jueves, 30 de mayo de 2013

La Década Ganada: una esperanza de futuro

Entrevista a Dionela Guidi (Centro de Estudios Hernández Arregui)
por Elías Quinteros

En la elección presidencial del año 2003, en las postrimerías del mandato de Eduardo Duhalde, veinte millones de argentinos repartieron sus votos entre Carlos Menem (Frente por la Lealtad - Unión del Centro Democrático), Néstor Kirchner (Frente para la Victoria), Ricardo López Murphy (Movimiento Federal para Recrear el Crecimiento), Adolfo Rodríguez Saá (Movimiento Popular Unión y Libertad), Elisa Carrió (Afirmación para una República Igualitaria), y Leopoldo Moreau (Unión Cívica Radical). ¿Qué pensabas de Néstor Kirchner antes del acto eleccionario?

Pensaba que era el candidato de Duhalde, y por ende no veía la diferencia entre él y la vieja política. No depositaba ninguna esperanza de transformación. Me empecé a entusiasmar con el transcurso de los primeros meses de gobierno, aunque con desconfianza y cautela, por lo que nos había tocado vivir como país y cómo pueblo.

Tras asumir como presidente, Néstor Kirchner tuvo que enfrentar una serie de situaciones graves que requerían soluciones urgentes, en un contexto nacional e internacional que no favorecía la gestión gubernamental. ¿Qué hechos constituyeron sus logros más importantes?

Desde el acto de asunción como presidente, Néstor Kirchner dio señales del cambió de rumbo que se venía y desde qué lugar se paraba para gobernar. En este sentido, la derogación de las leyes de impunidad, la política de desendeudamiento con el FMI, la renovación de la Corte Suprema de Justicia, y la política regional de Unidad Latinoamericana, sustituyendo las “relaciones carnales” con E.E.U.U, constituyen, desde mi parecer, lo pilares de su mandato.

En el año 2007, Néstor Kirchner no buscó la reelección presidencial. Por ese motivo, Cristina Fernández fue designada como candidata del Frente para la Victoria. Y, posteriormente, fue elegida como presidenta de la Nación. ¿Qué pensaste en ese momento respecto de dicha cuestión?

Me pareció acertado porque Cristina representaba la posibilidad más clara y segura de continuidad del proyecto.

En el año 2008, la pretensión gubernamental de aplicar un sistema de retenciones móviles a las exportaciones de trigo, maíz, soja y girasol, mediante la implementación de la Resolución Nº 125 del Ministerio de Economía, generó un conflicto con las cuatro organizaciones de productores agrícolas y ganaderos que integraron la Mesa de Enlace (Sociedad Rural, Federación Agraria, Confederaciones Rurales Argentinas y Confederación Intercooperativa Agropecuaria). Tal conflicto duró más de cien días y comprendió paros patronales, piquetes rurales en las rutas y en los puentes, manifestaciones callejeras en las ciudades, cacerolazos, desabastecimiento de alimentos, aumento de precios, despidos de trabajadores, incendios de pastizales y hechos de violencia en general. ¿Qué sentiste durante su desarrollo?

Fue el cimbronazo mas contundente de destitución contra una Gobierno elegido democráticamente a través del voto popular. Sentí la indignación de ver como la corporación agro-mediática prepoteaba a todo el pueblo argentino para defender (¡cuándo no!) sus privilegios y para imponer un programa político y económico que profundice nuestra dependencia, y sacrifique nuestra posibilidad de desarrollo en aras de sector social ínfimo pero poderoso. Al gobierno de Cristina, lo defendimos miles de argentinos en las calles, porque era nuestro gobierno, el gobierno que defendía los intereses de los sectores populares. Y supimos hacer de una derrota momentánea, una refundación y un símbolo propio.

Al igual que Néstor Kirchner, Cristina Fernández no tuvo una vida tranquila durante el desarrollo de su primera presidencia (enfrentamiento con las organizaciones de productores agrícolas y ganaderos, con el grupo de empresas Clarín, con los partidos políticos de la oposición, etc.). ¿Qué aspectos fueron los más relevantes?

Sin lugar a dudas el conflicto con las cámaras patronales marcó un parte aguas. De ese “barajar y dar de nuevo” se impulsó la ley de servicios de comunicación audiovisual y la recuperación de los fondos de jubilación y pensión de los trabajadores en manos hasta ese entonces de las AFJP. También fueron medidas importantísimas la AUH y la recuperación de empresas estatales privatizadas.

Aunque todavía no llegamos a la mitad de su segundo mandato… ¿Qué cuestiones ya aparecen como las más notorias?

La Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la reestatización de YPF y el programa PROCREAR, son las más destacas en este periodo, desde mi punto de vista.

Ultimamente, más de una persona considera que algunos asuntos que inciden en la región, en el país o en la fuerza gobernante, no son atendidos de la forma adecuada. Y, por ende, demandan la profundización de algunos aspectos de la gestión y la corrección de otros. ¿Cuáles tienen que ser profundizados? ¿Y cuáles tienen que ser corregidos?

Entiendo que necesita ser reformado el sistema impositivo, por ser profundamente regresivo. Creo además, que es necesario volver sobre el problema que se instaló con la resolución 125 de retenciones móviles sobre qué rol tiene el Estado en el reparto de la renta que genera y produce el país. En materia social, pienso que hay una deuda importante en el sector salud, en el que no ha habido otra gestión interesante, más allá de la de Ginés González García.

A veces, unas palabras tienen la capacidad necesaria para definir a una persona. ¿Qué palabras pueden retratar a Néstor Kirchner? ¿Y qué palabras pueden retratar a Cristina Fernández?

De Néstor nos quedó el legado de la dignidad de ser nosotros mismos, de ensayar nuestras propias recetas, de levantar la voz contra un Imperio porque somos y nunca debimos dejar de ser una Nación soberana, un pueblo con historia y con memoria. De Cristina, la consolidación de una visión de la Patria y la tozudez de defenderla cueste lo que cueste. De ambos, que son la misma cosa, el amor a la militancia que contagió a millones de compatriotas.

Uno de los rasgos distintivos del período kirchnerista consiste en el carácter, la cantidad, la magnitud y la importancia de los acontecimientos que están asociados al mismo. ¿Qué hecho de este período impactó profundamente tu vida? ¿Por qué?

Si tuviera que quedarme con uno y solo uno diría que la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final y el enjuiciamiento a los represores. Creo que en ese momento de justicia pudimos empezar a pensar que tipo de país queríamos ser y a cual no deberíamos volver nunca más.

Una gestión gubernamental puede afectar la existencia de una persona, en uno o en varios aspectos, positiva o negativamente. ¿Qué cambió en la tuya a partir de la asunción presidencial de Néstor Kirchner?

Néstor fue un huracán que entró por esas causas y azares a la historia y en lo personal me devolvió una esperanza de futuro. Teníamos una Patria y había que recuperarla y defenderla. Estamos en eso.