jueves, 17 de enero de 2013

801 Gritos por la Heroica Paysandú: símbolo de la Patria Grande



por Juan Godoy


“Heroico Paysandú yo te saludo

hermano de la Patria en que nací

tus triunfos y tus glorias ofrecerte

te canto de mi Patria como aquí.

(…)

Heroico Paysandú yo te saludo

la troya y gloria americana por tener

saludo a este Pueblo de valientes

y juro de los bravos treinta y tres.”

(Heroico Paysandú - Gabino Ezeiza)

El proyecto para que la Argentina se convirtiera en la Granja de Su Majestad Gran Bretaña, abastecedora de materias primas e importadora de todo lo necesario para el desenvolvimiento del país, avanzaba a paso firme. Ya las tropas de Mitre, quien había asumido la primera magistratura en 1862, luego de la fatídica  Batalla de Pavón, habían avanzado sobre la montonera, sobre el gauchaje del noroeste alzado en armas contra el proyecto semicolonial-agropecuario de la prepotente Ciudad-Puerto, que no repartía la renta de la aduana y ahogaba las provincias interiores. Sandes, Paunero, Irazábal y demás mitristas habían cometido sus tropelías, asesinatos, torturas (como el cepo colombiano), fusilamientos (en varios casos de prisioneros rendidos), ahorcamientos, etc. (1)

Ya había comenzado hacía unos años el trazado ferroviario bajo injerencia británica, esa tela de araña que aprisiona a la mosca que es la Nación, a decir de Scalabrini Ortíz, no la deja desenvolverse en toda su plenitud. Ya se habían  instalado bancos de aquella misma nacionalidad, periódicos (The Standard y The River Plate Magazine), se llevaba a cabo una política de endeudamiento (siguiendo el camino de “encadenamiento” emprendido por Rivadavia), bajo la preponderancia del librecambismo económico. Las tropas mitristas colaboran con el Imperio de Brasil en el avance sobre los blancos de Berro en el Uruguay para colocar a un gobernador adicto, Venancio Flores, que había sido jefe del ejército mitrista en la lucha contra la montonera.

El círculo se cerraba entonces sobre el Paraguay. Aislado, la espada caería indefectiblemente sobre el proyecto industrialista. Pero nos preguntamos, ¿qué sucedía en el Paraguay que los acontecimientos se iban dando de forma de eliminar de raíz aquel proyecto de nación? El Paraguay era el país más desarrollado de Sudamérica, contaba con el primer ferrocarril, la primera telegráfica, hornos de fundición, ausencia de empréstitos extranjeros, propiedad estatal de parte del suelo a través de las estancias de la patria, educación obligatoria para sus niños, etc. Proyecto antagónico, evidentemente, al porteño y a los intereses británicos. Así, en este contexto estallaría la Guerra de la Triple Infamia, como la llamó Alberdi, se daría también, poco tiempo antes del estallido, y como un antecedente inmediato a la guerra, el sitio y la defensa de la ciudad oriental de Paysandú, símbolo de la Patria Grande, porque cuando estalla Paysandú, cuando comienza a ser bombardeada acuden en su defensa compatriotas argentinos. Allá va Guido Spano, que luego escribiría su poema del genocidio paraguayo “Nenia”: “Llora, llora urutaú/en las ramas del yatay,/ya no existe el Paraguay/donde nací como tú”, también escribirá un poema al héroe de Paysandú: Leandro Gómez; Navarro Viola, quien estampará como dedicatoria a su libro Atrás el Imperio: “a la imperecedera memoria del General D. Leandro Gómez” (2) ; Aurelio Palacios (padre del “socialista” Alfredo, de extracción anti-mitrista); Rafael Hernández, el hermano del autor del Martín Fierro (que también acude pero que como algunos de éstos no llega a tiempo), que logra escapar vivo, (3) y años más tarde (1884) con motivo del traslado de los restos del General Gómez, improvisará unas palabras, teniendo a Paysandú como una de las páginas más gloriosas de Nuestra América: “la que grabó el héroe que hoy honramos en las débiles trincheras de Paysandú, será sin duda una de las más hermosas de América.” (4)  Olegario Andrade escribirá al respecto “Leandro Gómez enrojeció con su sangre aquel pedazo de suelo (…) con él murió la independencia de su patria. Sobre su cadáver pasaron las hordas de la conquista cantando su bárbara victoria (…) la sombra de Leandro Gómez vaga por los aires demandando venganza” (5), y también hará una invocación a “Paysandú”: “¡Sombra de Paysandú! ¡Sombra gigante/que velas los despojos de la gloria!/¡Urna de las reliquias del martirio, /espectro vengador! /¡Sombra de Paysandú! ¡lecho de muerte, /donde la libertad cayó violada! /¡Altar de los supremos sacrificios, / santuario del valor!."

Durante la guerra contra el Paraguay los mitristas tendrán que “engrillar” al gauchaje para que acuda a luchar contra sus hermanos. Pero no en todos los casos lograrán los hombres infames de la Alianza llevar a los argentinos al combate, así por ejemplo se desbandarán las milicias entrerrianas en la noche en Basualdo, con gritos de “muera Mitre”, estando allí Felipe Varela (como López Jordán) que luego dará vida a su proclama por la Unión Americana (6) “COMPATRIOTAS: ¡A LAS ARMAS!... ¡es el grito que se arranca del corazón de todos los buenos Argentinos” (7), o la montonera que a través de López Jordán le responde a Urquiza que había defeccionado de la posible alianza con López y llamaba a la guerra contra el pueblo paraguayo, “usted nos llama para combatir al Paraguay. Nunca, general, ese pueblo es nuestro amigo. Llámenos para pelear a porteños y brasileños. Estamos prontos. Esos son nuestros enemigos. Oímos todavía los cañones de Paysandú." (8)

León Pomer, el fiscal de la infame guerra, al respecto de la impopularidad de la misma argumenta que  era “una contienda odiosa para muchos argentinos que no sentían al país guaraní como un enemigo, sin contar aquellos para los cuales el enemigo era el mitrismo y la guerra, con su secuela de crueldades” (9). Evaristo Carriego cuenta al respecto de la impopularidad en Entre Ríos del ataque al pueblo oriental, “un triunfo oriental se recibe en Entre Ríos con serenatas. Los mueras contra Mitre y contra los salvajes unitarios no cesan un momento en Entre Ríos.”  (10)

La resistencia es memorable, la desproporción de las fuerzas, muy amplia. El sitio sobre Paysandú comenzó el 6 de diciembre, con la escuadra de Tamandaré, mientas que los ejércitos de Barreto y Flores llegan a más de 10 mil hombres, Leandro Gómez se defiende con 800 hombres (200 de los cuales morirán con el bombardeo). Es intenso el bombardeo, el primero de enero, por ejemplo, calcula José María Rosa  en 4 mil las bombas que caen sobre Paysandú. Los 600 restantes resistirán (en vano esperarán el pronunciamiento de Urquiza que hacía sus negocios vendiendo 30 mil caballos al imperio brasilero por 390 mil patacones), el embate por tierra de 20 mil brasileros, siendo diezmados casi en su totalidad los resistentes (11), el diario de la defensa sostiene “morir por la patria es la gloria. Somos dignos hijos de Artigas y de los 33; nuestra sangre no ha degenerado.” (12)

Muchos compatriotas latinoamericanos caerán en la defensa de Paysandú, como asimismo en la defensa del Paraguay durante la guerra. Solo explicables estas historias desde la perspectiva de la Patria Grande, Alberdi marcó el análisis como una guerra civil. (13) Gritos de hermandad latinoamericana, historias como las de esta defensa son las que nos recuerdan que nuestra América, como decía Don Atahualpa Yupanqui es un mismo poncho.

Notas

(1) Mitre, en el inicio de su periodo, entre 1862-1964, produce genocidio sobre el gauchaje. Nicasio Oroño estima en 5 mil víctimas. Mientras que Andrade y Hernández se refieren a miles de víctimas, y Felipe Varela habla de cerca de 50 mil. Peores cifras se lleva la Guerra de la Triple Infamia. 1865-1870 (aquí un período corresponde a Sarmiento, 1868-1970) se reduce la población paraguaya de, más o menos, 1.200.000 o 1.300.000, a 400 mil. Galasso, Norberto. (2011). Historia de la Argentina. Desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. Buenos Aires: Colihue. Tomo 1.


(2) Navarro Viola, Miguel. Atrás el Imperio. En AA. VV. Proceso a la Guerra del Paraguay. Buenos Aires: Inst. Sup. Dr. A. Jauretche, página 163.

(3) Guglielmino, Osvaldo. (2011). Rafael Hernández, el hermano de Martín Fierro. Buenos Aires: Colihue.

(4) Improvisado discurso del Sargento Mayor don Rafael Hernández en el traslado de los restos del General Leandro Gómez en 1884. Reproducidas en Guglielmino, Osvaldo. (2011). Op. Cit., página 162.

(5) Andrade, Olegario. (1/1/1868- Gualeguaychú). Paysandú. En Artículos históricos y políticos. En AA. VV. Proceso a la Guerra del Paraguay. Buenos Aires: Inst. Sup. Dr. A. Jauretche, página 126-127.

(6) Galasso, Norberto. (2010). Felipe Varela y la lucha por la Unión Americana. buenos Aires: Colihue.

(7) La proclama del 6/12/1866 es reproducida en Ortega Peña y Duhalde. (1975). Felipe Varela contra el imperio británico. Buenos Aires: Schapire, páginas 343-344.

(8) Citado en Galasso, Norberto. (2000). La guerra de la Triple Infamia. Buenos Aires: Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, página 16.

(9) Pomer, León. (2010). Prólogo a AA. VV. Op. Cit., página 15.

(10) Carriego, Evaristo al coronel Navarro, 27/9/1863. Legajo Urquiza. Citado en Galasso, Norberto. (2011). Op. Cit., página 408.

(11) Rosa, José María. (1979). Historia Argentina. La oligarquía (1962-1878). Tomo 7. Buenos Aires: Oriente.

(12) Citado en Rosa, José María. (1979). Op. Cit., página 119.

(13) Alberdi, Juan Bautista. (2001). La guerra del Paraguay. Asunción: Editora Intercontinental.









































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