimo la tradición histórica sobre la que se cimenta la construcción de nuestra nacionalidad. Cancela de un plumazo 500 años de historia, proceso fecundo sin el cual no existiríamos y a través del que se forjó una nueva raza, la nuestra. Nos niega a nosotros mismos y escribe nuestro origen en 1810 y, aún más, sepulta la historia americana en 1492 a costa de un supuesto genocidio perpetrado por la conquista. Es que la Leyenda negra española en América goza de profunda vitalidad. Asentada en un conjunto de relatos denigratorios según los cuales el paso de España por América ha sido enteramente siniestro: una mezcla nauseabunda de crueldad, fanatismo y violencia. Una obra genocida contra bondadosos indígenas (una nueva vuelta de tuerca al mito del “buen salvaje” que parecía ya perimido) a los que se sometió a la esclavitud más atroz. No obstante, no existe ni una sola prueba material real de que tal cosa ocurriera en esos términos, más aún, hay pruebas documentales de lo contrario que, claro está, no habilita la otra cara de la moneda, la de la leyenda rosa, igual de falsa, basada en la legislación de Indias de escaso y parcial cumplimiento en suelo americano. Vamos por partes:

 1. No hubo genocidio en América. Hubo sí una mortandad abrumadora de indígenas por los virus que entraron en el continente con los europeos frente a los cuales no se tenían defensas. Un genocidio requiere que haya voluntad de exterminio y eso no sucedió en la América española, sí en las operaciones de conquista de anglosajones y holandeses, por ejemplo. Claro que existieron casos de brutalidad y abusos pero no fueron éstos origen de la catástrofe demográfica. La imposición de la autoridad y la explotación del trabajo se cumplieron apelando a pautas que, con ojos actuales, fueron inhumanas, no obstante, la tarea de evangelización incorporó a enormes contingentes de hombres y mujeres mancomunados en la creación de una nueva sociedad. Es necesario recordar que la inexistencia de fuertes prejuicios raciales en el español promovió la vertiginosa fusión sexual que dio lugar a la gestación de diversas generaciones que fundieron los rasgos étnicos predominantes en América -ibérico o europeo, amerindio y afronegro- en la unidad de un credo, el católico, y un idioma, el español o su  lengua hermana, el portugués.



2. No existió la esclavitud de indios en América como política expresa de la Conquista. Hubo sí un régimen de trabajo muy duro con jornadas eternas y una retribución miserable, similar al existente en Europa que, reiteramos, con ojos actuales, resulta intolerable. En un tiempo donde la esclavitud seguía siendo una institución social vigente, los españoles por orden real no podían esclavizar a los indios y justamente por eso comenzó la importación de esclavos negros vendidos por los mercaderes árabes y por las mismas tribus africanas. Es necesario advertir, además, que el supuesto paraíso de armonía, libertad y unidad de los pueblos naturales que la Conquista vino a obturar  tampoco existió más que en la cabeza de sus detractores. Existían profundas divisiones en los pueblos americanos que, de hecho, fueron utilizadas conscientemente por los españoles para desarticularlos. Por caso, el imperio azteca desarrollaba el sistema esclavista, sometiendo violentamente a diversos pueblos cercanos y practicaba sacrificios humanos como manera ritual de hacer la guerra.
  
Deformar la historia es mal formar el futuro. Hay que decirlo: la leyenda negra es falaz. No somos españoles, tampoco amerindios. Constituimos "la mayoría étnica" de más de 500 millones de americanos desperdigados a lo largo y ancho del Continente de la Esperanza. La "raza cósmica" de Vasconcelos, el "ser multígeno" de Scalabrini Ortiz, "nuestroamericano" de Ugarte, el "ni calco ni copia" de Mariátegui, la asunción de Juan Perón de que "para nosotros, la raza no es concepto biológico, para nosotros es algo puramente espiritual. Constituye una suma de imponderables que hace que seamos lo que somos y nos impulsa a ser, por nuestro origen y nuestro destino.”
  
El proceso de mestización de nuestros pueblos ha sido tan fecundo a lo largo de los siglos que los indígenas puros no sobrepasan en la actualidad el 5 % de la población total y sólo el 25 % de ellos habla exclusivamente su lengua de origen. Por consiguiente, la construcción de multiplicidad de “originalidades” atomizadas y desarticuladas no hacen más que reforzar el extravío de la noción de pertenencia a la casa común, quedando a merced de las operaciones de las potencias imperiales del tipo "somos distintos, tenemos que crecer por separado" que ha servido siempre para consagrar la división de Hispanoamérica, arte de fraccionamiento al que aludía Jauretche como modo de defraudar el presente. En nuestras patrias chicas los enfrentamientos más amargos han sido y continúan siendo entre paisanos, en muchos casos de igual color y origen pero escindidos a través de “diversidades” inexistentes, salvo para las usinas de fundaciones gringas que puertas adentro de nuestro país hacen jugosos negocios con la supuesta defensa de los “indios.” La diversidad verdadera la conseguiremos sólo cuando logremos que las banderas históricas de cada uno de nuestros países convivan en una sola nación. Lo otro es división, separatismo que pulveriza a través de una presunta "plurinacionalidad" la cuestión nacional pendiente para dividirnos y dominarnos.

 Porque es el presente la plataforma de acción pero origen y destino, arraigo y esperanza, son los únicos horizontes que movilizan a los pueblos hacia el porvenir. No hay presente sin un pasado y un futuro que lo sostengan, el pasado no ha dejado de ser, vive en nosotros, da vida a nuestra pelea cotidiana. En síntesis: un nuevo mundo surgió de la fuerza de los hechos en 1492, un nuevo mundo que nos dio existencia y que nos pertenece. O, en todo caso, debería pertenecernos más y mejor. En tal sentido, el debate en torno al 12 de Octubre continúa siendo medular en la tarea de reelaborar una visión totalizadora del pasado y del presente para que nuestra América readquiera su conciencia perdida y responda a las voces de su destino para cometer la gesta inconclusa de San Martín y Bolívar. Levantar bien altas las banderas de la nacionalidad es en defensa de lo nuestro, desde la raíz de nuestra peculiar personalidad hasta la propia existencia soberana. Urge esforzarnos en darle a nuestra identidad argentina y americana el contenido de justicia, libertad y soberanía que las organizaciones libres del pueblo necesitan para que ese concepto no sea mero  palabrerío vacuo

martes, 27 de septiembre de 2016

EDITORIAL DE FERNANDA VALLEJOS

MUCHO MÁS QUE DOS
23.09.2016

El INDEC publicó esta semana los datos sobre la evolución de la economía, que intentaremos analizar y socializar porque entender cómo funciona la economía, aunque puede perecer tedioso, es importante, en última instancia, para ejercer plenamente nuestra ciudadanía, y tomar decisiones por nosotros mismos.

Veamos ¿qué dice el INDEC? En el segundo trimestre del año el PBI se derrumbó -3,4%. Es que todos los componentes de la demanda cayeron: en primer lugar la inversión. Se desplomó un -4,9%. Anotemos que el gobierno ha sostenido que la Inversión, junto con las exportaciones, constituyen los motores del crecimiento de su modelo económico. En segundo lugar cayó el consumo público, los gastos del Estado, un -2%. O sea que el Estado que antes estimulaba el crecimiento, pasó a convertirse en parte del problema. En tercer lugar cayeron las exportaciones, un -1,9%, el segundo motor del crecimiento está tan fundido como la inversión. Por último, de acuerdo a las mediciones de Todesca, también cayó el consumo de las familias, que explica el 70% del PBI, un -0,1%.

Miremos un poco adentro de esos componentes de la demanda. Dentro de la inversión, hubo una caída brutal en las construcciones, de -15,7%, mayormente obras de infraestructura vinculadas al sector agropecuario y a la actividad petrolera. El informe de ejecución del primer semestre 2016 del Ministerio de Hacienda, ratifica y explica la parálisis de la obra pública: de la partida de $174.000 millones prevista en el Presupuesto 2016, sólo se ejecutó el 46%, en términos nominales, a lo que hay que descontar la alta inflación.

¿Qué pasó con el otro motor, las exportaciones? Miremos los últimos datos publicados sobre Intercambio Comercial. En el mes de julio, primer mes del segundo semestre, las exportaciones cayeron -10,9%. Para los primeros siete meses del año la caída de las exportaciones es de -3,9%. Las únicas que crecieron fueron las de productos primarios, por el aumento de las cantidades exportadas, gracias a los beneficios concedidos por el gobierno, con la devaluación y quita de retenciones, por lo que se liquidaron los stocks que antes se retenían, lo que compensó la disminución de sus precios; en las manufacturas de origen agropecuario (MOA) el aumento de las cantidades no compensó la caída de los precios; mientras que en las manufacturas de origen indutrial (MOI) y combustibles y energía se redujeron tanto los precios como las cantidades.

Por el lado de la oferta, como ya les dije, en el primer semestre cayó el PBI un -3,4%, pero ¿saben qué? Como ya pueden anticipar, hay algo que creció: las importaciones, tuvieron una expansión de +8,7%. Si consideramos los primeros siete meses del año, el aumento en las cantidades importadas fue de 6,4%. Las importaciones de vehículos automotores de pasajeros aumentaron 30,1%, lo que significa que las ganancias garantizadas por el tarifazo ni siquiera se quedaron dentro de nuestro circuito productivo, sino que fueron a parar a una renovación de flota adquirida en el exterior. Alarmantemente aumentaron 8,3% las compras de bienes de consumo. En tanto fueron menores las importaciones de Bienes de capital, Bienes intermedios, Piezas y accesorios para bienes de capital, porque lógicamente, con una industria que se achica, en una economía que se achica, como ya vimos, también se retrae la inversión, que se queda sin estímulos, y, por lo tanto, los bienes para la producción se dejan de comprar. Hubo una caída en Combustibles y lubricantes, por la importante baja de los precios internacionales del petróleo. Sin embargo, un caso paradigmático es el de Chile, donde, mientras las exportaciones descendieron en absolutamente todos los rubros, en conjunto, -17,3%, las importaciones aumentaron 58,8%, principalmente por la decisión del ministro Aranguren de reemplazar a Bolivia como proveedor, con precios casi 130% más altos.

Es decir que los argentinos, tanto las familias, como el Estado y las empresas, consumimos e invertimos menos, pero no sólo eso, dentro de esa menor demanda de consumo y inversión, hubo una parte muy importante de bienes y servicios que no se produjeron con trabajo de los argentinos, con salarios que les pagamos a nuestros trabajadores, sino en el exterior, pagando salarios al resto del mundo, mientras se deteriora nuestra propia realidad, que ya suma, como ustedes saben, 5 millones de nuevos pobres y medio millón de desempleos nuevos, en lo que va del año.

La actividad de la construcción, con la mayor caída, tuvo una disminución de 10,2% en el primer semestre. Según los datos del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), durante el mes de julio, el índice bajó -23,1%. Por su parte, el dato del acumulado durante los primeros siete meses del año registra una disminución de -14,1%. Lo cual pone de relieve, una vez más, que el comienzo del segundo semestre, lejos de marcar un cambio de tendencia, muestra la consolidación de los pésimos resultados de una política que conduce a la economía a un callejón sin salida.

La industria manufacturera registró una baja de -7,9% en el primer semestre. De acuerdo con datos del Estimador Mensual Industrial (EMI), la actividad industrial en julio volvió a caer -7,9%.

El sector agropecuario, de caza y silvicultura también disminuyó, en conjunto, -7,9%. El sector pesca, cayó -15,7%. La minería disminuyó -5,5%.

El sector comercio mayorista y minorista y reparaciones tuvo una caída de -2,1%. También cayeron el sector de actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler un -0,9%, los sectores de servicios comunitarios, sociales, personales un -0,8%, o los servicios de hogares privados que contratan servicio doméstico un -1,3%.

Los resultados son, lisa y llanamente, desastrosos por donde se los mire. Los motores del crecimiento del modelo macrista están fundidos y la economía va marcha atrás desde hace nueve meses.

Siguiendo el informe de ejecución del primer semestre 2016 del Ministerio de Hacienda, el gobierno no está en condiciones de exhibir números razonables ni siquiera en materia de cuentas públicas: el déficit primario (antes del pago de la deuda), fue de U$s14.000 millones, un 40% superior al de igual periodo de 2015, a pesar de los 20.000 empleos públicos destruidos, la parálisis de la obra pública y el tarifazo -supuestamente fundado en el recorte de subsidios- que, en la práctica, no implicó menores transferencias, ya que éstas se expandieron 31%, garantizando super-ganancias a las empresas energéticas y de transporte, cuyos precios se incrementaron exponencialmente, contribuyendo a fogonear el proceso inflacionario y la transferencia regresiva de ingresos.

Por la menor recaudación por derechos de exportación (por eliminación de retenciones y disminución de la alícuota de la soja), del IVA e impuestos internos (por menor nivel de actividad), y el acrecentamiento de los gastos corrientes, el déficit equivale al 26,2% del gasto primario. Descartado el “blanqueo” -hasta el momento marginal- como fuente de financiamiento, sólo queda el mayor endeudamiento que acumula, hasta agosto, 38.159 millones de dólares.

El gobierno no está en condiciones de exhibir números razonables ni siquiera en materia de cuentas públicas: el déficit primario (antes del pago de la deuda), fue un 40% superior al de igual periodo de 2015. Por la menor recaudación y el acrecentamiento de los gastos corrientes, el déficit equivale al 26,2% del gasto primario. Descartado el “blanqueo” -hasta el momento marginal- como fuente de financiamiento, sólo queda el mayor endeudamiento.

Con estos resultados uno podría esperar rectificaciones en la política. Pero el proyecto de Presupuesto 2017 muestra que el gobierno insiste con la misma receta.

La presión tributaria estimada para 2017 es 25,97% del PBI, casi 3 puntos menos que en 2015, o sea que el Estado tendrá menos recursos para afrontar los consumos, transferencias e inversiones. Hay, de hecho, una reducción del gasto primario que descenderá al 22,18% este año y al 21,71% del PIB en 2017, casi 2 puntos menos que en 2015. Es importante destacar que el crecimiento de 35,2% de los compromisos en materia de Seguridad Social, es superior al incremento esperado de los recursos previsionales de 23,5%, ya que el Estado debe afrontar los pagos de jubilaciones de privilegio de la ley llamada de “reparación histórica”, con lo que el déficit previsional para 2017 alcanza al 58,8% de los recursos, lo que plantea serias dudas sobre la sustentabilidad de la reforma, y alimenta el riesgo de venta de títulos y acciones del Fondo de la ANSeS.

La presión tributaria estimada para 2017 es 25,97% del PBI, casi 3 puntos menos que en 2015, o sea que el Estado tendrá aun menos recursos. Hay, de hecho, una reducción del gasto primario que descenderá al 22,18% este año y al 21,71% del PIB en 2017, casi 2 puntos menos que en 2015.
Por su parte, hay un sensible crecimiento de los intereses de la deuda que representarán el 2,36% del PIB este año y el 2,53% en 2017, casi un punto más que en 2015, consecuencia del vertiginoso endeudamiento externo. En términos nominales, el pago de los intereses de la deuda se incrementa, en 2017, un 32,3% con respecto a 2016 (donde a su vez se observa un escalofriante crecimiento de 93% en relación con 2015), llegando a U$s13.763 millones en 2017. En cuanto a la inversión en Infraestructura, en 2017 será de sólo el 2,21% del PIB (menos que el 2,53% comprometido para el pago de los intereses de la deuda).

El endeudamiento público del próximo año será, al tipo de cambio promedio esperado de $ 17,92, de U$s96.380 millones. De ese total, se amortizará deuda (se cambiarán títulos de deuda vieja por nuevos) por U$s58.175 millones, por lo que el gobierno se debe endeudar en U$s38.205 millones para cubrir el déficit fiscal y cancelar la deuda que no puede renovar. De ese total, el gobierno de Macri incrementaría la deuda con el sector privado en U$s 18.500 millones, colocando U$s 10.000 millones en el exterior.

Crecen los intereses de la deuda: representarán el 2,36% del PIB este año y el 2,53% en 2017, casi un punto más que en 2015. En términos nominales, el pago de intereses se incrementa, en 2017, un 32,3% con respecto a 2016 (donde el escalofriante crecimiento es de 93% en relación con 2015). El endeudamiento público del próximo año será de U$s96.380 millones. El gobierno se debe endeudar en U$s38.205 millones para cubrir el déficit fiscal y cancelar la deuda que no puede renovar. La deuda con el sector privado crecerá en U$s 18.500 millones.

En síntesis, el gobierno cierra con un elevado déficit fiscal, supuesto justificativo para el ajuste brutal que viene implementado, tanto este año como el próximo, para lo que debe profundizar la política de sobreendeudamiento, avanzando por un peligroso sendero de insolvencia. Mientras el mismo gobierno estima que la economía operará con déficit comercial (importaciones superiores a las exportaciones) todos los años: U$s 1.866 millones en 2017, U$s 3.800 millones en 2018, y U$s 4.929 millones en 2019. Por lo que no habrá, en ningún año de la gestión Macri, generación de divisas genuinas en la economía argentina.

Evidentemente, la fiesta no era antes, es ahora: una fiesta de deuda e importaciones, donde festejan los de afuera que se quedan con el fruto del esfuerzo de los argentinos que deberemos seguir sacrificando consumo, producción e inversión y resignándonos a la extinción de un Estado equilibrador. O sea, una fiesta a la que ninguno de nosotros estamos invitados, aunque seguramente deberemos pagar, como en el 2001, los platos rotos cuando se agote la posibilidad de seguir financiando de prestado las enormes transferencias al poder económico global.


VI jornadas nacionales de historia


VI Jornadas Psicoanálisis, salud y políticas públicas


Cinco pasos para contrarrestar la vulnerabilidad de los procesos progresistas

Álvaro García LINERA - noviembre 2015

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205209


El vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, recomendó, esta semana, seguir cinco pasos para contrarrestar la vulnerabilidad de los procesos progresistas, esto en la clausura del ciclo en conmemoración de los cien años del nacimiento de José Luis Massera, desarrollada en el Paraninfo de la Universidad de la República Oriental de Uruguay.

La autoridad boliviana explicó que existen « estrategias de contrainsurgencias definidas por gobiernos, empresas y bolsas de valor » que ponen en marcha ciertas vulnerabilidades gestadas internamente con acciones agresivas desde el exterior y señaló que América Latina tiene problemas, dentro del desarrollo de los procesos progresistas, porque ha generado internamente condiciones de vulnerabilidad, « por decisiones propias y esta es gatillada por los mercados externos, pero deben reforzarse para volverse invulnerables mediante reflexiones profundas y sinceras », aseveró.

García Linera señaló que el primer paso « es reconocer y analizar en qué decisiones nos equivocamos », como gobernantes, esto es muy importante para avanzar sin repetir errores.

También, dijo que es necesario luchar, a toda costa, para mantener la unidad del bloque social que fue el constructor del proceso de democratización continental, « esta alianza de sectores indígena-campesinos o de campesinos con sectores obreros, con profesionales, estudiantes, esta alianza que se logró después de mucho tiempo de oscurantismo dictatorial y neoliberal » hay que defenderla, señaló.

Agregó, que la alianza es una construcción virtuosa de hegemonía y de un bloque social de poder que difiere en cada proceso revolucionario y que es necesario « resaltar lo que nos une », agregó.

« En Bolivia, el MAS es una coalición flexible de movimientos sociales y Evo es líder articulador, el reto es cómo mantener esas coaliciones. Y la historia de los gobiernos progresistas y revolucionarios se va a definir al interior de ellos mismos, no por fuera, porque eso sería el retroceso que es el regreso y restauración neoconservadora de un neoliberalismo tardío mucho más feroz, autoritario y destructivo, del que se vivió en los años 80 y 90 », complementó.

García Linera indicó que la tercera recomendación es la capacidad de gestión económica, « la gente nos va a seguir apoyando o nos va a rechazar por cómo orientemos la economía » y depende de la realidad de cada país.

Como cuarta recomendación, el vicepresidente boliviano dijo que cada decisión que se tome debe estar orientada a beneficiar al núcleo duro, « a aquel que no nos va a abandonar nunca, a los más pobres, a los más humildes, a los más maltratados », acotó.

« Si tenemos que distribuir los costos, no los hagamos recaer sobre los más humildes, sino sobre los que tienen más para mantener el apoyo de los que tienen menos. Nunca se debe perder la base de apoyo de tu núcleo duro porque, al fin y al cabo, de ahí venimos y cuando pase todo esto, ahí vamos a volver », agregó.

Y como última recomendación, García Linera señaló el constante proceso que deben desarrollar los revolucionarios de repolitización y reideologización de la sociedad, « esta es la tarea más difícil », porque cada vez que se requiere de mayor cantidad de personal en el aparato estatal, asumen los integrantes de los sectores sociales y estos se despolitizan.

« Al despolitizar esos sectores, convertir al activista en funcionario público y dejar abandonado a la comunidad o al sindicato, hemos dejado un espacio para que las fuerzas conservadoras vuelvan a apoderarse de esos sectores », complementó.

Por ello, enfatizó en que « toda medida económica que favorece a lo popular debe estar acompañada de un proceso de narrativa política, de politización, de un sentido de lo político : lo comunitario, lo social, lo socialista y lo comunista, mediante cursos de formación política, seminarios, charlas y demás », concluyó.

*Alvaro Marcelo García Linera es un matemático, sociólogo y político boliviano, trigésimo octavo vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia desde el 22 de enero de 2006, durante el primer, segundo y tercer gobierno del presidente Evo Morales.